Y, ¿a quién culpamos ahora?

Por Laura Andrea Barros Vega *

En una conversación con una gran amiga de la Maestría estábamos debatiendo hasta qué punto un ser humano puede ser totalmente responsable de su desarrollo y de la creación de la realidad que quiere vivir. Para ella, y para la gran mayoría de personas, en un sistema tan desigual como este, estas dos nociones se vuelven retórica para muchos que se encuentran en el mismo circulo vicioso de desigualdad cultural, social y económica. Y aunque estoy de acuerdo en parte con ella, también soy una defensora de que nuestras condiciones comienzan a cambiar cuando entramos a nuestra consciencia y empezamos a tomar responsabilidad por lo que, como seres, podemos entregar al mundo.

¿Se estarán preguntando por qué comienzo mi escrito con esta historia? Porque definitivamente el Covid-19 además de atenuar las brechas sociales existentes, producto de una línea gubernamental que lo que menos ha tenido históricamente es preocupación por sus ciudadanos, también ha mostrado que una gran cantidad de colombianos están poco preocupados por ellos mismos y por los demás.

Barranquilla y Cartagena son las dos ciudades de la Región Caribe y del país que más contagios en promedio tienen al día. Hablar de las medidas de tres gobiernos que parecen desconocer la cultura y visión de sus territorios (el presidente de la República y los alcaldes de los dos distritos) ya no vale la pena, porque al final quienes podemos en esta coyuntura decidir la actitud que vamos a tomar frente a las medidas de cuidado que hay que tener somos nosotros, porque esta pandemia, si algo ha dejado al descubierto, es que la responsabilidad no solo radica en los gobernantes, sino que los ciudadanos tenemos también bastante influencia en nuestros resultados.

Aquí la discusión no debe centrarse en si un país se burló de Colombia o de si ya estamos al minuto 85 del partido del Covid-19 y no podemos perder este juego, como erróneamente lo expresó Jaime Pumarejo, alcalde de Barranquilla, en su ejercicio de concientización ciudadana. Se trata de que tú mismo hagas una reflexión del papel que juegas cuando en tus manos está gran parte de la responsabilidad de que esta situación se controle. Los insultos en redes sociales, las lamentaciones o las discusiones no construyen en un país donde siempre se ha manejado todo desde extremos que nos han distanciado, han legitimado la desigualdad ciudadana y nos han impedido unirnos como compatriotas, más allá de los partidos de la selección Colombia.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo, tenemos una situación en la que no nos podemos concentrar únicamente en culpar al gobierno y sus sorprendentes medidas. En esta coyuntura se nos está mostrando de frente que la sociedad, además de políticos y gobernantes, está compuesta por seres humanos que al tomar consciencia se vuelven poderosos. ¿Por qué en vez de estar hundiéndonos entre todos con insultos no empezamos a unirnos en conciencia para hacer contrapeso a lo que a diario está pasando?

El Covid-19 nos está entregando la oportunidad de empoderarnos como creadores de realidad y sociedad. Esto no quiere decir que te quedes en tu casa sin incorporarte a las dinámicas laborales que te permiten subsistir, sino entender conscientemente qué medidas debes tomar en el momento en que sales de tu casa; qué puedes realizar sin necesidad de ir a lugares de alto riesgo. Aquí eres responsable de tu salud y de la de, por lo menos, tu círculo familiar cercano. Si tú no te cuidas, ¿quién te va a cuidar?; si no te preocupas por los que amas, ¿quién lo hará entonces? Y peor aún: si no contribuyes a crear cultura, cuidado y respeto en la sociedad, ¿cómo esperas que esta cambie?

Llegó el momento de callar un poco la burla, la rabia y el juego de a quién le tiro la pelota de la culpa sobre lo mal que estamos como país, para entender que cada uno de nosotros somos Colombia. Estamos en un punto trascendental para empoderarnos como ciudadanos, porque si no lo hacemos al final no solamente va a fracasar el gobierno; también nosotros vamos a tener un gran retroceso como seres humanos, porque demostramos que no pudimos por decisión propia cuidarnos, protegernos y apoyarnos.

Yo sé que hay mucha desinformación, también rencor acumulado por las situaciones que se han vivido, pero este virus no distingue de raza, ni color, tipo de carro o estrato socioeconómico. Él solamente busca un cuerpo donde alojarse para seguir esparciéndose. Es por esto que quiero invitarlos a que, por lo menos mientras el Covid-19 pasa, dejemos de lado los comentarios ofensivos sobre lo que cada uno por su ignorancia o condición socioeconómica merece.

Si queremos que nuestras cifras de contagio y muertes mejoren, tenemos que empezar a entender que somos pieza activa de esta sociedad a través de lo que nos entregamos y le brindamos al otro. Si tienes un conocimiento que hoy te permita tildar al otro constantemente de ignorante y enjuiciarlo, ¿por qué no buscar una manera eficiente de esparcirlo para que otros se eduquen? Si tienes palabras de ánimo para que podamos entender la oportunidad de cambio que hay en nuestras manos, ¿por qué no las expresas? Si tenemos un sistema que no nos ha entregado lo suficiente, ¿por qué no empezamos a entregar nosotros herramientas de concientización? Tal vez de esa manera el sistema empiece a cambiar.

Hoy, en la conversación que les mencioné que tuve con mi amiga, sigo manteniéndome en la posición de que somos creadores de nuestra realidad, somos responsables de los resultados que como sociedad obtenemos y somos los únicos que podemos empezar a cambiar lo que nos rodea.

Cuídate, quédate en casa en lo que más puedas, concientiza de la manera más empática y amigable posible, compra local, ayuda a que los pequeños negocios sobrevivan esta coyuntura y, por favor, lleva tus conocimientos también a las urnas en las próximas elecciones.

En este momento, en nuestra consciencia está el poder de empezar a cambiar esta historia. ¿No te gustaría ser parte activa de ello?

*Politóloga, magíster en Estudios Interdisciplinarios sobre Desarrollo, mentora espiritual y coach

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