La agricultura urbana orgánica, una opción para reactivar la economía

Por Óscar Brieva Rodríguez *

La pandemia de la Covid-19 está generando una grave crisis en todos los órdenes. Aún, ni los más expertos, han podido medir el tamaño real de sus efectos negativos, especialmente en la actividad económica y productiva del mundo.

El Gobierno colombiano viene adoptando medidas extraordinarias para tratar de salvar a cientos de empresas, grandes y medianas, que se encuentran al borde del cierre de sus actividades productivas; si esto último ocurriera, sin duda, se agravaría la crisis social que padece el país. A las empresas pequeñas, que por lo general trabajan en la informalidad, casi nunca le llegan los beneficios anunciados por el Gobierno Nacional, a pesar de que generan muchos empleos en nuestro país.

Sin embargo, hay un amplio sector de la población colombiana que nunca está en el radar de los gobiernos para un proceso de reactivación de su economía; se trata de los más pobres, que sobreviven con el rebusque diario. Algunos reciben periódicamente unas ‘ayudas’ económicas a través de los subsidios de programas como Familias en Acción, Jóvenes en Acción, apoyo al adulto mayor, devolución del IVA, entre otros, que mitigan el hambre por un momento, pero que, en el largo plazo, solo sirven para perpetuar la pobreza.

Pero hay una opción para reactivar la economía de los más pobres de Cartagena y Bolívar de manera inmediata, con inversiones muy por debajo a las que el Gobierno Nacional está otorgando para salvar a las empresas formales del país, y es la Agricultura Urbana Orgánica.

Hay muchas experiencias documentadas en el mundo sobre cómo la Agricultura Urbana Orgánica ayuda a solventar una grave crisis como la que estamos viviendo actualmente.

Un ejemplo cercano en América Latina es Cuba, cuando le tocó enfrentar, a partir de 1989, los efectos negativos de la desaparición del bloque soviético que le significó la pérdida del acceso a los créditos y al intercambio ventajoso que tenía con un mercado seguro que le representaba el 80% de su comercio exterior.

Cuba, de la noche a la mañana, queda en la bancarrota y, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO – y de la resiliencia de sus habitantes, emprendió un plan estratégico de corto y mediano plazo con la Agricultura Urbana, lo que transformó la producción de alimento, garantizando la seguridad alimentaria de su población y la generación de excedentes económicos que ayudaron a solventar esa etapa crítica de su historia reciente.

Otro problema grave que logró resolver el modelo cubano fue la biotransformación de sus residuos sólidos, lo que le permitió reemplazar el uso de los pesticidas y fertilizantes químicos, a los que ya no tenía acceso por la desaparición del bloque soviético, y que los Estados Unidos, con su bloqueo económico, tampoco le permitía adquirirlos.

En Bolívar y Cartagena hay experiencias a pequeña escala, muy significativas, que pueden dar luces sobre lo que significaría un plan estratégico a gran escala de la Agricultura Urbana.

La Fundación Granitos de Paz tiene una experiencia significativa de patios productivos en la zona suroriental de Cartagena. Y la Corporación Siembra Futuro tiene desarrollada una granja experimental eco-ambiental en el municipio de San Estanislao, donde se produce de manera integral hortalizas, verduras, frutas, peces, conejos, gallinas ponedoras, entre otros, mediante un proceso de biotransformación de residuos sólidos y del uso racional del agua.

El director de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria -Umata – de Soplaviento, Saín Ramírez Torres, con pocos recursos, ha implementado huertas caseras integrales en más de 50 hogares de ese municipio, con un énfasis en el reciclaje en la fuente, que no solo se realiza con un propósito de preservación y cuidado del medio ambiente sino -además – como fuente de generación de ingresos para las familias a través de la elaboración de biofertilizantes y artículos artesanales con papel periódico, cartón y plástico reciclado. Es un buen ejemplo a seguir.

En el Sena encontramos un capital humano importante, que reside en muchos municipios de Bolívar, y que ha sido formado en temas relacionados con la agricultura urbana y la biotransformación de los residuos sólidos.

La Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique -Cardique, últimamente ha dado pasos pequeños pero significativos sobre cómo lograr una agricultura y una ganadería con sello verde, apuntando a disminuir y transformar los basureros satélites que pululan en todos nuestros municipios en fuente amigable para producir abonos orgánicos.

Asimismo, el exsecretario de agricultura del Departamento, Danilo Contreras Guzmán, ha mostrado en sus redes sociales unos intentos plausibles de siembra de yuca, maíz y hortalizas en sectores deprimidos de Cartagena.

Según cálculos de expertos, una huerta casera o patio productivo bien estructurado puede producirle a una familia en 90 días hasta el 30% de su canasta familiar de alimentos y un ingreso económico mensual por la venta de los excedentes superior a los $200 mil mensuales.

Además, empezaríamos a resolver el grave problema ambiental de los basureros satélites que tenemos en todos nuestros municipios, incluyendo la ciudad de Cartagena, porque el proyecto de la Agricultura Urbana contempla la biotransformación en abono de los residuos orgánicos que representan hasta el 70% de la basura producida por los hogares.

Otro tema importante es que en la huerta casera trabaja toda la familia, lo que ayudaría mucho a solventar los efectos psicológicos negativos que esta pandemia está generando.

Ante el desolador panorama de aumento de la pobreza y del hambre por efectos de la pandemia, la invitación a los Gobiernos nacional y departamental, a los alcaldes de Bolívar, a entidades como el Sena, Cardique, Cámara de Comercio, ONG, universidades, al sector privado y a los dirigentes comunales, entre otros, es a explorar de manera transparente la implementación de la Agricultura Urbana Orgánica como una forma efectiva de reactivación económica para las familias más pobres.

Seguro de que con su resilencia y necesidad vamos a obtener resultados positivos y sorprendentes en el corto y mediano plazo.

* Administrador de Empresas, especialista en Planeación para el Desarrollo y Magister en Proyectos de Desarrollo Social, exsecretario de Hacienda Distrital.

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