Un nuevo pacto ecosocial

Por Rafael Vergara Navarro *

Cuando dicen volver a la normalidad dos sentimientos me recorren: uno de gran felicidad: saber que miraremos a los ojos y no a una pantalla, que las bocas hablarán y besarán desnudas, abrazaremos sin riesgo y se amará sin miedo, que la gente volverá a las rumbas, irá al café, el estadio o el bar, en el parque y la escuela se juntarán los niños y oiremos sus voces; sin distancia, en libertad gritaremos goles, compartiremos, trabajaremos, produciremos, creceremos porque aprendimos a vivir con menos.

El otro sentimiento me golpea y aterriza: ¿volver a lo mismo?, al hambre, la miseria, la desigualdad, el egoísmo, la contaminación, la violencia contra la gente y la naturaleza, la incultura y el consumismo, el imperio y su soberbia.  No, no quiero regresar a esa normalidad. Prefiero pensar en la solidaridad que ante la adversidad brotó y llevó esperanza, en los héroes de la salud que se jugaron completo, en los servidores públicos, alcaldes y alcaldesas que asumieron con decisión el reto y sobrevivió el afecto y la confianza.

¿Por qué la pandemia, la desaceleración global, la disminución de la contaminación y destrucción de la naturaleza no sirven de lección y nos atrevemos a descarbonizar, desacelerar, cambiar la ‘normalidad’ del cruel modelo que recalienta el planeta sobresaturándolo de CO2 y lo sobreexplota al punto que requerimos 1.6 planetas para satisfacer los excesos humanos?

En medio de estas reflexiones me llegó y firmé el Pacto Psicosocial del Sur, valiosa propuesta de Pacto Social, Ecológico, Económico e Intercultural para América Latina. No es listado de demandas a los gobiernos sino la “invitación a construir imaginarios colectivos, acordar un rumbo compartido de transformación y una base para plataformas de lucha en los más diversos ámbitos de nuestras sociedades.

Convoca a movimientos sociales, organizaciones territoriales, gremiales y barriales, comunidades y redes, a gobiernos locales alternativos, a  magistrados, parlamentarios, servidores públicos que quieren “cambiar las relaciones de fuerza, mediante plebiscitos, propuestas de ley, u otras muchas estrategias, con real incidencia para imponer estos cambios a las instituciones existentes por parte de una sociedad organizada y movilizada”.

El documento que cita las palabras de Macrom y el papa Francisco en el sentido de que como reparación histórica el sur no pague la deuda ‘eterna’, contiene seis puntos: Transformación Tributaria Solidaria, Renta Básica Universal, Priorizar la Soberanía Alimentaria, Autonomía y Sostenibilidad de las Sociedades Locales, Recuperar espacios de Información y Comunicación; y, como es obvio, Integración Regional y Mundial Soberana.  

Articular justicia redistributiva, de género, étnica y ambiental. Impuestos a la herencia de grandes fortunas, a rentas financieras y al daño ambiental. Establecer, como dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe -Cepal, una renta básica universal, impuestos a la riqueza para contrarrestar las enormes diferencias y el déficit fiscal.

Sin pandemia necesitamos una nueva normalidad resultante de un nuevo pacto ecosocial para salvar el planeta, “un pacto que articule justicia social con justicia ambiental”.

Lea: PACTO ECOSOCIAL DEL SUR

* Abogado, ambientalista, gestor de Paz y director del Ecobloque

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