Los dos Decretos 0626 que enredaron a los cartageneros y podrían enredar a Dau

El sábado 30 de mayo fue profusamente difundido vía WhatsApp el Decreto 0626 de la fecha, “por el cual se mantiene el aislamiento preventivo obligatorio en el Distrito de Cartagena desde las 00:00 del 1 de junio de 2020 hasta las 00:00 horas del 1 de julio de 2020 y se dictan otras disposiciones“.

En dicho acto administrativo, que fue debidamente firmado por el alcalde William Dau Chamatt y contó -además – con la firmilla o ‘chulo’, a manera de Visto Bueno, de la jefa de la Oficina Asesora Jurídica Myrna Martínez Mayorga y de la asesora de Despacho María Eugenia García, se relacionaron las excepciones al aislamiento establecido; se dispuso que los empleadores de las empresas autorizadas a iniciar actividades productivas o de comercio debían realizar “el registro de sus trabajadores a través del link establecido en la página web dispuesta por la Alcaldía“; y se determinó que el pico y cédula en esta ocasión fuera de un solo dígito, comenzando el lunes 1 de junio con el número 8.

No había pasado mucho tiempo desde cuando comenzó a circular el Decreto 0626 del 30 de Mayo cuando varios cibernautas detectaron lo que para muchos ya no fue sorpresa: una vez más, también en el aparte de los dígitos correspondientes a las fechas de salida, se había cometido un error.

Cuando se conoció el nuevo yerro, varios funcionarios, en distintos grupos de WhatsApp, anunciaron que se trabajaba en la corrección del error.

Extrañamente, a pesar de que el Decreto ya había nacido a la vida jurídica, puesto que fue firmado debidamente por Dau Chamat y posteriormente numerado, como el propio mandatario habría de admitir mediante un video, un vocero de prensa de la Alcaldía de Cartagena le aseguró a una periodista de El Universal “que el decreto no ha salido oficialmente y aún no tiene el aval del alcalde” (leer ‘Se filtra nuevo decreto de pico y cédula, pero no sería el definitivo‘).

Pero más curioso aún es que, varias horas después, luego de manifestar que “anoche había un borrador circulando por redes sociales” y de asegurar que “ese borrador es producto de un hackeo“, el burgomaestre explicó que, en el caso del citado decreto, tras firmarse y numerarse, pasó a manos de la secretaria general, quien, “al leerlo, se percató que había un problema con la numeración, razón por la cual no se publicó el decreto en el Sigob“.

Pero, ¡oh, gran sorpresa!, el decreto ese, que nosotros no divulgamos, que apenas yo lo firmé, se numeró, se escaneó, y lo envió de la secretaria privada a la jefe de la Oficina Jurídica; de ahí no pasó, no se socializó más, pero apareció el documento en redes antes de ser publicado“, señaló el alcalde; luego “yo solo puedo interpretar esto que estamos hackeados” (ver video).

Luego de conocer las declaraciones de Dau, varios abogados coincidieron en manifestar que, en la teoría del acto administrativo, es claro que este existe desde su firma, ya que la publicación no es un requisito de existencia, ni validez del acto.

El alcalde admitió públicamente que el Decreto en cuestión lo firmó, se numeró y se envió a la secretaria general, y esta fue quien se dió cuenta del error“, señaló el director de la Corporación ‘El Ojo que Grita’, Mario Salvador Andrade; “luego es grave que ni quien lo proyectó, ni quien lo revisó ni quien finalmente lo firmó se dieron cuenta del error, un error que, además, se ha cometido ya varias veces, parecido, en este mismo gobierno“.

Pero, de acuerdo con el concepto de varios abogados consultados por este portal, la transcripción errónea de unos números y unas fechas no habría de ser la mayor equivocación.

Para ellos, lo que terminó enredando a la ciudadanía, y seguramente enrede aún más al propio alcalde, es que, en vez de corregir el error mediante la expedición de un nuevo decreto, como ha hecho en las anteriores ocasiones en que se han cometido yerros similares, procedieron a hacerlo en el mismo documento.

Luego de que un acto administrativo existe solo queda un camino para corregirlo de manera unilateral, y es mediante otro acto administrativo“, señaló un abogado que pidió reserva de su nombre por ser cercano a varios funcionarios del Distrito; “fíjese que, hasta la fecha, ha sido lo ha venido haciendo esta misma administración“.

Hoy, en la práctica, hay dos decretos con el mismo número, y me preocupa que el señor alcalde, que es abogado, y los demás que firmaron el documento, no lo entiendan así“, recalcó la misma fuente; “ahora seguramente alguien denunciará al doctor Dau por falsedad en documento publico o falsedad ideológica en documento publico, o pondrán una queja ante la Procuraduría, y, quién lo creyera, podría el alcalde enredarse penal o disciplinariamente no por las irregularidades denunciadas por temas contractuales, como los casos de la fallida compra de las pruebas rápidas o una cuestionada app española, sino por haber intentado corregir un error con otro error“.

LOS DOS DECRETOS:

Primer Decreto 626 del 30 de Mayo de 2020

Segundo Decreto 626 del 30 de Mayo de 2020

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