¿Cumpleaños feliz?

Por Rafael Vergara Navarro *

En cuarentena, indignado y adolorido, con hipertensión, sobrepeso y EPOC, con la indisciplina social y los 121 asesinados por el virus, en el cumpleaños 487 de Cartagena sigo escalando los 71 años con toque de queda y al borde de una catástrofe sanitaria deducible de la curva epidemiológica.

Más allá del terruño, me impacta escuchar a la distancia a mi nieto que, como otros niños, ante la realidad temprana de la vida y la muerte exigen de los adultos dar ejemplo y cumplir con rigor el aislamiento ordenado, máxime cuando en carne propia o por TV o las redes sociales sufren la incertidumbre, la escasez o el hambre, el hacinamiento y sus conflictos, y piden o exigen, como sus padres, soluciones.

Cuando lo que está de por medio es la salud colectiva, el bien común y frenar el contagio para preservar la vida, ¿existe un límite del gobernante para tolerar y resistir el desacato a lo sensato y no educar ejerciendo la autoridad?  

La grave indisciplina vivida en los seis barrios de mayor contagio es una respuesta de la informalidad e incultura originada por el modelo clientelizado y corrupto que nos antecede, que agravó la situación por el desangre de la salud pública y la pobreza extrema que exigirá más solidaridad, mayor inversión y creatividad para poder levantarnos del golpe cuando pase la pandemia.

Junto con el Mercado de Bazurto solo abierto para mayoristas, y con el reto que para el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Cartagena significa el cierre epidemiológico de El Pozón, Nelson Mandela, La Esperanza, Olaya sector central, la Cárcel de Ternera y los barrios agrupados en Bocala que solicitaron su inclusión, entramos en esta nueva fase que busca impedir que sigan creciendo los casos de contagio y poder satisfacer las necesidades de la población confinada.

Habrá nuevas medidas de pico y cédula de un solo dígito, y vuelve y juega con las restricciones, lo que no es para menos. Todos a tener conciencia y más aún a los que con comorbilidades pasamos de 70 años y requerimos ser pacientes e interiorizar que nos espera una larga cuarentena hasta agosto, con salidas de 30 minutos, tres veces a la semana.

Entiendo que hay a quienes disgusta el ejercicio de la autoridad inconsulta, pero ante la indisciplina existente no hay de otra. Si queremos reabrir la ciudad, permitir el trabajo y el rebusque urge responsabilizarnos; si no, como ha dicho el alcalde: “todo el mundo para sus casas”.

Lo principal es aprovechar estos avances tecnológicos que permiten cumplir con el compromiso de trabajo asumido; en mi caso, el deber de fortalecer la integración del Ecobloque, realizar acciones en medio de la pandemia y, como los espartanos en el paso de las Termópilas, enfrentar con decisión el continuado poder depredador que ataca los ecosistemas, así como el coronavirus lo hace en Cartagena en sus 487 años de existencia.

* Abogado, ambientalista, gestor de Paz y director del Ecobloque

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