Coroncoro, se murió tu mae…

Por Yolanda Wong Baldiris *

Recuerdo la canción de Juana Emilia Herrera, más conocida como la ‘Niña Emilia’, quien, con una voz nostálgica y a su vez alegre, avisaba a un hombre al que le decían Coroncoro que se le estaban muriendo sus familiares, pero la respuesta de Coroncoro siempre fue: “Déjala Morir”.

Es mismas notas folclóricas que a muchos nos ha hecho mover los hombros y todo el cuerpo, y nos han arrancado unas palmas en festejos, hoy son de gran reflexión ciudadana. Lo digo porque, ante el infortunio de tener en la lista más de 100 muertos por Covid-19, debemos todos recobrar el sentir de conservación de la vida nuestra y de los que nos rodean.

Con una cifra escalofriante de muertes, una falla en la estrategia que atiende la crisis y la indisciplina social, seguramente sí estamos todos vociferando “déjale morir”, como respondía Coroncoro, nuestras expresiones diarias son de desobediencia.

En reiteradas oportunidades he venido haciendo un llamado a la unidad desde todos los sectores. Hoy, más que un llamado, es un clamor de cordura y sensatez porque las perdidas humanas nos duelen y debemos plantear alternativas… ¡pero ya! ¡Para que no continúen!

No es posible seguir actuando como ruedas sueltas desde el gobierno local hasta la ciudadanía, una ciudadanía fracturada que toma sus propias decisiones y que no obedece ninguna instrucción, imponiendo este fin de semana unas cifras de comportamiento con 720 riñas y 600 fiestas clandestinas.

Entonces, a quienes no les gusta escuchar, les digo que el feed back gobierno y gobernados está roto y los ciudadanos parecen decir: “déjala morir”, tal como lo hizo Coroncoro. Es vital retomar el rumbo de los mensajes de autoridad con identidad propia para que se restablezca el feed back que en este momento no da espera porque son vidas las que estamos poniendo como pago del desorden y la comunicación equivocada.

Hace unos días escuché de un vecino decir que iba a salir porque en otros barrios también lo hacen; son entonces estas expresiones que demarcan desigualdad las que afianzan que cada uno puede hacer lo que le viene en gana y que nada pasará, un comportamiento ciudadano que deja dicho: ¡el Estado soy yo!”

Perder el control de las calles o que una instrucción genere más desorden, tal como pasa con el mercado de Bazurto, son temas que se deben revisar y no precisamente a instancias de la Policía Nacional, porque ellos solo son el pie de fuerza operativo. Se debe pensar desde la planeación de gobierno con inteligencia territorial.

Debería saberse que, con su éxito, la desaparecida Niña Emilia logró que su hijo, a quien le cantaba ese disco, regresara a su casa desde Venezuela. Es decir, el feed back se fortaleció y el mensaje que ella quería llegó al destinatario de manera correcta.

Es evidente que la inteligencia territorial nos exige unidad, planeación y cultura ciudadana.

Coroncoro no dejes morir a tu mae, ni a coroncorito aunque te vayas de mí.

* Abogada especialista en Derecho Administrativo y magister en Contratación Pública y Privada

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