¡A asumir el reto!

Por Rafael Vergara Navarro *

“Desprecio al ambiente” tituló este jueves el editorial de El Universal y a fe que recoge lo que las cicatrices y heridas abiertas en Cartagena nos confirman.

Roberto Ruiz, director de la Guardia Ambiental, hablando de las acciones en La Popa expresó con dolor: “quitamos cinco casuchas y al día siguiente hay 10”. Hoy son  venezolanos, ayer fueron los expulsados por la violencia o la miseria. Duele impedir el asentamiento pero la deforestación y el daño ambiental que hacen es terrible.

La cotas máximas establecidas para el cerro no se han cumplido y la reserva ecológica declarada en 1978, junto con las posteriores reafirmaciones, son un papel y de las 197 hectáreas a proteger se conservan 70 sin urbanizar, y  bellos árboles que aún quedan en pie porque la identidad y el POT obliga  a defenderlos.

En el estudio que realizamos antes de retirar más de 117 metros cúbicos de residuos, basuras listas para rellenar en el sector Progreso de Olaya Herrera otro espacio más de la Ciénaga de la Virgen, comprobamos que la invasión de las orillas del majestuoso cuerpo de agua de 2.200 hectáreas, crece en ese sector a razón de 1.5 hectáreas por año.

Es un acumulado de rellenos que aterra y familias informales que, al no estar solas y ganar suelo, les permite que mal que bien accedan a derechos, salud para sus hijos y a algunos servicios públicos por estar en zona de riesgo.

Por eso, en muchos casos, invadir se ha convertido en un negocio informal explotado por “profesionales” de esa actividad depredadora.

La invasión masiva desnuda al sistema y la incapacidad que hemos tenido para generar empleo, condiciones de vida digna y  proteger el ambiente y los recursos naturales. “La basura es para rellenar una cancha donde nuestros hijos puedan jugar” nos increpó indignado un vendedor de “lotes” en el agua.

Desde el 11 de noviembre hasta El Pozón hemos perdido kilómetros de orillas y espejo de agua y permitido generar riesgo a quienes se asientan sobre manglares talados o el agua misma. Lo mismo ha sucedido en La Boquilla.

La dimensión del reto del Ecobloque para detener y recuperar los 1.016.289 metros cuadrados invadidos en la urbanización Nuevo Paraíso significa reubicar las 208 familias que allí viven, según la inspección de la Dimar en 2019.

En ese estudio recuperar 43,806 metros cuadrados significaría resolver 426 ocupaciones indebidas de la margen derecha del Anillo Vial, Tierrabaja, Callejón Nuevo Dandy de Manga y La Boquilla cerca al puente Cañón. En Marlinda los 186.288 y en Villagloria los 156.814 metros cuadrados implicará la reubicación de 1.325 y 304 ocupantes, respectivamente. Es claro que sin inversión social no hay solución.

No hay tiempo que perder: proteger La Popa exige la presencia permanente de carabineros de la Policía Nacional que impidan la deforestación y, ante los rellenos de la ciénaga, además de acciones contundentes para impedirlos, todos tenemos que trabajar para lograr la solución definitiva: finalizar la Vía Perimetral que marque el límite.

* Abogado, ambientalista, gestor de Paz y director del Ecobloque

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