¿Debo despedir a la heladería de mi infancia?

Por Sergio Alfonso Londoño Zurek *

Sí, debo confesar que escribo estas líneas con dolor y frustración. Escribo con el corazón arrugado al ver como los sueños de tantas personas se esfuman en esta cuarentena. Esta semana me enteré que ‘Gran Gelato’, la icónica heladería italiana de Bocagrande cerró las puertas de su local. Esas mismas puertas que Enzo abrió en 1993 y que han acompañado a cartageneros y visitantes hasta bien entrada la noche.

De ‘Gran Gelato’ me acuerdo no solo de sus helados magistrales de frutas o de crema sino de que era la motivación para escaparme con mi papá después de comer y de la recompensa que me ofrecía mi abuela por acompañarla a hacer sus vueltas. Me acuerdo también de salir del Cine Colombia en el Centro Comercial Bocagrande y no perderme uno de nutella, de zapote o el de agua de coco.

En 2018, terminando mi periodo como alcalde de Cartagena tuve el honor de condecorar a Enzo. En medio de lágrimas de alegría me contó su historia. De cómo cruzó el Atlántico y se enamoró de nuestra ciudad y como luchó por montar una verdadera gelatería. Traía en sus recuerdos los helados de su Italia natal y con ese capital emprendedor nos llenó los recuerdos a miles de cartageneros. De pronto por la cuarentena no hemos dimensionado el impacto de ver tantos locales vacíos. Y no son solo locales en el Centro Histórico o en Bocagrande; me han llegado historias desgarradoras de papelerías, restaurantes, bares, peluquerías, hostales, hoteles, heladerías, en fin, sueños, a lo largo de nuestra ciudad. ¿Estamos listos para seguir despidiendo los negocios que tanto nos han aportado?

Desde antes que empezara la cuarentena, a riesgo de ser llamado alarmista, le propuse a la ciudad que se establecieran dos comités para el manejo de la pandemia. Esa primera idea, de mediados de marzo hablaba de un comité económico y de un comité de salud. Luego envié una carta al alcalde con las mismas recomendaciones, formulé también una propuesta de descuento al impuesto predial para residencias y para locales comerciales que conservaran sus empleados y por último formulamos un decálogo con el representante Jorge Benedetti donde se abordaba el tema de la reactivación económica. Conozco bien las limitaciones institucionales y fiscales del Distrito. Propuse que la Cámara de Comercio reorientara su presupuesto de fortalecimiento empresarial para ayudar a los comerciantes en problemas y que la Subsecretaría de Desarrollo Económico coordinara las acciones desde lo institucional.

No podemos sentarnos a esperar las ayudas desde el Gobierno Central. Estas probablemente llegarán más tarde pero, hoy, los sueños de miles de familias cartageneras junto con los empleos que esos sueños generan están quebrando. No es la historia de un localito pupi de por aquí o de por allá, es la fibra misma de la ciudad que está en juego. No es una disyuntiva entre salud o economía, es que si no planeamos no tendremos cómo comer después de haber sobrevivido. Cartagena, desigual e injusta, no puede darse el lujo de perder la estructura económica que aporta la mayor cantidad de empleo en la ciudad.

Cuando el mercado falla, es el momento del Estado. Es ahora el momento de apretar las velas y fijar el curso. Es el momento de darle garantías al sector de la construcción. Es el momento de poner a andar la protección costera Bocagrande – Marbella que dejamos lista desde 2018, es el momento de continuar las obras en Playetas que hicimos ese mismo año con la Gobernación, es el momento del Canal del Dique, de la Perimetral, de los Drenajes Pluviales y de los caños y lagos. Pero, sobretodo, es el momento de la gente, de pensar más allá de los ingresos que se tienen y salir al mundo a gestionar recursos para poner en el territorio y garantizar sobretodo la supervivencia económica de los pequeños y medianos empresarios y emprendedores de la ciudad. Desde la tienda de manga hasta la veterinaria ‘Perros Lindos’ de Blas de Lezo, desde los cocteles del sombrero hasta las carimañolas congeladas de Selina en el Nueva Granada.

Si tomamos estas decisiones hoy, si marcamos un rumbo claro y ponemos la plata pública al servicio de la gente entonces habremos de retornar más grandes y más fuertes. Es ahora o nunca, y si hay una administración con la legitimidad ciudadana de hacerla es esta. ¿Qué esperamos?

* Exalcalde designado de Cartagena, exdirector de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional y exasesor de la Presidencia de la República

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