“Hacer caso me salvó la vida”: Liliana Ricardo

Fotografía: Nayib Gaviria – El Universal

Liliana Ricardo Iregui estudió pedagogía en el Sena. Tiene un hijo de 25 años. Le gusta tener amigos por montón. Cree en Dios y fue la primera afiliada de Coosalud con coronavirus.

Su historia se hizo popular porque es la hermana del taxista Arnold de Jesús Ricardo Iregui, el primer fallecido que hubo en Colombia tras la llegada del virus (leer ‘El taxista que se convirtió en la primera víctima del coronavirus‘)

Yo vivía con mi hermano y adquirí el virus por el amor que le tenía. No pensé en contagiarme, solo en cuidarlo. Quería que se pusiera bien, yo ni siquiera pensaba en que me podía enfermar”, cuenta Liliana.

Después de todo el drama que sufrió con su hermano, le dieron una noticia tan fatal como su muerte: “mi hermano falleció un lunes y a mí me dicen que soy positiva el jueves. Me sorprendió mucho, porque habían dicho en las noticias que mi hermano no era portador del virus y yo supuse que yo tampoco. Me senté, lloré sola, pensé que podía terminar como mi hermano y me asusté mucho”.

Ya había tenido señales de que podía ser portadora del virus: antes de que su hermano falleciera, había presentado fiebre y dolores musculares. Dice que tomó un acetaminofén de la clínica en que trataban a su hermano porque no soportaba el malestar.

Ella le contó a su hijo cómo se sentía y este, quien está radicado en Barranquilla, se acercó a las oficinas de Coosalud en donde notificaron el caso a Cartagena y se empezó la gestión inmediata para que Liliana recibiera el manejo adecuado.

Mi hijo me cuenta que en Coosalud se preocuparon muchísimo y tanto fue así que me contactaron enseguida. En 11 días vinieron tres veces a revisarme. Me llamaban todas las tardes a darme ánimo. Me dieron hasta sus teléfonos personales para que si me sintiera mal, los llamara. ¡Qué EPS hace eso, dígame!”, manifestó (leer ‘Liliana Ricardo después del coronavirus: más agradecida que siempre‘)

Después de padecer la enfermedad aprendió una lección que hoy intenta compartir con cada persona que se interesa en su historia: “la obediencia es la base de la vida. La única forma de que todo vuelva a la normalidad es ‘haciendo caso”.

Asegura que quienes llaman alarmistas a las entidades oficiales de salud no pueden estar más equivocados. Ella vio con el sufrimiento de su hermano, que terminó con la muerte, que el Covid no es un juego. Es lo más terrible a lo que se ha enfrentado el mundo en los últimos años.

Si ya tienes Covid-19, estos son sus consejos:

Seguir al pie las recomendaciones de tu médico, lavarse las manos más de 10 veces al día, bicarbonato para cepillarse los dientes, tomar agua al clima, una que otra bebida caliente de jengibre y lavar las sábanas todos los días.

Pero el tip más importante“, dice, “es proteger a quienes amas. Yo no podía permitir que nadie más padeciera este sufrimiento. Yo temía por la vida de mis vecinos. Yo no me asomaba a la ventana por temor a contagiarlos”.

El día más feliz

Lili, como la llaman sus amigos, está convencida de que esta experiencia la cambió para bien. Se dio cuenta de cuánto lo querían quienes estaban a su alrededor. Lo descubrió el día que la llamó Mauricio Sarmiento, médico y epidemiólogo de Coosalud:

–Lili, yo tenía que ser el primero.

–¿El primero de qué?, contestó ella.

–El primero en decirte que estás libre de coronavirus.

Liliana cuenta que saltaba como loca por toda la casa, llamó a cada uno de sus familiares y agarró una escoba, trapero y un trapo de sacudir y se puso a hacer aseo para cuando llegara el día en que pudieran visitarla.

Si existiera un Premio Óscar a la mejor EPS, se lo tendrían que dar a Coosalud. No son solo buenos médicos, son extraordinarios seres humanos. Si mi hermano hubiera tenido esta EPS, estuviera vivo”, concluye su relato Liliana nostálgica pero con una sonrisa a flor de labios.

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