La encrucijada de la administración Dau

Por Juan Conrado Ovalle *

Desconcierto, desencanto, desilusión, son apreciaciones que se manifiestan entre significativos grupo de ciudadanos de Cartagena de Indias, dado que no se percibe esa comunicación e identificación entre gran parte de la población y la Administración distrital en cabeza de William Dau Chamat, de la cual se esperan respuestas oportunas a los grandes problemas generados por la presencia del coronavirus que ha colocado a nuestra ciudad en la mira de todos al mostrar cifras de contagios muy por encima de la media nacional.

Varios son los hechos que alimentan el sentimiento que hoy invade a los cartageneros, lo cual invita a que el señor alcalde Dau, reflexione tanto en la forma como en el fondo de la manera como está conduciendo la ciudad; siendo pertinente analizar objetivamente qué está ocurriendo al interior de su equipo de colaboradores y cuáles son los intereses reales que motivan la permanencia de estos en la Administración; identificando y haciendo caso omiso a aquellos que en su afán de agradar, lisonjear o ponerse en buen puesto no dimensionan el daño que le están causando con pugnas, consejos o recomendaciones inconvenientes.

En la forma, encontramos cómo el señor alcalde, en diversas ocasiones, no controla su genio, tratando con lenguaje inapropiado a quienes considera son su adversarios políticos y se encuentran en la otra orilla de su pensamiento, realizando señalamientos y acusaciones contra aquellos que en un pasado reciente han tenido actuaciones que ponen en duda sus conductas por actos de corrupción. Igualmente apreciamos la generalización en sus sindicaciones, metiendo en un mismo saco a funcionarios decentes con otros sobre los cuales recaen grandes sospechas de actos delincuenciales, lo cual ha conllevado a demandas y posteriores sanciones y retractaciones. Ese trato ofensivo parece extenderse no solo a sus adversarios de diferentes frentes, sino también a algunos  colaboradores, lo cual ha generado fracturas dentro del equipo de gobierno, si es que existe equipo, lo cual quedó evidenciado con la renuncia en días pasados de quien fungía como director del Dadis, médico Álvaro Fortich Revollo.

En el fondo, observamos respetuosamente por parte del alcalde Dau un estilo de gobierno que dista mucho de estar acorde al momento que la ciudad está atravesando; donde encontramos contradicciones muy notorias, como cuando señala, por una parte, “salvemos juntos a Cartagena”, pero en la práctica se aprecia una actitud que no convoca, ni apunta a reforzar el grupo de colaboradores, para rodearse de técnicos y profesionales probos, conocedores de los diferentes tópicos que implica afrontar una pandemia tan compleja y letal como el coronavirus.

La Administración distrital con Dau a la cabeza ha estado cercada de expectativa y esperanza en muchos sectores ciudadanos, que observan con buenos ojos el haber roto con costumbres políticas que conducían en gran medida a la apropiación de recursos del erario, lo cual es supremamente importante, pero no basta con ello: también se esperan acciones de gobierno que resuelvan los problemas más sentidos.

La llegada del Covid-19 cambió totalmente la agenda de gobierno, convirtiéndose la pandemia en el centro de atención prioritario no solo de la Administración sino de la ciudadanía, donde las medidas de confinamiento y prevención para evitar la propagación del virus no han dado los resultados esperados, al observar el número de contagiados que ha venido creciendo día a día, situación de la cual -claro está – no puede responsabilizarse totalmente a la Administración distrital, que ha adoptado algunas medidas y ha señalado recomendaciones, las cuales han sido subestimadas, no tomándose por gran parte de la población con la rigurosidad que el caso amerita.

Por otro lado, será de entero compromiso de la Administración distrital el seguimiento de contagios y aislamiento de los mismos de acuerdo a las condiciones habitacionales percibidas, ya que, de no hacerlo, pueden convertirse en factores de contaminación a nivel familiar; así como el incremento de pruebas para caracterizar y focalizar los contagios; amén de las gestiones con resultados en la consecución de recursos económicos, respiradores, unidades hospitalarias y de UCI; garantizando seguridad alimentaria a los sectores poblacionales más vulnerables y seguridad física a toda la comunidad.  

Hoy, la Administración distrital se encuentra en una encrucijada. Por un lado diferentes actores estratégicos observando con ansias y apostando por una caída del alcalde o por lo menos una suspensión por parte de los organismos de control, y, por otro, ‘amigos’ del alcalde en disputas internas  por pequeños intereses personales, quienes no dimensionan las consecuencias que tendría para la ciudad perder la oportunidad de un nuevo direccionamiento, ya que un eventual fracaso de la actual administración estaría oxigenando irresponsablemente a aquellos que utilizan prácticas malsanas para apropiarse de recursos del erario, dándoles argumentos para que señalen que ellos sí son capaces y saben cómo gobernar, siguiendo con las usanzas de repartir migajas para satisfaces apetitos menores mientras llenas sus arcas con sumas millonarias, sumiendo a gran parte de la población no en una pobreza extrema sino eterna. 

* Ingeniero industrial, docente universitario y consultor empresarial.

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