Humildes propuestas para salir adelante

Por Euclides Castro Vitola *

Suelo leer con cierta frecuencia una frase que ha hecho carrera en redes sociales y estados de WhatsApp: “siempre volvemos a donde hemos sido felices“.

Quizá por ello es que en estos últimos meses recuerdo claramente los fines de semana en la casa de mi abuela, comiendo hayacas, recibiendo sus dulces regaños y pidiéndome que me alejara de la televisión -figurada y físicamente – porque era claro que iba a volverme estúpido.

Esos recuerdos de mi infancia me asaltan cada vez que veo al presidente de la República, cada día a las 6 de la tarde, en el canal institucional, y me da tristeza confirmar que Iván no creció visitando a su abuela.

Teniendo en cuenta que resulta habitual lanzar propuestas día tras día desde estos espacios de opinión, hoy he querido tratar algunos temas con la ingenua esperanza de ser leído, pero especialmente de ser seguido a pie juntillas y sin chistar como cuando tu pastor te dice que el virus se cura alcalinizando tu cuerpo y que todo es un plan de Bill Gates para dominar el mundo.

Es así como propongo que, en adelante las peleas de boxeo y de Artes Marciales Mixtas (o MMA, por sus siglas en inglés) se transformen y, teniendo en cuenta la distancia preventiva, sean solo duelos de miradas. Los contendores se ubicarán a dos metros de distancia entre sí y tendrán que vencer al otro haciendo solamente gestos faciales como cuando Bruce Banner se convierte en Hulk o El hombre Increíble, según la generación a la que pertenezcas.

Es apenas lógico tener claro que la ministra Alicia Arango y Norberto se encuentran exentos de participar en esta nueva modalidad de enfrentamientos cara a cara.

Sea este el momento para aclarar que, aunque nunca se les haya visto juntos, como a Supermán y a Clark Kent o a Batman y a Bruce Wayne, no existe la menor duda de que la ministra y el estilista son personas diferentes.

En cuanto a los prostíbulos donde hacen Pole Dance cerca de la bomba El Amparo en Cartagena, propongo que en lugar de revisar la temperatura en la entrada, porque sospecho que la mayoría llegaría muy caliente, deberían revisar que cada cliente tenga activada su cuenta de PSE para que no necesite acercarse a introducir billetes en la ropa interior de la artista sino, más bien, que le haga la transferencia y en una pantalla gigante detrás de la bailarina se pueda ver, como en las teletones o donatones, el monto creciente de los aportes recibidos.

Sobre el segmento de la presentación personal hay que decir que las manicuristas deberán sufrir una incorporación masiva de basquetbolistas que, al encontrarse en parón obligatorio y aprovechando la longitud de sus brazos, podrían ayudar a este colectivo tan importante sin que haya riesgo de contagio por no cumplir con la distancia social obligatoria.

En cuanto al contacto con los congresistas, no tengo ninguna propuesta porque de aquí a las próximas elecciones legislativas del año 2022, cuando volvamos a saber de ellos en Bolívar, seguramente ya se habrá desarrollado una vacuna o en todo caso generado anticuerpos o inmunidad de rebaño.

Para el caso de la reactivacion del turismo en la ciudad amurallada, recomiendo a los turistas nacionales ver videos de ‘El Cuchilla’ Geles o de ‘El Turner’, para aprender acento costeño de calle y ahuyentar a la mayoría de los comerciantes de la playa y a taxistas que para allá no iban.

Por último, propongo que no se siga insistiendo en la salida de los niños a pasear. Estas medidas del Gobierno central son pensadas por cincuentones que no saben que la felicidad infantil en la actualidad está fundamentada en una buena conexión a Internet, una tableta con mínimo cuatro gigas de ram y un cargador rápido que se encargue de llenar una batería en tiempo récord mientras se ven un tutorial en YouTube o graban un Tik Tok con el maltrecho celular de la mamá.

Ahí dejo planteadas estas sencillas ideas. Aspiro a que sean tomadas en serio a pesar de que sé que, por lo ridículas, parecen pensadas por la congresista María Fernanda Cabal.

Para no olvidar: las charlas de la infancia con mi amigo Angel Caicedo, a través de la cerca, sobre los castigos de la seño Martha y la seño Patricia.

* Abogado y consultor político

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