¡Déjalo morí!

Por Javier Doria Arrieta *

Hace dos meses se diagnosticó el primer caso de coronavirus en la ciudad. Hoy, después de largos días de confinamiento para la mayoría de los cartageneros, hoy se registran 769 contagios y 48 muertes. Sin embargo, a pesar del tiempo que han tenido las autoridades para preparar a la ciudad, ahora, cuando según los expertos, nos encontramos en la etapa más crítica del virus, nuestra red hospitalaria y el número de camas disponibles sigue siendo insuficiente para atender la emergencia, por lo tanto, es muy probable que el sistema de salud termine colapsado.

En este tiempo se han ofrecido mesiánicas soluciones, como cuando se anunció la llegada de un buque hospital con dos mil camas, o las millonarias inversiones en la infraestructura del Hospital Universitario. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿cuánto de eso se ha hecho realidad?. Sorprende aún más la reciente renuncia del director del Dadis, quien se suponía era el capitán del barco.

En los últimos días he escuchado de manera repetitiva que lo que ocurre es que los cartageneros somos socialmente indisciplinados, irresponsables e inconscientes, y que la gente anda saliendo a la calle a ‘pendejear’, que se reúnen a jugar dominó, a hablar en las esquinas y a tomar trago en las terrazas de las casas. Entonces, me pregunto: ¿por indisciplinados hay que dejarlos morir?; ¿quién es más irresponsable: el ciudadano que no alcanza a comprender la magnitud de lo que pasa o las autoridades que por mandato constitucional deben proteger la vida y honra de las personas y no lo hacen?; ¿quién es mas inconsciente: el vendedor informal que sale a rebuscarse para solucionar su problema del día o el ordenador del gasto que no invierte oportunamente los recursos para contener la crisis?

A nivel internacional hay experiencias exitosas en la contención del virus. Por ejemplo, la clave de Alemania para frenar la mortalidad fue la identificación temprana de los portadores, para lo cual llegaron a realizar hasta 160 mil pruebas semanales; Singapur, por su parte, implementó un programa de rastreo de contactos que sigue la cadena del virus de una persona a otra, lo que permite identificar y aislar individuos y a sus contactos cercanos antes de que se propague.

Habiendo modelos de atención con buenos resultados, considerando que en la ciudad hay profesionales exitosos en el sector de la salud, y que además el Gobierno Nacional ha facilitado a las entidades territoriales la disponibilidad de recursos para atender la emergencia, me resisto a pensar que por cuenta de nuestra presunta indisciplina, irresponsabilidad e inconciencia lo único que nos queda a los cartageneros sea que merezcamos corear una y otra vez el estribillo de la famosa canción de Juana Emilia Herrera, el ‘Coroncoro’, que al preguntar por sus seres queridos recibe como única respuesta: “déjalo morí”.

* Abogado. Especialista en Derecho Administrativo y Derecho de los Negocios. Magister en Derecho Público. Candidato al Título de Doctor en Derecho. Docente Universitario a nivel de Postgrado – Director de la firma Doria & Asociados Abogados.

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