Mi propuesta de pico y cédula… y el premio al que aspiro

Por Carlos Ardila González *

Como se sabe, el alcalde de Cartagena, mister William Dau Chamat, abrió un singular concurso para que los cartageneros, y los ciudadanos en general, presenten propuestas sobre el nuevo pico y cédula que deberá regir a partir del próximo 11 de mayo.

Se trata -en la práctica – de corregir los errores en que incurrió sin querer queriendo el Ejecutivo al expedir el Decreto 0571 del 27 de Abril de 2020, disponiendo, entre otras cosas, que la mayoría de los días de la semana podía salir un 25% de la población cartagenera, contrariando -de modo grave – el espíritu de la medida de confinamiento preventivo establecida por el Gobierno Nacional (leer ‘Alcalde abre concurso para que la ciudadanía establezca nuevo pico, cédula y género‘).

Con el fin de optar al atractivo premio ofrecido: una visita a las entrañas de la emblemática Torre del Reloj , guiada por Dau, para darle cuerda a su maquinaria perfecta (la del reloj, se entiende), procedo por este medio a enviar mi propuesta.

Comienzo por aclarar que el modelo que propongo no distingue entre géneros, de tal manera que deberá bautizarse solo como ‘pico y cédula‘. De hecho, para organizar las salidas tampoco contemplará el último dígito del respectivo documento de identificación, por lo cual deberá -entonces – llamarse solo ‘pico‘. Pero me temo que, por las medidas preventivas que hay que adoptar, lo que incluye evitar las aglomeraciones y no dar besos a nadie, la filuda denominación tampoco podría usarse. Así, a esta particular propuesta se le debería denominar únicamente ‘Propuesta’. Pero como la base de la misma son unos datos políticos, el nombre definitivo será, en consecuencia: ‘Propuesta Política‘. Ojalá sea considerada. Y que gane.

No sé si se cumplan o no los parámetros establecidos en las bases del concurso, pero comienzo por sugerir que los lunes de cada semana, mientras dure la cuarentena, solo puedan salir los hombres y mujeres que admitan haber votado por Dau. Esto daría un máximo de 113.627 personas mercando, comprando drogas o haciendo diligencias bancarias. No habría nadie pendejeando.

Los martes sería el turno para quienes reconozcan públicamente haber votado por William García Tirado, Jaime Hernández Amín o Claudia Fadul Rosa. Ello daría una suma similar a la del día anterior: 113.225 personas en las calles, centros comerciales e, incluso, tomando el sol en plazas y parques.

Los miércoles, para que no nos acusen de tomar partido por un candidato en plena época de pandemia, saldrían los que digan haber votado por Yolanda Wong Baldiris, Sergio Londoño Zurek, Fernando Araújo Perdomo, Wilman Herrera Imitola, Nábil Báladi Gedeón, Armando Córdoba Julio, Adelina Covo, Minerva Romero Julio, Germán Viana Guerrero o Rosmery Torres Sáez (¿se acuerdan de Rosmery Torres Sáenz’). Si salieran todos -sin excepción – no serían más de 105.381.

Los jueves deberán salir quienes votaron en Blanco: los 61.250 hombres y mujeres a quienes no convencieron los programas de ningún candidato: ni los de los ‘malandrines’ ni los del ‘antimalandrín’; y los 39.083 ciudadanos que -¡vivos que fueron! – reclamaron el tarjetón pero no marcaron ninguna casilla.

Los viernes ‘verán el sol’ los 7.987 individuos que intentaron sufragar pero no supieron hacerlo y les declaron nulos sus votos; los 7.993 jurados que participaron en la jornada electoral; y los cerca de 97 mil ciudadanos de todos los partidos que aspiraron a ser candidatos a cualquier cargo de elección popular, ya fuese alcalde, concejal o edil.

Y los sábados serán los días para que merquen, o sencillamente ‘estiren las piernas’ o salgan a pendejear con el debido salvoconducto, quienes no calificaron para salir los días anteriores. Pero, como se trata del día antes del toque de queda dominical, no se me ocurre ninguna fórmula que aplicar. Me tocará rogarle a mister Dau que me permita preguntarle a su asesora estrella, la matemática experta en algoritmos, qué parámetros podíamos establecer.

¡Ah!, y sobre el premio, por si me gano el concurso

Sí. Aunque veo muy remota la posibilidad de que ello ocurra (de hecho, me acaban de decir que se venció el plazo para concursar), desde ya le pido al alcalde que, a cambio de aparecer en un video con él, me permita pedirle a Mariano Magallanes Castro, el esforzado trabajador del Distrito que desde hace 27 años cumple la labor de darle cuerda al tradicional reloj, que intentemos que las manecillas giren en sentido contrario, a ver qué pasa.

Si ello se da; si las manecillas de los cuatro relojes -sí, se ha dicho siempre Reloj Público, pero en realidad son cuatro – son puestas a girar al revés, podríamos -por qué no – hacer retroceder el tiempo. Así, una vez volvamos a la normalidad, no habría lugar a cometer los mismos errores. Se supone que habríamos aprendido.

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