No arruinar la economía que es lo que mueve al país

Por Jaime Gontovnik *

Prohibir a una persona visitar el mar cuando el agua salada limpia impurezas en grandes espacios, impedir ir de pesca cuando estar en el océano es una forma de aislamiento, dar garantías a las grandes empresas y ponérselas difícil a las Pymes, muchas preguntas y mucha preocupación en una sensación de desastre, circunstancias de hoy que tienen que verse como oportunidades para crear nuevos trabajos, para que la vida pueda vivirse.

Crear nuevas empresas solo puede hacerse si los incentivos públicos y alianzas privadas se concentran, en vez del miedo, en facilitar servicios para las demandas actuales; también en vez de suspender ofertas de servicios mejor asegurar que se cumplan las distancias mínimas. ¿Por qué unos pueden trabajar o por lo menos pueden hacerlo más fácil y otros no? A esta pregunta hay que buscarle solución. Ya hay ejemplos de cómo personas aprovechan sus equipos instalados para solucionar demandas de la crisis, por ejemplo productos para el autocuidado y  protección personal.

En mis 93 años de vida tengo muchas historias y experiencias para contar desde mi salida de Polonia huyendo de la guerra, pero nunca imaginé vivir esta pandemia del Covid-19 que casi ha detenido al mundo.

He sido emprendedor toda mi vida, mis empresas han dado trabajo a muchas familias, sé la importancia de generar empleo para que lo demás funcione. La gente necesita comer, trabajar, pero el problema del Covid-19 nos aterriza de golpe obligándonos a pensar más allá,  para no arruinar la economía que es lo que mueve al país, para poder vivir la vida.

Estoy preocupado por cómo nos estamos preparando en medio de esta pandemia para que el país, desde su economía, pueda solventar (vía liquidez para pagar impuestos, financiar créditos, otorgar incentivos) las necesidades de toda la gente, por ejemplo de quienes nos sostienen, nos cuidan y hasta nos salvan, como son todos los trabajadores del sector salud, entre otros.

Hay que ir haciendo la lista de cómo vamos a avanzar, que el miedo no nos paralice. De los bancos, los más favorecidos siempre de las crisis, necesitamos respuestas más firmes para que estos nuevos trabajos que nacen como soluciones a las demandas actuales puedan crecer, comprar maquinaria y materias primas, por ejemplo desde las Pymes que son las empresas mas numerosas en Colombia.

Sé que no es fácil para un gobernante tomar decisiones en medio de la presión de la gente, y la responsabilidad ante la crisis obliga ser drásticos exigiendo disciplina personal, pero insisto, sin arruinar la economía. ¿Cómo lograrlo? En estos tiempos de crisis surgen oportunidades para innovar; invito a que piensen en la utilidad de videoconferencias con empresarios (por lo del aislamiento) pero no solo los grandes; también los medianos para escuchar propuestas que eviten la parálisis económica, pero además para aterrizar incentivos para nuevas empresas de servicios y productos más demandados en esta crisis, por que lo que se necesitan son nuevos empleos y no su destrucción.

Por mi edad estoy en la población de más alto riesgo; estoy claro en los riesgos de salud para la gente, pero que no se nos olvide que el mundo tiene que seguir navegando en estas agua siempre movidas y, como buen marinero que soy, toca enfrentar la tormenta pero sin perder el rumbo del puerto al que se quiere llegar para seguir viviendo la vida.

Lista de ideas a considerar para la autodisciplina:

Mantener puestos de salud en los aeropuertos para control y atención.

Educar, hacer leyes para cumplir en caso de que se necesite salir de compras, trabajar, lista de cuidados obligatorios.

Educación virtual para colegios y universidades.

Definitivamente no reunión en estadios, presenciar partidos virtualmente.

Mantener la prohibición de eventos sociales.

Reglamentar límite de número de personas que garanticen los espacios mínimos de aislamiento: por ejemplo reducir a la mitad los puestos que se pueden ocupar en los buses, en los aviones, en este último caso el que necesite viajar por avión que pague el doble, los restaurantes, los buses, por ejemplo aceptar máximo la mitad de su aforo.

Dar más y mayores contenidos de clases sobre autoprotección en las emergencias y pandemias obligando a que cada persona cumpla con multiplicar a un mínimo de más personas.

Muy importante los intereses bancarios bajos para incentivar proyectos y nuevos empleos necesarios para atender la crisis.

Menos personas en las calles.

Cupos limitados en centros religiosos; igual se puede rezar a cualquier hora, siempre serán escuchados.

Quienes tengan miedo que se queden en casa y se reduce el número de personas en la calle.

Tomar ejemplo de otros países que ya han pasado por esta pandemia y ver cómo lo están haciendo para recuperar sus vidas

* Empresario y laureado fotógrafo artístico.

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