Juan David Olmos, los golpes de la victoria

Por Rudy Negrete Londoño *

Juan David Olmos Quintana se ha abierto paso en el mundo a través de los golpes. Tiene 15 años, es alto, de contextura delgada y pesa 57 kilogramos. Pero lleva por dentro la disciplina feroz que marca la vida de los grandes deportistas. Muestra de ello fue su llegada anticipada al lugar de encuentro que acordamos para su entrevista.

A su edad, ha entendido que los triunfos empiezan con el manejo del tiempo, y que la puntualidad es una virtud de los que asumen la vida con rigor y precisión. Estaba allí, con la niñez que había abandonado recientemente su rostro, dispuesto a revelarme cada detalle de los logros de su meteórica carrera en el deporte.

Juan David es el mejor karateka de Bolívar, el quinto mejor de América y el número 23 del mundo. La nobleza que transmite su cara apacible de adolescente contrasta con la potencia de sus puños y la agilidad que se desprende de sus extremidades. Tiene la certeza de un felino sobre su presa, pues sabe que ello es imprescindible en las artes marciales.

Ha combatido con gallardía a duros contrincantes en torneos nacionales e internacionales, y su récord se mantiene inmaculado: siempre ha salido de los combates con la mano en alto, con la presea dorada colgando de su cuello, como lo demostró recientemente en el torneo nacional en cadete – 57 y junior – 61, organizado en Sincelejo a finales de febrero, y en el cual obtuvo medalla de oro. De igual modo, se ha enfrentado con rivales de las cuatro potencias mundiales del Karate en América: Estados Unidos, Brasil, Venezuela y Chile. A los brasileños les ha ganado 9-1 y a los venezolanos 4-1. “Era mi primer combate internacional y me fue mejor de lo que esperaba“, afirma.

Sin embargo, Juan David sabe que el deporte es una carrera efímera e incierta y por eso no descuida sus obligaciones académicas y sueña con llegar algún día a la Fuerza Aérea. Estudia en el colegio Beverly Hills del municipio de Turbaco; y a pesar de su férrea pasión por el karate, de sus constantes triunfos y de los compromisos deportivos, intenta cumplir con sus tareas en la institución educativa. Entiende que el desarrollo intelectual le ayudaría a ser una mejor persona y un excelente ciudadano.

Me asegura que el comienzo de su carrera no fue fácil, pero que en medio de dificultades, precariedades, lágrimas y rechazos por afrontar las rigurosidades de este deporte poco a poco pudo salir adelante y, así, se fue enamorando de esta disciplina que le ha brindado inolvidables alegrías. En eso, el apoyo de sus padres ha sido fundamental.

Pero del mismo modo entiende que los organismos del deporte deben brindar los aportes económicos y logísticos para que sigan llegando los triunfos. Celebra que el Gobierno Nacional haya creado el Ministerio del Deporte, por cuanto eso generará más recursos para todas las disciplinas.

Antes de la cuarentena, Juan David entrenaba dos horas, de seis de la tarde a ocho de la noche, de lunes a sábado, en el Coliseo de Combate de Cartagena. Hoy -claro está – debe hacerlo en su residencia. Durante sus jornadas físicas, me cuenta entre demostraciones de golpes y reflejos, que ya lleva ocho años de estar inmerso en estas artes marciales que han transformado su vida por completo.

El próximo 9 de abril, Juan David cumplirá 16 años. Una fecha de gran significación en Colombia, porque se conmemora la muerte del líder Jorge Eliécer Gaitán. Pero en esta ocasión solo podrá compartir con sus familiares más cercanos, pues la pandemia generada por el coronavirus obliga al confinamiento de todos en sus casas. Él sabe que eso es prioritario en este momento. Con madurez asume que la próxima victoria debe ser la de todos contra este virus letal.

Le seguimos deseando el mejor de los éxitos a este ganador, que con certeza continuará poniendo los colores de Bolívar en lo más alto de la cúspide deportiva.

* Comunicador social – periodista

 

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