La gobernanza del coronavirus

Por José Villamil Quiroz *

La gobernanza es la gobernación de las situaciones sociales que provienen de las relaciones entre actores estratégicos públicos, privados, de la sociedad civil y la comunidad en general, las cuales derivan un conjunto de actividades que generan niveles de institucionalización dirigidos a la satisfacción de los intereses generales y la gobernabilidad de la sociedad.

Este tipo de actividad se pone de manifiesto en las situaciones más complejas que se dan a nivel estatal y supraestatal, hasta las más cercanas al ciudadano ocurridas en el plano municipal, con el objeto de buscar el gobierno de dichas realidades moldeadas por la complejidad, en la cual resulta de vital importancia hacerles sentir a los actores implicados que, además de sus intereses, expectativas, valores y creencias, existe un interés general y un bien común por reconocer y salvaguardar.

Cada cuatro décadas el mundo está sufriendo un fuerte estremecimiento que sacude los cimientos en los que ha estructurado su pensamiento económico, político y social como sociedad global. Dicha conmoción viene acompañada de crisis financiera internacional, olas de democratización y ahora un cataclismo sanitario.

La pandemia de inicios del siglo XXI denominada coronavirus ha puesto en el escenario de la ciencia social la impronta que la solución de problemas y creación de oportunidades en situaciones complejas, dinámicas y diversas, es un reto tanto público como privado, es decir de gobernanza social. Esta posición supera la clásica distinción de remitirse al gobierno para resolver problemas y al sector privado para crear oportunidades. En esa proyección, el desafío del coronavirus no es un reto simplemente gubernamental; requiere de la actuación de los diversos actores estratégicos de la sociedad colombiana en un efecto multinivel.

En Colombia, el ciclo del fenómeno apenas comienza y se muestra como un proceso de largo aliento. La directora del Instituto Nacional de Salud -INS – proyecta una cifra de al menos tres mil muertos en el país como consecuencia de la ola de coronavirus. Un guarismo parecido al corolario de lo ocurrido en el territorio colombiano, con ocasión de la pandemia conocida como “gripe española”

En ese orden de ideas, los casos de Arturo Calle y de Tecnoglass son ejemplos de responsabilidad social de estas empresas respaldando las determinaciones gubernamentales, con el objeto de la no destrucción de masa laboral. Empero, son decisiones aisladas de estos empresarios; se requiere mucho más que eso. Colombia es un país plagado de informalidad laboral y las decisiones gubernamentales tomadas deben amparase a la luz de legitimidad y, por supuesto, de abrigar a colectivos sociales vulnerables.

En esa proyección, se requieren equipos de gobernanza para enfrentar la complejidad de este desafío, el cual supera con creces los tradicionales esquemas de monoadministración de la sociedad que tiene como actor hegemónico al Estado.

Entonces, el protagonismo estatal debe ahora mezclarse con escenarios de gobernación interactiva de agentes públicos, privados y del tercer sector, en el ámbito nacional, seccional y local.

* Consultor en Gobernanza, comunicador social – periodista, magíster  en Administración y Gerencia Pública y en Relaciones Internacionales

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