Lecciones del coronavirus

Por Agustín Leal Jerez *

Si una cosa ha quedado claro con la aparición de esta pandemia es que el fin del mundo civilizado no va a ser causado por una catástrofe nuclear o por un elemento procedente del espacio exterior. Es un por virus letal de trasmisión exponencial. Todos los recursos económicos y tecnológicos de las naciones más poderosas del mundo después de la posguerra se han orientado a prevenir el peligro de una guerra nuclear. Los dineros dedicados a gastos de defensa en armas nucleares son desproporcionados en todos los sentidos. Es un misterio inexpugnable saber cuánto cuesta el arsenal nuclear en el mundo, pero sí conocemos los costos de su almacenaje y mantenimiento: 80 mil millones de euros al año, según cita el diario El País en su edición del 5 de junio de 2012; es decir, que en cifras de valor actual esta suma podría estar rondando los 100 mil millones de euros; es algo así como si a cada colombiano nos repartieran per cápita 2.000 euros al año.  La obsesión militar no nos permitió imaginar que el flanco más débil para la subsistencia humana en un mundo extremadamente globalizado son los agentes patógenos letales de trasmisión exponencial. Los virus del cáncer, el sida, el sars, el ébola y el del resfriado común, entre otros, no han sido objetos de programas estratégicos de salud, sino de meros tratamientos de mitigación.

La lección que nos deja esta tragedia es que los gérmenes patógenos letales de trasmisión exponencial deben ser un componente militar estratégico del nuevo orden mundial, tanto como el mísil con cabeza nuclear más rápido de la tierra, porque si bien es cierto que no destruyen el aparato productivo de la economía de una nación, como sucedería en una guerra nuclear, lo paralizan, que es lo mismo. Si una nación de las llamadas del ‘eje del mal’, se asegura previamente de una vacuna de un virus letal de trasmisión exponencial y lo almacena con fines militares o terroristas, vamos a estar en serios problemas en un futuro no lejano. Ya la Biblia nos dio esta lección en el éxodo judío y las plagas de Egipto.

El tránsito de la salud pública de un mero y retorico derecho fundamental a un componente estratégico de la seguridad mundial va a traer cambios fundamentales en la prestación de este servicio. Los ricos y poderosos a los que no les había interesado para nada la prestación de los servicios de salud, y quienes los son por apoderase de estos recursos, que han visto esfumarse miles de millones de dólares de sus fortunas en las principales bolsas del mundo en un parpadear de ojos, han aprendido la lección. Cuando a los ricos y poderosos del mundo se les toca el bolsillo, algo pasa.

La otra lección importante para la humanidad es que, muy a pesar de que conocemos desde los primeros albores de la raza humana que la mayor parte de las enfermedades que nos aquejan las hemos heredado de los animales que domesticamos, en la actualidad, por el desafecto a nuestros semejantes que cada día crece más a nivel mundial, hemos dirigido nuestros apegos hacia las mascotas. Hoy existen en el mundo más de mil millones de mascotas de todos los pelambres, en un mercado que mueva más de un billón de dólares al mes. Cuánto nos duelen los pobres de Cartagena sin salud y sin comida por cuenta del coronavirus.

¡A Dios sea la gloria!

* Abogado, especialista en Derecho Público con experiencia en Derecho Urbanístico, Ordenamiento Territorial, Contratación Estatal y Gerencia de la Defensoría Pública, entre otros temas.

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