Los otros héroes anónimos de Cartagena y Bolívar en la era del coronavirus

Desde la semana anterior en Cartagena, al igual que en centenares de ciudades del mundo, innumerables ciudadanos se asoman a sus ventanas y balcones todas las noches -a partir de las ocho en punto – para brindar un largo y sentido aplauso a la labor de los profesionales de la salud que a riesgo de contagiarse con el Covid-19 atienden en clínicas y hospitales, e incluso muchos a domicilio, a potenciales afectados por el temido virus.

Pero -asimismo – cada día más en los distintos países las ovaciones y los mensajes de fe y esperanza se dirigen también a otros héroes anónimos que, cada uno a su manera, se exponen al coronavirus en cumplimiento de sus deberes.

Y entre ellos se encuentran -en primera línea – los que cumplen la tarea de recoger, transportar y, sobre todo, disponer los desechos que otros botan.

La cadena comienza -entre otros – en el personal de aseo de los puestos de salud, clínicas y hospitales, quienes son los más expuestos a los virus o bacterias que pudieran acompañar los desechos que recogen.

También -claro está – los operarios de las empresas Pacaribe y Veolia, encargados del servicio de recolección y transporte de los residuos sólidos en toda la ciudad, quienes están exentos de atender las medidas de aislamiento preventivos ordenadas por las autoridades porque tienen la responsabilidad de limpiar lo que otros ensucian, recoger lo que otros botan y trasladar todo ello al lugar de disposición final.

Y además -sobre todo – el personal que en el relleno sanitario recibe diariamente más de 1.500 toneladas de desechos de toda naturaleza, las separa, según su tipo, las compacta y finalmente las entierra, expuestos en todo momento a cualquier tipo de contagio a pesar de las precauciones debidas.

Son los cerca de medio centenar de hombres y mujeres que en un área de 63 hectáreas, en el relleno sanitario Parque Ambiental Loma de los Cocos (localizado en el kilómetro 23 de la variante Mamonal – Gambote, en jurisdicción del municipio de Turbana, Bolívar), reciben los desechos que transportan hasta el lugar los camiones de Pacaribe y Veolia; los pesan en una báscula; coordinan su envío a una zona de descargue: la celda que diariamente es habilitada para tal efecto; los compactan con unos bulldozer y finalmente los cubren con material de relleno para aislarlos del medio ambiente.

Son quienes, a pesar de los decretos que obligan al grueso de la ciudadanía a permanecer confinados en sus hogares en prevención del coronavirus, no pueden dejar de cumplir sus deberes porque la labor que desempeñan es esencial para todos.

Son, literalmente, unos héroes anónimos, al lado -sí – de los médicos, enfermeros y demás profesionales de la salud; los soldados y policías; los vigilantes del sector privado; los servidores públicos y los conductores del transporte público; los operarios de las empresas de servicios públicos; los tenderos y trabajadores de farmacias y supermercados; entre otros, quienes, al tiempo que siguen laborando a pesar de las restricciones, enfrentan al coronavirus con determinación y denuedo.

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