Excombatiente de las Farc enseña costura en Los Montes de María

Por Israel González Díaz *

Luego de largas noches y días en una cárcel, que alguna vez concibió como interminables, Manuela Padilla López *, una excombatiente de las Farc-Ep acogida al proceso de reincorporación, encontró en el mundo de la costura y las confecciones el que hoy considera su proyecto de vida.

No es egoísta. Cree en los sueños y en las segundas oportunidades. Y, desde su rol, esta madre de dos niñas y amante de la literatura de Walter Riso trabaja en la conformación de un taller de confecciones, gracias a un proyecto productivo individual que le fue aprobado por la Agencia para la Reincorporación y la Normalización -ARN.

Para ello decidió hacer equipo en compañía de las esposas de sus excompañeros de las Farc-Ep, en la comunidad de los Montes de María, donde vive. Sus planes de hacer empresa los alterna con sus labores como secretaria de la CooMaría, una cooperativa de la cual hacen parte 26 excombatientes, dedicados actualmente a las labores agrícolas. Allí se produce miel de abejas, se cosechan tubérculos y se venden huevos de gallinas criadas en un galpón.

Manuela, de 31 años de edad, habla con la madurez que dice que obtuvo en los días más difíciles en los tiempos de la violencia. Es reconocida en su comunidad de los Montes de María como una lideresa de tiempo completo, visionaria, y con toda la disposición para que las mujeres con las que comparte a diario también puedan salir adelante -como ella – y superar los prejuicios.

Como un reconocimiento en el Día Internacional de la Mujer a quienes trabajan por una sociedad más incluyente y equitativa, hoy recogemos este testimonio que da cuenta de cómo ha sido su proceso de adaptación a la vida civil. Sus anhelos, la posibilidad de volver a estar con su familia y por qué cree que las mujeres son capaces de alcanzar lo que propongan.

A continuación, sus respuestas a algunas inquietudes sobre su vida, las cuales fueron abordadas en medio de muñecos de colores, tejidos en su totalidad a mano; accesorios para mujer, adornos y otros productos confeccionados por esta joven, y a los que dedica sus horas de trabajo.

  • ¿Qué ha sido lo más valioso de acogerse al proceso de reincorporación a través de la ARN?

Lo más valioso para mí ha sido el reencuentro con mi familia, con mi mamá, mis hijas. (Como primera pregunta, algo tímida, solo responde un par de líneas).

  • ¿Cómo ha cambiado este proceso su vida?

Me ha dado un giro de 180 grados, porque yo venía con una temática totalmente distinta a la que estoy viviendo hoy en día. Y me siento satisfecha con lo que estoy viviendo. Nunca pensé vivirlo. ¿Cómo que cosas? Como la oportunidad que me está brindando, por decirlo, Colombia, de llevar una vida nueva. Una vida libre de zozobra, de miedos, sino vivir plena con mi familia. Al lado de mi madre, de mis hijas.

  • ¿Cómo fue su proceso de aprendizaje, en la cárcel, con relación al mundo de la costura?

Realmente fue una salida a la rutina carcelaria. Para nadie es oculto la vida tan horrible que se vive en la cárcel. Pero yo, por medio de la costura, tuve esa salida. De pronto físicamente estaba presa, privada de la libertad. Pero mis emociones, mis pensamientos, por medio de la costura, cambiaron. Yo me sentía libre porque, a través de la costura, yo podía crear y hacer cosas nuevas y me llevaban a eso: ¡a estar libre en mi mente!

  • ¿Qué es lo que más le gusta de la costura y las confecciones?

Lo que más me gusta es el hecho de yo poder crear, de transformar. Y cómo desde un principio me ayudó a cambiar mi propia vida en sí. Eso es lo que quiero reflejar a las demás personas: que por medio de un arte podemos transformar. Y eso es, para mí, la confección y la costura.

  • ¿De dónde nació la idea de enseñarles costura a las esposas de excombatientes?

Esta idea nació porque yo quería que las mujeres de esta comunidad donde yo vivo se quitaran ese estereotipo de que “yo soy una exguerrillera”. Yo quería acercarme a ellas como mujer, como persona que tiene los mismos anhelos y sueños que ellas. Debido a esta necesidad tomé la decisión: yo quiero enseñarles a las mujeres de mis compañeros este arte. Y no solamente enseñar yo, sino también intercambiar conocimientos. En este momento estoy aprendiendo artes que no sabía, pero que ellas me están enseñando, y viceversa. Entonces ha sido también una manera de generar un vínculo entre estas mujeres de la comunidad. Cuando estoy en el grupo, no me siento como una exguerrillera o una reincorporada. Me siento como mujer, común y corriente, con ellas.

  • ¿Cómo se visiona en ese proyecto productivo que ya te fue aprobado?

Me visiono como propietaria de uno de los mejores talleres de confección. Mi proyecto me va ayudar a salir a flote hasta decir ya no más. Y veo a este grupo de mujeres trabajando conmigo. Porque, así como lo estamos haciendo con estos muñecos y accesorios, también me veo con ellas trabajando en confecciones, vestidos, pantalonetas, suéteres. Veo a este grupo de mujeres creciendo en mi taller de confecciones.

  • ¿Quiénes la han apoyado? 

Más que todo, nosotras hemos recibido ayuda de la ARN. Si he necesitado una ayuda ahí ha estado. La cooperativa donde estoy actualmente (CooMaría) también nos ha ayudado en un aporte económico para el grupo.

  • Como secretaria de CoomMaría, ¿qué ha sido lo más valioso que ha aprendido?

Lo más valioso ha sido, como secretaria, demostrarles a mis compañeros que más allá de ser mujer, por el hecho de ser madre, me puedo desempeñar en otros roles. Que, de pronto, vivimos en un mundo todavía machista. Y, a través del ejemplo que estoy mostrando, mis compañeros y compañeras se pueden dar cuenta de que las mujeres somos capaces de ejercer otro tipo de roles. No solamente el de amas de casa, como estamos acostumbradas, sino que somos capaces de llevar a cabo cualquier actividad que nos propongamos.

  • En su rol de lideresa, ¿qué mensaje les das a las mujeres que, como tú, también tienen ganas de salir adelante?

Mi mensaje es que no se dejen. En el sentido de que va a haber muchas personas que les van a decir no eres capaz. Cuando lleguen estas palabras decir: sí puedo y sí soy capaz. Les diría que luchen por los ideales que consideran, por esos sueños que tienen. Que, por muy inalcanzables que veamos las cosas, no son así. Lo que nosotros nos propongamos lo vamos a lograr. Y, especialmente, nosotras las mujeres. Las mujeres tenemos una verraquera que no tiene el hombre. Entonces reitero que les diría esto: ¡no se dejen! ¡Luchen! Lo que nosotras nos propongamos lo vamos a lograr.

*Comunicador social y periodista

* El nombre de la excombatiente fue cambiado por petición de la misma. De igual forma, también se omite su ubicación exacta, más allá de informar que es en la Región de los Montes de María.  

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