Por Danilo Contreras Guzmán *

El Distrito se encuentra en grave desacato de la orden judicial contenida en fallo del Tribunal Administrativo de Bolívar de 2010 proferido dentro de una acción popular que ordenó el traslado del Mercado de Bazurto hacia otro sector de la ciudad. El plazo para esa operación venció el 22 de febrero de 2016.

La última justificación para posponer el traslado hacia el lote denominado ‘Doña Manuela’ ubicado sobre la Cordialidad en zona contigua a la Terminal de Transporte, frente al barrio El Pozón, es un acta de suspensión de 4 de abril de 2019, suscrita entre el exalcalde Pedrito Pereira y el representante legal de Mercabastos S.A.S. (Sociedad de economía mixta creada para impulsar el proyecto Central de Abastos), en la que se acuerda que el proyecto queda paralizado hasta tanto se resuelva una demanda de nulidad contra los actos administrativos por los cuales Corvivienda, dueña original del mencionado predio, lo cedió a título ‘gratuito’ al Distrito de Cartagena para que este a su vez lo aportara a Mercabastos con el fin de que esta construya la Central de Abastos.

Al parecer la demanda de nulidad ha sido fallada negando la nulidad de la cesión; sin embargo, persisten denuncias penales contra los funcionarios de Corvivienda durante la administración de Dionisio Vélez Trujillo, autores de este acto administrativo, que algunos califican como todo un ‘regalo’ a particulares. Para efectos de la estabilidad jurídica del proyecto, las contingencias judiciales alegadas en el acta de 4 de abril de 2019 mencionada persisten, por cuenta de lo que debe resolver la Fiscalía en relación a los presuntos delitos que han podido tener lugar en este caso.

Paradójicamente, Cartagena comprometió en 2019 a un empréstito por miles de millones de pesos para construir vivienda de interés social en la ciudad, mientras, con inexplicable dadivosidad, Corvivienda cedió gratis uno de sus principales activos.

Descendamos en el Plan de Desarrollo.

La primera observación tiene que ver con una aparente desconexión entre lo que plantea la sentencia de traslado del Mercado de Bazurto, lo que propone el Plan y lo previsto en el artículo 17 del POT. Me explico: el Tribunal Administrativo de Bolívar, con inaceptable desconocimiento de POT, ordenó que el Mercado se trasladará a otra sitio de la ciudad, lo cual ha sido interpretado como la orden de implementación de un mercado ‘único’ en el cual se sigan concentrando las actividades de comercio mayorista y minorista de alimentos, cuyo modelo ha fracasado rotundamente en Bazurto.

Contrario a lo expuesto, el artículo 17 del POT señala “4. El Sistema de Mercados. Con el fin de descentralizar la actividad de abastecimiento de alimentos de la población urbana, se definirán mercados para cada una de las 4 zonas, complementadas con mercados móviles.

La ejecución de este proyecto permitirá durante la vigencia del Plan, la renovación  urbana de Bazurto y su transición como parque interactivo de la cultura, ciencia y tecnología,  punto de intercambio del sistema de transporte masivo urbano multimodal de pasajeros y otras actividades residenciales y comerciales, de acuerdo con el Plan de Renovación Urbana que se realice”.

Vale decir, el POT obliga a una política de descentralización del abastecimiento alimentario que es totalmente contraria a la aglomeración en un mercado ‘único’ que se pretende en una zona conflictiva desde el punto de vista urbanístico como lo es la zona del predio ‘Doña Manuela’. Lo que ordena el POT no es un nuevo Bazurto frente a El Pozón que en menos de un lustro genere los conflictos que hemos padecido sobre la Pedro de Heredia, sino la descentralización de mercados minoristas en zonas de la ciudad claramente previstas en dicho ordenamiento del territorio, a fin de acercar a la ciudadanía el comercio de los alimentos. Esa es la filosofía vigente en cuanto a la planeación urbana en Cartagena.

Pues bien, de los programas que al respecto prevé el Plan de Desarrollo, uno deduce una especie de claudicación en el propósito de dar cumplimiento a lo previsto en el POT puesto que, como indicador producto del programa ‘Sistema de Mercados Públicos’ (justo como lo denomina el POT), se señala que la meta es una Central de Abastos ‘construida’ a 2023 y una plaza de Mercado de Bazurto reubicada para la misma fecha. En otras palabras, el plan renuncia a la preceptiva urbanística consagrada en el artículo 17 del POT.

Adicionalmente hay una cuestión preocupante que al parecer no se han planteado los planificadores del Gobierno, y es la respuesta a las siguientes preguntas: En el caso de que se realice el traslado de Bazurto en el cuatrienio, ¿que quedará en lugar del Mercado que hemos conocido? ¿Se dejará a merced de los invasores el robo continuado de los predios que serán abandonados por los comerciantes populares que desarrollan sus labores en Bazurto? Recuérdese que el Distrito era dueño de unas 19 hectáreas de terreno en la zona, de las cuales en la actualidad solo ejerce posesión sobre unas tres, según estudio realizado por la Administración, que debe reposar en la Secretaria de Infraestructura Distrital, por cuenta de la acción de los invasores que a ciencia y paciencia de sucesivos gobiernos se han adueñado de Bazurto.

Pese a lo anterior, el Plan nada expresa acerca de la implementación del plan parcial que es menester para la renovación urbana de Bazurto a fin de que, luego del traslado, esa no siga siendo ‘tierra de avivatos’.

En el mismo sentido, de manera confusa, como “apuesta de la Nación con el territorio”, en las páginas 37 y 38 del primer borrador del plan se lee que “desde un ejercicio riguroso de planificación y consolidación de una agenda conjunta con se priorizaron los siguientes temas:…2. La red de infraestructuras para la seguridad y el abastecimiento alimentario que fortalezca el clúster de la cadena alimentaria. – Central de Abastos”. La mera lectura de un lego en planificación como el autor de estas líneas indica que la “red de infraestructuras” estará conformada con una sola infraestructura: la Central de Abastos inadecuadamente planteada.

Cartagena conoce experiencias internacionales exitosas como la de Guayaquil, Ecuador, que pudo solucionar el problema de un mercado varias veces más grande y deteriorado que el nuestro, a orillas del río Guayas, al remplazarlo por un sistema descentralizado de mercados minoristas y uno mayorista especializado, ubicado hacia las afueras de la ciudad, que reubicó a los comerciantes y le dio orden a la cadena comercial de alimentos.

Albergo el temor de que, conforme lo que está planteado en el primer borrador del Plan, el alcalde Dau termine siendo quien le dé el puntillazo final a lo que muy posiblemente es un negociado que entregó el patrimonio de Corvivienda a favor de Mercabastos, conforme el contenido de las denuncias que cursan en Fiscalía, lo cual fue tramado, al parecer, según los denunciantes, en la administración Vélez Trujillo a través de Corvivienda, bajo la consigna “primero los negocios y luego las soluciones de la ciudad”.

Quienes queremos que se consolide la derrota de la vieja clase política que ha saqueado al Distrito le repetimos a Dau una de sus consignas: “alcalde, pellízquese”; no se deje meter gato por liebre.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

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