Movilidad, ¿porqué mantenernos fieles a ideas que han perdido relevancia y pertinencia? – I

Por Wilmer Iriarte Restrepo *

En Cartagena de Indias seguimos insistiendo y repitiendo que necesitamos más vías y, de preferencia, que estas estén pavimentadas en concreto rígido. Este discurso acompaña a todos los aspirantes a la Alcaldía e, incluso, a todos los alcaldes de la ciudad, pero aún no hemos pensado en cambiar la razón de nuestros movimientos: ¿para qué, porqué y -no menos importante – ¿cómo nos movernos?

¿La movilidad es forzada o es planificada? ¿Realmente, como ciudadanos, podemos controlar y transformar la manera en que nos movemos? Creo que, luego de reflexionar sobre esto unos minutos, usted entenderá que tenemos poca libertad para escoger la forma en que nos movemos.

Todo desplazamiento de un ser humano dentro de cualquier ciudad inicia de forma peatonal y para poder caminar se deben cumplir cuatro fundamentos: primero, la caminata debe ser útil; segundo, debe ser segura; tercero, tiene que ser cómoda; y cuarto, debe ser interesante.

Teniendo en cuenta lo anterior, tomamos la trama urbana de la ciudad y empezamos a pensar qué tan útil es caminar entre algunos sectores de la ciudad y decidimos sin ninguna presunción empezar con los barrios Centro y Torices.

En ambas piezas urbanas encontramos elementos del territorio que atraen un alto número de viajes peatonales, centros de empleo, muchos lugares donde adquirir bienes y servicios y abundantes lugares de ocio, al igual que centros educativos y residencias. Sin duda, como llamamos los técnicos, es una línea de deseo claramente establecida dentro de una matriz origen – destino.

Ya habiendo establecido que el desplazamiento entre los dos barrios es útil, procedemos a revisar qué tan seguro es una caminata. Observamos que encontramos una ruta clara: Centro – India Catalina – Mall Plaza – Castillo de San Felipe, y llegamos al Paseo Bolívar, y vemos que la infraestructura de andenes y pasos peatonales es discontinua, la iluminación es deficiente y existen obstáculos para el peatón que limitan su paso obligando a maniobras que le restan libertad.

Veamos ahora la seguridad en términos de la integridad de la persona y sus bienes; la estadística no es muy clara pero la percepción de que al caminar por esa ruta las personas son vulnerables existe y se apoya en argumentos sólidos.

Revisemos la comodidad, como factor medible. La presencia de obstáculos y la percepción de inseguridad le resta comodidad al paseo, la ausencia de barreras que protejan al peatón y la ausencia de una adecuada arborización obligan a que su uso solo se de en dos franjas horarias: de 7 a 8 am y de 5 a 7 pm. Podemos afirmar que no es cómoda y el caminante se auto restringe.

El último aspecto a revisar: ¿es la caminata interesante? Sin lugar a dudas este criterio lo cumple por esto no ahondaremos en él. De lo anterior nos atrevemos a concluir que para fomentar los viajes peatonales la política pública y los proyectos de infraestructura urbana deben esforzarse por hacer seguro y cómodo el trayecto para los peatones, es decir: mejorar con intervenciones de infraestructura amigable con el peatón los corredores que conectan piezas urbanas como la mencionada. Muy seguramente al hacer esto se potenciará el uso de Transcaribe y algunas personas dejarán el vehículo en su casa en vez de llenar el parqueadero del centro comercial. Para esto, contrario al pensamiento general, la inversión debe ser planificada pero no es costosa; este tipo de intervenciones se considera como livianas en materia de infraestructura urbana; el mayor reto es entonces coordinar la intervención y el actuar del estado para mejorar la percepción de seguridad.

* Ingeniero civil con especializaciones en Finanzas, Planificación de Tránsito y Transporte y Análisis y diseño de Estructuras; y candidato a Magister en Gerencia y Práctica del Desarrollo

DE INTERÉS GENERAL… Haga click ⬇️⬇️⬇️⬇️

 

Comments are closed.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial