‘Turismo de chancletas’ versus ‘Ciudad en chancletas’

Por Adolfo de Ávila Díaz *

Cotelco Cartagena, para Caracol Noticias, reportó que la ocupación general promedio para fin de año en la Ciudad Heroica estuvo en 86%, superando el 84% del año pasado, llegándose a un pico por encima del 98% el 31 de Diciembre. Por otro lado,  el número de visitantes a la ciudad pasaron las  250 mil personas en esta temporada.

No obstante lo anterior, se escuchan comentarios negativos en la redes, llamando a los visitantes ‘turistas de chancletas’ porque, al juicio miope de quien lo dice, no traen ningún beneficio a la economía formal de la ciudad y los culpan además de todo el ‘despelote’ del trafico, la inseguridad, la suciedad y el desorden en general de la ciudad.

Yo me pregunto: ¿Más bien en vez de calificar a los visitantes de ‘turistas de chancleta’ lo que deberíamos no es prepararnos para que en temporadas venideras no se topen los turistas con una ‘ciudad en chancletas’?

Los turistas responden a lo que encuentran y lo que encontraron fue una ciudad sin planificación y sin la infraestructura necesaria para atender la demanda de una temporada de vacaciones, que equivalió a un crecimiento de más del 25 % de la población total de la ciudad. Crecimiento que además se concentró en la zona turística, la cual tiene un área de menos del 10% de la superficie total de la ciudad.

Cotelco, en lo que reporta, debe basarse en las cifras suministradas por sus asociados, los cuales son todos del sector formal. Siendo así, teniendo en cuenta las cifras de ocupación reportadas, las ganancias registradas por los sectores formales: hotelero, restaurantes, operadores turísticos, transporte y diversión en general debieron ser muy buenas y muy lejos del calificativo de “Turismo de Chancletas”.

Por otro lado, el ‘despelote’ o caos vehicular en las zonas turísticas de Bocagrande fue de padre y señor nuestro, el cual fue ocasionado, entre otras, por las siguientes causas principales:

Cierre de la Avenida Tercera: Es la calle principal de salida o retorno del sector de Bocagrande; reventaron tramos de esta importante vía para ‘reforzarla’ para el uso de los buses de Transcaribe; no podía ser en otro momento durante el año sino justo en la temporada de vacaciones cuando se tenía que hacer. Cero planeación.

Incremento del parque automotor: Gran cantidad de turistas traen sus vehículos. De todos es sabido que los accesos de entrada y salida de Bocagrande son insuficientes y por lo tanto se generaron trancones descomunales. Además de lo anterior, la ciudad no cuenta con espacios reglamentados para parqueo y parqueaderos suficientes en las áreas turísticas. Falta de infraestructura.

Buses de turismo: Los hoteles y operadores turísticos transportan muchos de sus clientes en buses de turismo, estos buses en vez de entrar y dejar al personal, se quedan dentro del perímetro del área turística de Bocagrande obstruyendo el tráfico. Falta de autoridad.

Fin del contrato del operador del Datt: Para ponerle la cereza al pastel, el 31 de diciembre se venció el contrato con el Datt del operador para control y operación del tránsito de la ciudad; el contrato no se renovó y no se tomó ninguna medida de contingencia, por lo que no se contó en estas fechas claves con suficientes agentes reguladores de tráfico y autoridades para atender la gran demanda vehicular de la temporada. Cero planeación.

Si en la zona de Bocagrande llovía en el centro amurallado no escampaba: la avenida Santander totalmente colapsada con el tráfico, los parqueaderos del Centro no dieron abasto para la demanda de carros. El 31 de diciembre se entregaron en arriendo zonas del espacio público del sector amurallado para la colocación de mesas; eso puede estar bien, pero no dejaron espacio suficiente para la circulación de las personas poniendo en riesgo su seguridad. Falta de planeación.

Hay quejas generalizadas por las redes sociales de todos estos problemas mencionados, además de problemas de inseguridad en las playas, falta de control a lanchas, embarcaderos de transporte náutico informales, ruido de las chivas, suciedad y desorden en general. Pero me pregunto: ¿qué culpa tienen los turistas de todo esto?, ¿acaso son ellos los responsables?, ¿no serán más bien victimas de todo este caos que encuentran?

Infinito agradecimiento, y ofrezco en nombre de la ciudad mis disculpas, a todos los turistas de parte no solo del sector formal de hoteles, restaurantes, operadores turísticos, transporte y diversión sino también del sector informal tales como carperos, lancheros, vendedores de la playa y demás.

A esos turistas que no merecen ser llamados ‘de chancletas’ porque  invirtieron su dinero, le dieron un tremendo respiro a nuestra economía y que, en medio de todo, se divirtieron a pesar de todos estos problemas.

Cartageneros, no busquemos la fiebre en las sabanas, más bien trabajemos por un turismo sostenible con la debida infraestructura, control, orden  y seguridad para que en las próximas temporadas no nos encuentren con la ciudad ‘en chancletas”.

* Ingeniero químico, MBA y especialista en Gestión Ambiental

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