Bauman en Cartagena: “El precariado”

Por Danilo Contreras Guzmán *

Hay quienes opinan -como Karl Popper – que la esencia de la democracia es la discusión crítica. Quien puede deliberar críticamente es libre. El discurso racional es el triunfo filosófico sobre la superstición.

danilo-contrerasLos últimos acontecimientos generan optimismo sobre la democracia local. Una masa crítica se ha ido consolidando y ha tenido expresión en los últimos certámenes electorales. A esa construcción ayudan opiniones autorizadas que suelo seguir con algo muy parecido al fervor.

Ejemplo del debate ilustrado referido es uno reciente iniciado por el doctor Jaime Bonet con su columna titulada ‘Mitos cartageneros‘. El autor plantea que es imposible edificar políticas públicas en temas como la superación de la pobreza si se parte de “mitos” a cambio de cifras oficiales que muchas veces se descalifican. Sostiene que contrario al “mito”, Cartagena presenta niveles de pobreza por debajo de la media nacional que se ubica en 27%, en tanto que en La Heroica la población en pobreza se ubica en 25.9%, muy por debajo de Quibdó o Riohacha.

Igual cuestionamiento hace acerca de la supuesta mitología construida alrededor de la inequidad en la ciudad. Con las frías cifras en la mano Bonet alega que eso no es cierto si se considera que el gini “ubica a Cartagena (0,452) por debajo del promedio nacional (0,517)” por debajo de “Riohacha (0,529) y Quibdó (0,528), e inclusive de Bogotá (0,504) o Medellín (0,474)”. En fin, la lectura de esta argumentación invita a concluir que no estamos tan mal, a no ser porque el propio comentarista aclara al final de su nota que “esas cifras no minimizan la problemática social en Cartagena”. Luego, estamos mal pero no tanto, me aventuraría a concluir atendiendo a esta lectura.

Días después, minuciosamente, el joven profesor Camilo Rey, a quien también sigo con curiosa atención, se ha encargado, vía Facebook y con sustento en análisis de ‘microdatos’ de la estadística oficial, de rebatir la tesis de Bonet en el sentido de que el análisis de los fenómenos de pobreza en la ciudad se fundan en “mitos”.

Rey afirma que si la comparación del índice de pobreza se hace con ciudades de más de 500 mil habitantes, Cartagena suele ocupar el liderazgo, a excepción de 2018, cuando Cúcuta por sus problemas de migración la superó. Pero que si se compara con ciudades como Quibdó o Riohacha el panorama es igual de desolador, considerando que Cartagena tiene casi cinco veces más pobres que aquellos municipios.

En inequidad Rey arguye que el gini enmascara el hecho de que el 1% más rico de la ciudad tiene ingresos 13 veces mayores que el restante 99%, lo cual, y en eso coincide con el estudio de pobreza en Cartagena de Meisel y Ayala (2017), representa un contraste importante puesto que Cartagena es una de las cinco ciudades con mayores aportes al PIB nacional.

Lo que me ha llamado más la atención son las cifras que ya anunciaba Aarón Espinosa (2009) y que Rey ratifica: El 37% de la población se encuentra en riesgo de volver a la pobreza, hecho que complica más el tratamiento del tema.

Zygmunt Bauman observó con agudeza que la distinción entre la clase media y pobres se borra para dar paso a “el precariado”, gente que “no esta segura de su futuro”. Rey y su análisis de los ‘microdatos’ demostró que Bauman tenía razón, también en Cartagena. En esto el mito se parece mucho a la verdad.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

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