Las reflexiones de Pedrito Pereira sobre un análisis de Jaime Bonet

Por Carlos Ardila González *

Algunos de los miembros de varios grupos de WhatsApp a los que pertenezco, con base en cifras supuestamente oficiales, suelen realizar sesudos análisis del presente y futuro inmediato de Cartagena y, por regla general, se muestran pesimistas.

Por ello, una vez terminé de leer la columna ‘Mitos cartageneros‘, del gerente del Banco de la República en Cartagena, Jaime Bonet, en la cual el destacado economista y -además – director del Centro de Estudios Económicos Regionales, muestra cifras sobre la realidad local que, aún siendo negativas, comparándolas con las del resto del país y con la media nacional nos da razones válidas para sentirnos optimistas, lo primero que se me ocurrió fue invitar a su lectura.

Esta columna publicada en El Universal ayer 22 de diciembredebería ser leída con toda la calma, sin prisas, con el debido rigor, para que contribuya a un análisis reposado de la realidad local. Estamos en la era de la desinformación, de las fake-news, y estas cifras que muestra Bonet, que es un hombre que goza de amplio prestigio y gran credibilidad, deberían servir para acabar con muchos mitos“, fue el mensaje que les envié a los contertulios virtuales.

Pero, tras leer después unos trinos del alcalde de Cartagena, Pedrito Pereira Caballero, señalando que “estas cifras del economista Jaime Bonet deberían acabar con tantos mitos que mueven a la desesperanza, ser conocidas por la comunidad e insuflarnos de optimismo y de un ferviente deseo por seguir trabajando por el desarrollo de nuestra amada ciudad“, e indicando que “sin que seguramente haya sido su objetivo, esas frases esperanzadoras deben ser para todos un regalo de Navidad. Para que el espíritu de esperanza y positivismo sea realidad palpable de bienestar y progreso social, debemos trabajar unidos y superar desconfianza en instituciones”, quise dialogar con el saliente mandatario.

La razón, como seguramente algunos de nuestros lectores habrán de recordar, es que desde el mismo 20 de septiembre de 2018, cuando se posesionó como nuevo alcalde de Cartagena, Pereira Caballero ha sido reiterativo en que sus acciones de gobierno las basaría, entre otros, en dos principios fundamentales: “la disminución de la pobreza y la reactivación económica, y bien pudo darse que tales acciones hayan contribuido a que hoy puedan mostrarse avances sustanciales en varios índices.

Alcalde, ya veo que está complacido con la cifras que muestra el doctor Bonet en su columna de hoy, ya que, en últimas, es claro que en Cartagena ha habido avances en materia de disminución de pobreza y desigualdad, entre otros temas“, le dijimos una vez lo abordamos.

Yo no diría que ‘complacido’ es la palabra adecuada“, nos contestó Pereira casi que sin esperar que termináramos de plantear el primer interrogante; “que todavía más de la cuarta parte de nuestra población siga siendo pobre es algo que seguirá preocupándonos, pero es claro que sí, que en algunas áreas hemos avanzado, y es evidente que, a pesar de algunas decisiones impopulares que nos ha tocado tomar, aún se siente que ha comenzado a recuperarse la confianza en la institucionalidad y por ello siento que hay razones para el optimismo“.

Pero, ¿usted cree que varias de sus acciones gubernamentales han contribuido a disminuir la pobreza, la indigencia…?“, comenzamos a preguntarle.

Al posesionarme me comprometí a basar mis acciones de gobierno en cuatro principios fundamentales: la eficiencia y transparencia de la gestión administrativa, la seguridad y convivencia ciudadana, la disminución de la pobreza y la reactivación económica, y considero que he cumplido”; respondió; “para el balance que deba hacerse, la comunidad tendrá a su disposición, el próximo viernes 27, un detallado informe de nuestra gestión, durante la rendición de cuentas que haremos”.

En su columna, el doctor Bonet manifestó que “con frecuencia en distintos espacios en la ciudad se discuten temas partiendo de ciertos mitos sobre la realidad cartagenera”, y que “muchas veces no es posible tener el diálogo a partir de las cifras oficiales y se tiende a descalificar a la entidad que produce la información”. ¿Está usted de acuerdo con él?

– Sí. Lamentablemente eso algo que ocurre con demasiada frecuencia. La realidad económica y social de la ciudad es bastante compleja, presenta muchas dificultades, pero también es necesario advertir que existen muchas especulaciones, o ‘mitos’, como los denomina el doctor Bonet. Es sorprendente la forma como se asumen posiciones radicales por parte de personas y sectores para denunciar situaciones o para oponerse a proyectos, con un total desconocimiento de los hechos y de los indicadores oficiales sobre los temas a los que se refieren.

– ¿La falta de información confiable sobre esa realidad es motivada por falta de investigación o porque esta no está al alcance del público?

– Es un poco de ambas cosas; pienso que falta mucha más información científica confiable que oriente el diseño e implementación de políticas públicas y en eso corresponde a la Administración depurar mucho más sus procesos y fortalecer sus fuentes de investigación. Pero también es necesario admitir que no se consulta adecuadamente la información existente sobre diferentes aspectos sensibles y se da mucho mayor valor a los rumores y a versiones infundadas sobre determinados temas, en los que muchas veces se amparan intereses mezquinos.

¿La pobreza en Cartagena está mal medida o mal interpretada?

El fenómeno de la pobreza y de la desigualdad en Cartagena no es una invención de nadie, es una realidad que nos golpea de frente todos los días, pero el doctor Jaime Bonet acierta en su análisis cuando dice que hay que medirla en sus justas proporciones y para ello hay que acudir a las estadísticas; estas indican que entre 23 ciudades del país, Cartagena se ubicó en 2018 como la número 10 en el indicador de pobreza monetaria, y por tanto no está entre las más pobres de la Nación como se repite constantemente.

Algunas personas son resistentes a la información estadística y prefieren quedarse con la percepción. Hay quienes, por ejemplo, no aceptan los estudios de ‘Cartagena Cómo Vamos’, que reportaron una disminución incipiente de la pobreza y la pobreza extrema en la ciudad en el último año, pero las cifras coinciden con las acciones ejecutadas por la administración en ese campo.

Pero, en la práctica, ¿de qué sirve que los indicadores digan que no somos la ciudad más desigual de Colombia?

– No se trata de esconder la realidad o de escudarse en cifras para dejar de actuar. La desigualdad y la exclusión son problemas reales que afronta Cartagena y es una de sus constantes sociales en la historia. No obstante, el Índice Gini es universalmente aceptado y corresponde tenerlo en cuenta al momento de diseñar y ejecutar políticas públicas.

Considero que la columna del gerente del Banco de la República podría ser el punto de partida para una jornada de capacitación estratégica a quienes conforman los nuevos equipos de gobierno a nivel distrital y departamental, para sentar, sobre bases ciertas y confiables, las políticas públicas, programas y acciones que habrán de ejecutarse en materia de lucha contra la pobreza y la desigualdad.

– Con sinceridad, ¿usted cree que la reducción del desempleo en Cartagena no es un mito?

– Mientras en el mundo no se invente una nueva herramienta, las estadísticas serán el reflejo de situaciones reales y la base para la toma de decisiones. A pesar de la incredulidad de algunos, queda plenamente demostrado que Cartagena no solo tiene el nivel más bajo de desempleo del país, sostenido en tres trimestres consecutivos, y que este no corresponde exclusivamente a una creciente informalidad. Como lo explicó Jaime Bonet, la informalidad laboral en la ciudad está por debajo de la registrada en capitales como Cúcuta, Sincelejo y Santa Marta.

En conclusión, ¿qué reflexiones debería generar en la ciudad el análisis del experto economista Jaime Bonet?

– Cada quien es libre de hacer sus propias reflexiones, pero pienso que ese análisis es muy oportuno en momentos en que la ciudad se involucra en profundos debates sobre su presente y su futuro, lo que es muy necesario, pero en la medida en que las discusiones se hagan con menos especulaciones  y mayor apego a la realidad, desprendiéndose de los mitos.

Algunos dicen que mucha gente “habla de lo que sabe y de lo que no sabe, pero con énfasis en lo que no sabe”, y eso aplica en ocasiones para dirigentes y funcionarios que están obligados a tener un contexto informativo con mayor precisión. El conocimiento y la información confiable son los vehículos necesarios para acertar en las luchas que hay que seguir dando por Cartagena, aunque en ocasiones la falta de información haga que esas luchas sean incomprendidas.

* Director de Revista Metro

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