Discurso de Pedrito Pereira, clausura últimas sesiones ordinarias de 2019

Cartagena, diciembre 10 de 2019

Saludos protocolarios.

Buenos días.

La clausura del último período de sesiones ordinarias del honorable Concejo Distrital correspondiente al cuatrienio 2016 – 2019, representa el cierre de una compleja fase de la historia política y administrativa de Cartagena.

Desde los inicios en mi vida pública, gracias a los principios y valores inculcados por mis padres y a la formación recibida, apliqué como principios rectores de mi accionar, el respeto y la tolerancia en las relaciones con mis semejantes, al igual que la rectitud, la eficiencia y transparencia en el cumplimiento de cada uno de mis compromisos.

Por ello, cuando recibí el honroso encargo de liderar los destinos de mi ciudad natal, comprendí que estaba frente a un enorme desafío de retomar el equilibrio institucional, quebrantado por las circunstancias que todos ustedes conocen, y de atender múltiples demandas sociales, sino también ser blanco de inconformismos y afrontar discrepancias, inclusive con amigos y allegados políticos, como parte de la dinámica del ejercicio del poder conferido.

Todo eso se ha cumplido en lo que va de 13 meses de gestión. Lo primero que hice al tomar posesión del cargo fue un llamado a los diferentes sectores políticos, económicos y sociales de la ciudad, a dejar de lado eventuales diferencias y hacer un solo equipo para trabajar unidos por la ciudad. Debo reiterar que encontré en esta corporación gran receptividad y colaboración desde el principio, lo que permitió en buena parte alcanzar los buenos resultados obtenidos en diferentes frentes.

Las relaciones del Ejecutivo con el Concejo Distrital se enmarcaron desde entonces en el respeto, la autonomía institucional y la articulación de esfuerzos, prevaleciendo siempre los intereses de la ciudad.

Entre las primeras acciones emprendidas, devolvimos a esta corporación facultades que de manera irregular le habían sido quitadas por anteriores administraciones, presentamos importantes y trascendentes proyectos de acuerdo para Cartagena y dimos instrucciones a todo el equipo de gobierno de atender, como corresponde, el control político.

En medio de sus propias dificultades institucionales y operativas, este concejo estuvo a la altura de las circunstancias, atendiendo con rigor y compromiso los debates que demandaron las iniciativas presentadas, y aprobando de manera oportuna proyectos esenciales que permitieron la ejecución de obras largamente esperadas por los cartageneros,

Todo ello sin que mediaran ofrecimientos, exigencias, acuerdos en la sombra, o que se jugaran cartas por debajo de la mesa. Fruto de esa transparencia logramos tempranos aciertos en el cumplimiento de la exigente agenda que nos trazamos, en la que priorizamos:  superación de la pobreza extrema, reactivación económica, seguridad y convivencia, y eficiencia administrativa, en simultánea con  la recuperación de la institucionalidad, la estabilidad de la administración y la recuperación de la confianza ciudadana.

Podría relacionar uno a uno cada uno de los resultados logrados por esta administración y el impacto que han tenido cada uno de ellos en el mejoramiento de las condiciones de vida de los cartageneros, pero en aras de la brevedad conviene simplemente recordar que desde el 20 de septiembre hasta la fecha, el distrito logró por ejemplo:

  • El reingreso del Distrito a Colombia Compra Eficiente, al ser levantada la suspensión que se había impuesto desde 2016.
  • La adjudicación planificada y transparente de los contratos de aseo y vigilancia para las instituciones educativas oficiales del distrito, logrando iniciar sin contratiempos las jornadas escolares desde principios de este año.
  • La implementación del Plan de Alimentación Escolar garantizando a los estudiantes de instituciones educativas oficiales su alimentación continua, en el marco de los estándares de calidad y cumplimiento.
  • La apertura del mercado Santa Rita, tras cuatro años de cierre después de su remodelación, para beneficio de decenas de pequeños comerciantes y de centenares de familias cartageneras.
  • La mayor pluralidad de oferentes en los procesos licitatorios para la ejecución de las obras de intervención de los Juegos Deportivos Nacionales, realizados recientemente de manera exitosa, y que dejan a la ciudad 11 escenarios deportivos restaurados y modernizados.
  • El mejoramiento de la movilidad urbana, con la incorporación de más de 200 nuevos buses para Transcaribe, y la apertura de 5 nuevas rutas pre troncales y 5 alimentadoras.
  • Avances en materia de seguridad y convivencia ciudadana gracias al suministro de vehículos, motocicletas y sistemas de comunicación a la fuerza pública; la instalación de 100 alarmas comunitarias, puestas al servicio en igual número de sectores de la ciudad, además del fortalecimiento de las exitosas caravanas de seguridad por los barrios de Cartagena.
  • La definición, por fin, del traslado de la Cárcel Distrital de Mujeres, que funciona en San Diego, hacia un inmueble en Turbaco, avalado por la Uspec.
  • La superación del déficit habitacional en la ciudad, con la proyección de 2.512 soluciones de viviendas en el megaproyecto de la Ciudadela de la Paz, sumadas a otras 600 viviendas de interés social, gestionadas con el Ministerio de Vivienda, dos mil mejoramientos de viviendas en la zona sur oriental, y la legalización de 174 Predios en el barrio el Pozón.
  • El inicio de la construcción de la nueva y moderna sede de la Institución Educativa San Felipe Nery, tras sortear numerosas dificultades por varios años.
  • La construcción y la puesta en marcha del Centro de Desarrollo Infantil de Flor del Campo, con su respectiva dotación, para albergar a 350 niños con edades entre cero y 5 años.
  • El inicio y la construcción del CDI Villa de Aranjuez.
  • Los avances en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial -POT-, tras más de 17 años de espera, previa liquidación del improcedente contrato que existía con FONADE.
  • La promulgación y socialización del Plan de Manejo y Protección –PEMP- del Centro Histórico. Ambos planes listos para su implementación en la próxima administración, si a bien lo tiene.
  • La puesta en marcha de grandes proyectos y obras de desarrollo, con positivo impacto sobre Cartagena, como:  la intervención en el Canal del Dique; el apoyo para el Plan de Drenajes Pluviales; y la realización de los trabajos de protección costera, que van desde Crespo hasta el espolón Iribarren.
  • El otorgamiento del galardón por la primera playa Bandera Azul en la Boquilla, que representa un gran incentivo al turismo nacional e internacional.
  • Por tres trimestres consecutivos, Cartagena es la ciudad que registra el menor índice de desempleo en la ciudad, conforme a las estadísticas del DANE.
  • En conexión con esa realidad socio-económica, los indicadores de Cartagena Cómo Vamos reflejan igualmente un descenso en los niveles de pobreza y de pobreza extrema, que, si bien son incipientes, nos satisfacen mucho, por demostrar que si es viable enfrentar ese flagelo, cuando hay voluntad política para hacerlo.
  • La exitosa realización de dos versiones de las fiestas de la independencia “Resuena Cartagena”.
  • Inicio de la construcción de la estación de policía del Pozón.
  • Puesta al servicio del CAP Bicentenario.
  • Entrega totalmente terminada de la UPA Pozón.
  • Construcción y puesta en marcha del CAI de la Villa Olímpica y del CAI del Pie de la Popa.
  • En el día de hoy se recibieron 22 propuestas para la segunda fase de la Vía Playetas, por recursos de regalías.
  • El próximo fin de semana se entrega el puente 13 de Junio las Gaviotas.

Estos logros, entre tantos otros, son indiscutiblemente resultado de las sinergias construidas entre la alcaldía y el concejo, aún a pesar de las posteriores diferencias surgidas, con algunos miembros de esta corporación. Son muchos los ciudadanos cartageneros que coinciden en concluir que, en estos 13 meses de gobierno, Cartagena alcanzó muchas más realizaciones que en varios períodos de gobiernos anteriores. Desconocer esa realidad es por lo menos una necedad.

A las complejidades de gobernar una ciudad como Cartagena, con tantas necesidades acumuladas y tantas dificultades para la ejecución de sus procesos administrativos, se sumaron las limitaciones propias del último año de gobierno, los altibajos que propicia un período electoral y la vigencia de la Ley de garantías.

Todo ello influyó, sin lugar a dudas para los comprensibles distanciamientos políticos que tomaron miembros de esta honorable corporación, algunos con expresiones un tanto radicales que los llevaron inclusive a desconocer los avances de los cuales fueron partícipes.

No obstante, soy respetuoso de la libertad de pensamiento y de expresión, y tolerante en las diferencias. Como lo dije al inicio de esta intervención, ha prevalecido la autonomía institucional, y a pesar de esas diferencias, no desconozco el importante rol que ha jugado este Concejo en el actual momento histórico de Cartagena.

Difiero, sí, y debo expresarlo como constancia, de algunas decisiones que impidieron la aprobación de proyectos de gran impacto para la ciudad y que necesariamente deberán ser abordados por la corporación, con sus nuevos miembros, en otros momentos políticamente más decantados, como la modernización administrativa del Distrito.

Los mandatarios departamentales y locales, elegidos o designados, tenemos el mandato constitucional y legal de cumplir con nuestras obligaciones hasta el último día que nos corresponda, (por cumplimiento del período o el encargo). En tal sentido no es viable renunciar a tomar decisiones administrativas, por consideraciones de tiempo.

En el caso que nos ocupa, si el señor Presidente de la República no decide otra cosa, mi encargo concluirá el próximo 31 de diciembre; hasta las 12 de la noche de ese día seré el alcalde mayor de la ciudad, sujeto a vigilancia de todos los organismos de control; por tanto actuaré con la misma rectitud, responsabilidad y transparencia, como lo hice desde el primer día de gobierno, y como le he hecho a lo largo de mi vida pública.

Bajo esas premisas solicito la comprensión del Concejo Distrital en lo que corresponde a importantes, trascendentales e impostergables decisiones que debemos tomar y que serán de gran impacto para la ciudad. Me refiero a la concesión del alumbrado público y al proyecto del corredor portuario, que se conoce como la APP de la 5ª Avenida de Manga.

En el primer tema, debo recordar que cuando llegué al encargo, a finales de septiembre de 2018, encontré una concesión de 19 años y 11 meses de servicio, que estaba por vencerse, frente a lo cual era imperativo tomar una decisión. Para ello solicité el acompañamiento de los organismos de control, especialmente de la Procuraduría General de la Nación. En ese momento la recomendación recibida y aceptada por la administración, fue la de suscribir una prórroga del contrato por un año, con vencimiento el 03 de enero de 2020.

A lo largo de este 2019 nos dedicamos inicialmente a buscar a un consultor de reconocida idoneidad, prestigio y transparencia, que diera plenas garantías a la ciudad frente a las orientaciones a seguir para el servicio de alumbrado público. Esta búsqueda nos llevó a FINDETER, organismo legítimo, autónomo e independiente, con credibilidad, que tras un trabajo minucioso nos entregó varias recomendaciones, de las cuales la Administración ha escogido la primera opción considerada técnicamente viable, a la que el consultor le otorgó la primera calificación.

Después del análisis de numerosas variables, FINDETER considera que lo que más conviene a Cartagena es la renegociación del contrato actual, para lo cual el concesionario ha presentado una propuesta. Para poder avanzar en la solución recomendada, el alcalde requiere de unas facultades que estudia esta corporación.

Se han dicho muchas cosas y sugerencias ligeras sobre esta decisión, pero respetuosamente considero que cuando se contrata una consultoría técnica especializada y de las calidades que esta reviste, lo que procede es atender los resultados de la misma, a menos que estas se controviertan con argumentos igualmente técnicos y calificados.

La consultoría fue muy clara en definir los requisitos técnicos que deberá incorporar el concesionario en su propuesta de renegociación, que refieren a la ampliación y modernización del servicio de alumbrado público, y si éstas no llegaren a ser avaladas por el consultor, se contemplaría otra opción.

Por razones de tiempo, en la decisión frente a esta situación, necesariamente debe participar la actual administración, dado que siendo el 03 de enero la fecha de vencimiento del contrato, el próximo Alcalde, William Dau, por mucha buena voluntad que tenga, no tendrá margen de maniobra para adoptar una solución en solo dos días.

Es claro también que los tiempos de prórroga no se pueden definir de manera unilateral, sino con el consentimiento o aceptación del concesionario.

Valga recordar que el actual concesionario tiene unas reclamaciones muy altas, por un supuesto desequilibrio del contrato, que fue certificado por el interventor, por lo que una prorroga demasiado corta no le resultaría viable.

La transparencia en este proceso es absoluta, no me asiste ningún interés diferente al de cumplir con mi responsabilidad de garantizarle a la ciudad la prestación de un adecuado servicio de alumbrado público y de evitarle a ésta y a su nueva administración, eventuales traumatismos. No obstante, reitero mi respeto absoluto por la autonomía del Concejo, y acataré la decisión que ustedes tomen al respecto, pero no podía ser irresponsable y negligente, al no ofrecer una solución a este tema.

Con relación al corredor portuario, es de público conocimiento que los grandes proyectos de desarrollo que ha logrado realizar con éxito Cartagena, han tenido que superar grandes obstáculos por oposiciones fundadas e infundadas, y otros tantos siguen en los sueños de los cartageneros, esperando ser algún día materializados.

En mi compromiso por cumplirle a la ciudad con obras y acciones de corto, mediano y largo alcance, he dado impulso a una serie de mega proyectos que impactarán positivamente el desarrollo de la ciudad, entre los que se encuentra el llamado Corredor portuario.

Se trata, sin lugar a dudas de uno de los proyectos de infraestructura, que generará una nueva dinámica de movilidad y de mejores condiciones de vida para los habitantes de varios sectores, con beneficios extendidos a toda la ciudad.

Se trata de una iniciativa que generará zonas de espacio público, ciclo vías y paseos peatonales para el disfrute de los cartageneros. Mejorará la movilidad en Manga, Bazurto y Mamonal principalmente, al contemplar intervenciones como:

22 kilómetros de vía nueva, además de los 2.2 kilómetros de la 5ª Avenida de Manga.

7 intersecciones nuevas (3 a desnivel y 4 a nivel).

Mantenimiento y operación de 66 Kilómetros de vía.

2.2 kilómetros de ciclo ruta.

15 puentes peatonales.

Y 4 kilómetros de puentes.

Como se sabe, el proyecto será financiado en su totalidad con recursos privados y por consiguiente no necesita de dineros públicos. Sus proponentes han explicado que los recaudos establecidos no implicarán peajes adicionales a los actuales, y que el 5% del total del recaudo será destinado para una subcuenta del Distrito, para ser invertidos en obras públicas en otros sectores.

También como parte de la oposición que algunos intentan hacer a las iniciativas de desarrollo, se ha dicho que este proyecto no ha contado con la debida socialización, lo que no resulta ajustado a la verdad, ya que existen probadas evidencias de las audiencias de socialización realizadas, situaciones que se han ventilado en la rama judicial a través de tutelas, las cuales han resultado improcedentes, pero a pesar de ello, la firma originadora ha reiterado su propósito de reunirse y dar todas las claridades necesarias a las personas o entidades que lo deseen.

Soy un convencido de las bondades que este proyecto tiene para Cartagena, Creo que los recursos públicos se deben utilizar para la inversión social. Para esos miles de cartageneros que no tienen con que comprar un carro. El promedio de un carro en Colombia está alrededor de los 30 millones de pesos. Y en Cartagena hay mucha pobreza. Personas que sobreviven con menos de siete mil pesos diarios. Los recursos públicos no pueden destinarse a financiar la modernización de un corredor vial. Deben destinarse a la inversión social. Además, les quiero anunciar que estamos estudiando fórmulas para que en el cierre financiero, progresivamente las tarifas aumenten para el transporte de carga y disminuyan para los vehículos particulares. Entonces, ¿que los grandes empresarios no paguen por el corredor que usan y deterioran con los vehículos de carga y seamos todos los cartageneros que con recursos de la salud y la educación mantengamos ese corredor? Nada más equitativo que un peaje. Pues lo paga quien efectivamente usa una vía, un corredor. Lo paga quien se beneficia directamente de la infraestructura pública. Mientras los jóvenes marchan por más y mejor educación nosotros no podemos desconocerlos y destinar esos recursos de la educación para el mantenimiento de vías. Tenemos limitaciones fiscales muy grandes. Tenemos que invertir en inversión social. Debemos aprovechar la oportunidad de modernizar el corredor portuario con recursos de un privado. Los problemas sociales de Cartagena no son porque tenemos unos peajes que ya van para 20 años. Son porque no tenemos la capacidad de generar oportunidades de educación, empleo, mejores servicios de salud y vivienda entre otros. Este proyecto sí nos ayuda en ese sentido. Generará más de 5 mil 500 empleos. Progreso y competitividad con menos tiempo de desplazamiento, menos consumo de combustible, menos gastos de accidentalidad vial, más parques, más zonas de esparcimiento etc. Y ayuda por supuesto, porque podemos destinar los recursos públicos hacía la educación, salud, vivienda, etc. No nos confundamos Honorables Concejales. Los problemas de Cartagena no son por unos peajes. Los problemas de Cartagena son porque no hemos tenido la capacidad para hacer toda la inversión social que se requiere para superar nuestra gran tragedia: LA POBREZA.

En manos de todos está que la fase de desarrollo urbano que este implica, se cumpla en los próximos años, o se sume al listado de obras largamente aplazadas o a las grandes frustraciones de la ciudad, actuaré de acuerdo a la Constitución y a la Ley.

Estimados concejales, cuando existe interés por cumplir las funciones del cargo y las responsabilidades públicas conferidas, cada minuto cuenta; la comunidad exige trabajo y resultados, y estamos en el deber de cumplirles. Por ello, al clausurar esta sesión del período ordinario, anuncio la convocatoria a sesiones extraordinarias, que podrán extenderse inclusive hasta el 30 de diciembre, para que grandes decisiones pendientes puedan ser tomadas en beneficio de Cartagena.

Antes de concluir deseo recordar que en lo que llevo de mi vida pública, ni aún en las más profundas controversias, he perdido la compostura, la tolerancia, la decencia y la ecuanimidad; he sido y seguiré siendo respetuoso de las diferencias; por ello a todos y cada uno de ustedes, incluyendo a quienes han personalizado sus comentarios y descalificaciones, inclusive hacia mi familia, como mi padre, les reitero que no reconozco enemigos, que comprendo las exaltaciones como parte de la dinámica política, en la que seguiré estando involucrado.

Por tanto, conservo mi mano extendida y la invitación a seguir trabajando unidos, desde los roles que nos corresponda, por nuestra querida Cartagena.

Declaro formalmente clausurado el último período ordinario de sesiones del Concejo Distrital de Cartagena, correspondiente al período 2016- 2019.

Muchas gracias.

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