Cómo se juega con las cifras

Por Amylkar Acosta Medina *

Como se recordará, recién posesionado del cargo y a propósito del Presupuesto para la vigencia de 2019[1], el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla alarmó al país cuando afirmó, sin rodeos, que el mismo estaba desfinanciado en $25 billones[2].

Basado en esta cifra descomunal, que había sacado de su propio magín y sin soporte documental alguno para criticar el gobierno anterior, calificado como ‘derrochón’, le anunció al país una reforma tributaria, que disfrazaron de Ley de financiamiento, para enjugar el déficit. Se aspiraba recaudar por esta vía $19.46 billones en 2019 y $13.21 billones en 2020[3].

A poco andar y sin mayores explicaciones, como por arte de birlibirloque, según el Ministerio de Hacienda el verdadero faltante presupuestal se redujo a “solo” $14 billones[4], de los cuales $11.3 billones se financiarían con la más dura reforma tributaria en muchos años, la que conllevaría ampliar la base del IVA del 53% al 80% de la canasta familiar. Para dorar la píldora se propuso bajar el IVA general del 19% al 17% y devolverle el IVA a la población de más bajos ingresos. Pero nada de esto contuvo el rechazo a la propuesta original, lo cual que obligó al ministro Carrasquilla, muy a su pesar, a recular y a retirarla del proyecto en ciernes. En última instancia, el ministro Carrasquilla se tuvo que resignar a que el mayor recaudo esperado con la Ley 1943 de 2018 de financiamiento se redujera a solo $7.3 billones para este año.

Se dijo entonces por parte del ministro Carrasquilla que el Gobierno saldría a vender el 8.5% de sus acciones en Ecopetrol[5], para completar el 20% de enajenación autorizado por el Congreso de la República mediante la Ley 1118 de 2006 e iniciar el proceso para la venta del 51% de su participación en ISA, una de las dos joyas de la Corona y con tal fin contrató la firma de abogados Posse Herrera & Ruiz[6]. Adicionalmente, le solicitó al Comité consultivo de la Regla fiscal la flexibilización de esta, para poder atender la masiva afluencia de inmigrantes venezolanos, cuyo costo estimaba en 0.5 puntos porcentuales del PIB. El Comité acogió su solicitud y elevó la meta del déficit fiscal del 2.4% del PIB a 2.7%.

El ministro Alberto carrasquilla, al momento de radicar en el Congreso de la República el proyecto de presupuesto para la vigencia de 2020, pese a que el mismo, según el ministro, está desfinanciado en $8.5 billones[7] y es una incógnita saber de dónde van a salir, muy eufórico, planteó que se tiene un “panorama fiscal despejado[8]. Y como si lo anterior fuera poco desechó la decisión del Comité consultivo y hasta la fecha se ha mantenido en sus trece de alcanzar la meta del déficit fiscal para este año de 2.4% (¡!). Y ello, descartando de paso, porque según él no se requiere, la venta anunciada de las acciones de Ecopetrol y de ISA[9]. Ello dejó patidifusos a los analistas y a las firmas calificadoras del riesgo de la deuda soberana del país.

Pero nadie contaba con la jugadita de Carrasquilla, quien apoyándose en la facultad que le dio el Congreso de la República a través de la Ley 1955 de 2019 del Plan Nacional de Desarrollo para saldar deudas mediante la emisión de títulos de Tesorería (TES), procedió a ‘recontratarla’ por un valor de $28.4 billones, contratando nuevo endeudamiento por valor de $19.2 billones[10]. Mediante este ingenioso mecanismo, de pagar deudas con más deudas, además de elevar el nivel de la deuda, según la Contraloría General de la República, hasta el 59% del PIB (¡!)[11], se ha terminado haciendo pasar como financiamiento gasto corriente, con lo cual se le hace trampa a la Regla fiscal simulando su cumplimiento[12].

No obstante lo anterior y a pesar de que, según el ministro Carrasquilla, el “panorama fiscal despejado” y supuestamente “a octubre el superávit primario de Colombia llegó a 0.9%[13] del PIB, al mismo tiempo la orden dada desde el palacio San Agustín es la de raspar la olla. Sí, porque no de otra manera se puede interpretar que, a pesar de que se va a recibir de manos del Banco de la República, por concepto de sus utilidades de este año, que no tienen precedentes, de $8 billones, con los que no se contaba, el ministro Carrasquilla ha procedido a dar un paso inusitado. En efecto, le ha solicitado a la Presidencia de Ecopetrol citar a Asamblea extraordinaria de accionistas el próximo 16 de diciembre, con la finalidad de liberar y repartir antes de terminar el año la reserva ocasional de la cual se dispone, $3.69 billones, de los cuales recibirá la Nación $3.2 billones.

Tampoco le cuadran las cuentas al ministro Carrasquilla de cara al 2020. Si traemos a colación el trámite de la Ley de financiamiento el año anterior, en primera instancia, se aspiraba a que la misma aumentara el recaudo en $19.46 billones en 2019 y en $13.21 billones para el 2020[14]. Como es bien sabido, al final, luego de los ajustes introducidos en el Congreso de la República, el Gobierno se tuvo que conformar con un recaudo de $7.3 billones para el 2019 y obviamente para el 2020 el recaudo esperado debería caer en la misma proporción. Tanto más, habida consideración que el mayor impacto de los beneficios tributarios aprobados a favor de las grandes empresas, a los cuales se vinieron a añadir los beneficios aprobados en la reforma tributaria 2.0 en respuesta al paro N – 21[15], los cuales sumados superan los $12 billones (¡!). Más, sin embargo, el ministro Carrasquilla insiste una y otra vez en que aspira y espera aumentar el recaudo con esta nueva Ley en 2020 en $11.4 billones[16]. Ya lo había advertido Anif, refiriéndose a la Ley de financiamiento, “pesarán más los elementos que drenan el recaudo que los que lo impulsan y eso es grave[17], sobre todo más allá del 2019.

Estos vaivenes del ministro Carrasquilla le restan seriedad y credibilidad a las cifras oficiales en materia fiscal y ello es grave, pues parecen confirmar la afirmación del pensador español José Ortega y Gasset cuando afirmó que “la verdad oficial consiste en la administración prudente de la falsedad”. Ya lo había advertido el exministro Guillermo Perry Rubio que “el recurso a la contabilidad creativa generan incertidumbre y desconfianza y pueden conducir a rebajas en la calificación de riesgo del país[18]. Es muy diciente que unas de las revistas de negocios más serias y consultadas, como lo es Bloomberg, titule uno de sus despachos de prensa en su portal diciendo que “Colombia es acusada de marrullerías (shenanigans) contables para lograr metas fiscales[19]. Este es un mal indicio y un pésimo precedente.

[1] Amylkar D. Acosta M. Las cuentas de la lechera. Agosto, 26 de 2019

[2] El espectador. Agosto, 29 de 2018

[3] La República. Octubre, 31 de 2018

[4] Exposición de motivos de la Ley de financiamiento. 2018

[5] Portafolio. Enero, 17 de 2019

[6] Portafolio. Octubre, 6 de 2019

[7] Portafolio. Agosto, 14 de 2019

[8] El Espectador. Junio, 22 de 2019

[9] La República. Noviembre, 5 de 2019/www.dataifx.com. Agosto, 21 de 2019

[10] El Nuevo Siglo. Septiembre, 12 de 2019

[11] La República. Octubre, 1 de 2019

[12] Amylkar D. Acosta M. La jugadita de Carrasquilla. Septiembre, 14 de 2019

[13] Valora Analitik. Diciembre, 5 de 2019

[14] La República. Octubre, 31 de 2018

[15] Amylkar D. Acosta M. De la Ley de financiamiento a la reforma tributaria. Noviembre, 28 de 2019

[16] El Heraldo. Octubre, 23 de 2019

[17] ANIF. Informe Semanal No. 1437. Noviembre, 13 de 2018

[18] El Tiempo. Julio, 28 de 2019

[19] El Espectador. Julio, 29 de 2019

* Miembro número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas -ACCE; exministro de Minas y Energía y exdirector ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos

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