William Dau Chamat, a cambiar el ‘chip’ de candidato por el de alcalde electo

Por Carlos Ardila González *

Aunque sea una auténtica perogrullada hay que recordar que desde el pasado 27 de octubre, cuando los colombianos eligieron sus autoridades locales, tanto los ganadores como los perdedores dejaron de ser candidatos.

Y los primeros, desde el instante en que las autoridades electorales decretaron sus elecciones, son ya gobernadores, alcaldes, diputados, concejales o ediles electos, y como tales deberían ser sus comportamientos.

En campaña pudo entenderse que algunos tuvieran un discurso disociador, contestatario, radical e incluso incendiario, si ello les podía representar réditos políticos, como en efecto ocurrió a lo largo y ancho del país. Pero, una vez elegidos, es claro que el discurso debe ser otro, sobre todo porque a partir del próximo mes de enero tendrán la responsabilidad de regir los destinos de sus departamentos, distritos o municipios, para lo cual lo deseable -lo conveniente – es contar con el mayor respaldo ciudadano posible. 

Pero en Cartagena de Indias el alcalde electo, William Dau Chamat, parece no entenderlo así. 

Durante su campaña bautizó como malandrines a la mayoría de los dirigentes políticos locales. También calificó de ‘corruptas‘ a las Órdenes de Prestación de Servicio -OPS. Y a los periodistas que no hicieron eco de sus señalamientos contra el empresario Alfonso Hilsaca Eljadue, o contra el gobernador de Bolívar Dumek Turbay Paz, los acusó de ser unos mercenarios al servicio de estos. Todos son “unos periodistas de estómago” dijo a cada instante.

Y en ciertos casos podría decirse que sí. Que malandrín y corrupto son epítetos que corresponden a una incuestionable realidad en ciertos y determinados casos. Que en varias dependencias del Distrito muy seguramente subsisten las famosas ‘corbatas‘. Y que en Cartagena hay periodistas mercenarios. Sobre esto último cabe agregar que los debates académicos han sido constantes (leer ‘Revelan que numerosos periodistas locales “cobran por informar”‘); y que para ejercer control sobre este fenómeno se han realizado diversas propuestas (leer columna ‘El Observatorio de Medios’).  

Pero ya Dau Chamat es el alcalde electo y, según impone la sana lógica, debe cambiar el ‘chip’ de candidato. Si hay casos concretos que denunciar claro que debe hacerlo, pero sin generalizar, lo cual resulta perverso. Y además tiene que hacerlo ante las autoridades respectivas, con nombres propios, como es deber de todo ciudadano. 

Asimismo, en el caso de la prensa, varios hechos muestran que el próximo mandatario de los cartageneros, quien hace 20 años fue un decidido luchador contra la corrupción, no tiene claro que el Periodismo es -precisamente – la mejor herramienta para el cabal ejercicio del control social, y el arma más expedita para combatir a los corruptos.

Pero, más grave aún: el próximo burgomaestre (quien en 1999, con otros reconocidos veedores, como Jorge Piedrahíta y Milciades Garcés; varios concejales, como Judith Pinedo y Nicolás Pareja; y algunos periodistas, como Álvaro Anaya; entre varios otros veedores, concejales y periodistas, contribuyeron a ‘tumbar’ al gobierno distrital de la época, en cabeza del entonces alcalde Nicolás Curi Vergara), parece creer que los reporteros deben tener como fuentes únicas las oficiales, ignorando que, por ser el periodismo una suerte de antipoder, quienes lo ejercen con profesionalismo deben buscar la noticia detrás de la noticia, es decir, descubrir y revelar lo que los poderosos casi siempre pretenden esconder.

Pareciera estar convencido el nuevo alcalde, y por lo visto también quienes le hablan al oído, que la única voz que debe ser consultada es la de quienes detentan el poder, cuando las de los más débiles, las de los otros, es tan válida -y a veces más – que la pretendida fuente oficial. 

Uno de esos hechos lo retrata de cuerpo entero un comunicado de prensa en el que asegura que los directores del programa ‘La Campana‘, que se emite por el canal televisivo CNC Cartagena, fueron “unos irresponsables” porque, para conocer cómo marcha el proceso de empalme entre el saliente y el entrante gobierno, se le consultó a unos miembros de la respectiva comisión y no a su coordinadora (leer ‘Comunicado de Prensa de ‘Let’s Save Cartagena).

Y otro lo relata la periodista Diana Calderón Fernández, directora del servicio informativo de Caracol y del programa Hora 20, que se emite todas las noches de lunes a viernes y el cual, por el rigor y el profesionalismo que le impone su directora, tiene gran influencia entre los líderes de opinión de todo el país (leer ‘Diana Calderón le responde a William Dau‘).

Como también debería saberse, Diana Calderón es una comunicadora social barranquillera con un amplio reconocimiento en todo el país. Es especialista en Procesos Electorales y, por su excelencia como periodista, en el 2010 le fue conferido un premio Simón Bolívar. Antes de ocupar la dirección informativa de Caracol, Calderón fue editora general de Cromos, directora del Noticiero 24 Horas y de Señal Colombia y directora periodística de la FM Radio

El próximo alcalde de Cartagena, sin embargo, insiste en insinuar que todos los periodistas que le cuestionan cualquier hecho “están al servicio de los malandrines“.

* Director de Revista Metro

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