Buscando donde no es

Por Diana Martínez Berrocal *

Anthony de Mello narra en uno de sus cuentos que había una vez un hombre agachado, buscando algo en su jardín.  Al verlo, un vecino le preguntó: -¿Amigo, se le perdió algo? -Sí vecino, he perdido mis llaves. -¡Que terrible! Permítame y le ayudo a buscarlas.  Luego de un rato, el vecino le pregunta: -¿Pero recuerda usted más o menos por dónde las perdió? –Sí, en mi casa.  -Entonces, ¿por qué las está buscando acá afuera? –Porque aquí hay más luz.

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Creo que este cuento interpreta muy bien la coyuntura de estos trece días de marchas, plantones, cacerolazos y sinfónicas: el Gobierno está buscando las causas del problema en el lugar equivocado.

Han culpado del paro a Petro, a Maduro, a los infiltrados del Foro de Sao Paulo, a los venezolanos, a un golpe de Estado planeado por Santos, a los ‘comunistas’, a los castrochavistas, a la izquierda, al gobernador del Departamento de Nariño, a los narcotraficantes…

También se han dedicado a estigmatizar a los marchantes, a poner el foco en el vandalismo, a preocuparse más por el billón de pesos que ha perdido la economía; a decir que el fin de la protesta es atacar la fuerza pública y generar pánico. Es más, dijo la Ministra en tono desafiante: “El propósito del paro era derrocar al gobierno. #NoPudieron”.

Pero han sido incapaces de centrarse en lo más importante: en escuchar las demandas sociales y darles una respuesta. Como también han sido miopes para leer la realidad y comprender la dinámica del país; dándose así, una completa desconexión del reclamo ciudadano. Y la historia nos ha demostrado que cuando se dan estos distanciamientos, y cuando la fuerza deja de ser la última opción en la contención de una protesta y pasa a ser casi que la primera medida de gestión política es cuando se evidencia la verdadera crisis de un sistema.

El filósofo estadounidense John Rawls, en su teoría de la justicia, plantea que la acción política no puede definirse desde el papel que ocupa el gobernante, o desde los intereses de los grupos de poder que lo rodean, pues solamente a partir de condiciones imparciales se pueden obtener resultados imparciales.

Para ello, Rawls propone “el velo de la ignorancia”, que consiste en que el gobernante debe ignorar todas esas posturas y presiones (y más bien preguntarse que desearía él si estuviera en el lugar de los otros), para poder tomar decisiones que sean justas para todos. Por eso hago un llamado, no al Duque presidente, sino al Duque que hace un par de años invitaba a los jóvenes a marchar por una mejor educación, por condiciones de trabajo dignas, por el alza del IVA al 19%, por una reforma tributaria más justa… ese Duque ciudadano, cuyas demandas, hoy podrían confundirse con los reclamos de cualquiera de los marchantes; para que despojado de cualquier tipo de prejuicio, de egos y revestido con ese “velo de la ignorancia”, convoque a un nuevo pacto social, donde se logren generar verdaderos consensos; pues de lo contrario, seguiremos en una conflictividad permanente que cada vez podrá ser peor.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

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