La derecha sin argumentos y el gobierno obtuso

Por Rubiela Valderrama Hoyos *

Con profunda tristeza seguimos registrando muertes y atropellos por parte de la fuerza pública en el marco de las marchas de protesta que afronta el país, y me pregunto: ¿serían capaces los miembros de la fuerza pública de hacer lo que hacen contra su propio pueblo desarmado, si no fueran instruidos y adoctrinados para hacerlo? Mi respuesta es no; no creo que sean capaces de hacerlo, pero la instrucción es clara, la ideologización de las fuerzas del orden es real, de otra forma no se podrían explicar los cientos de casos de abusos policiales y de violación flagrante de Derechos Humanos que cometen cada vez que hay movilización social.

La otra explicación podría ser que se escogen como integrantes de las fuerzas del orden justo a las más violentas, intolerantes y desalmadas personas, para que sean capaces de arremeter contra jóvenes indefensos.

En tiempos de tanta tecnología, cuando podemos grabar cada acto segundo a segundo, no puede la fuerza pública y menos el gobierno engañar a la ciudadanía. Las imágenes son claras en el caso de Dilan, de la joven pateada por el Esmad, de las personas que reposaban sentadas frente a la Torre del Reloj en Cartagena y de los tantos casos en los que es la fuerza pública la que inicia la violencia. Y ahora no vengan con la excusa de que la joven pateada tenía un cuchillo en la mano y la vida del señor del Esmad corría riesgo, no sean ridículos.

Recuerdo una de las marchas estudiantiles de 2019, en la que venían de manera muy tranquila los jóvenes universitarios marchando a la altura del centro comercial Mall Plaza y se ve en la grabación, clarito, cuando el hombre del Esmad saca la granada de aturdimiento y la revienta contra los jóvenes; esta explotó justo detrás de la funcionaria de la Defensoría del Pueblo que acompañaba la marcha y, como es normal, la reacción de los estudiantes y de toda la gente fue correr; y la Policía se aprovechó de la confusión y persiguió como delincuentes a los jóvenes hasta capturar a tres de ellos.

En la ‘contra marcha’ LGBTI, realizada el pasado 11 de noviembre de este año, denuncian los chicos que fueron robados por las propias autoridades, y se ve en videos cómo ocurrieron los hechos, que seguro serán materia de investigación.

El 21N, día del paro nacional, marchamos en completa paz pero, como siempre el Esmad tiene que lucírselas, lanzó gases y granadas de aturdimiento contras los jóvenes que caminaban frente al muelle de La Bodeguita y hubo varios jóvenes apaleados.

Pero vemos que, de pura casualidad, en los plantones y marchas donde no hay presencia del Esmad no se ha presentado ningún tipo de disturbios ni de problemas. La marcha del 25N, del 26N y otras en la ciudad son un claro ejemplo de eso.

Frente a todo lo que ha ocurrido en el marco del paro vemos los flojos argumentos de la derecha de este país. Los miles y miles de personas que han marcho ni siquiera saben que existió un tal foro en Sao Paulo; ni yo leí sus conclusiones. Son los mismos rancios argumentos del ‘castrochavismo’, y peor aún, estamos frente aún gobierno obtuso que no es capaz de leer el malestar de su pueblo y cree que el paro es una venganza de los que perdieron las elecciones. Además de inmaduras son irresponsables estas afirmaciones del presidente Duque. Son los mismos flacos argumentos de la derecha latinoamericana cuando dicen que las marchas chilenas, bolivianas, ecuatorianas, haitianas, etc., etc., son orientadas por Maduro.

En un país como Colombia, uno de los más desiguales del mundo, no se puede esperar otra cosa que la -por fin – reacción de la gente ante tanta injusticia. Por eso el paro continúa y cada vez más gente se suma con plena conciencia de la necesidad de cambios estructurales en todos los órdenes.

* Rubiela Valderrama Hoyos. Feminista, Trabajadora Social, Magister en Estudios de Género, Área Mujer y Desarrollo

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