El respeto, un derecho humano fundamental

Por Óscar Eduardo Borja Santofimio *

Por mandato constitucional está garantizado a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial (artículo 20 de la constitución política). De igual manera, el debido proceso que se debe aplicar a toda actuación judicial y administrativa indica que “toda persona se presume inocente mientras no se haya declarado judicialmente culpable” (artículo 29 de la Constitución Política).

El respeto por las autoridades y la obediencia a las mismas también es un mandato constitucional, como lo es el derecho de las personas a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlo respetar (artículo 15 de la Constitución Política).

La ausencia del conocimiento constitucional genera el irrespeto y las agresiones que se están produciendo por redes sociales por parte de personajes de las más altas distinciones, específicamente por el electo alcalde de Cartagena William Dau Chamat, quien logró con un discurso anticorrupción obtener la simpatía popular y ganar las elecciones del pasado 27 de octubre de 2019.

Estoy casi seguro que el doctor Dau Chamat tiene toda la razón y que sus pruebas serán suficientes para que la justicia haga lo suyo. Aunque no tengo cómo probarlo, no creo en la santidad de ninguno de los malandrines que todos conocemos, pero tengo que aguantarme las ganas para no gritarles en su cara corruptos, criminales, saqueadores, ladrones y todos los calificativos que se merecen.

Hay que esperar a que sean libradas las órdenes de captura, sean llevados a juicio y condenados para poder decirles lo que se merecen. Mientras tanto, si lo hacemos, estaríamos trasgrediendo la Ley y no existe un instrumento que permita medir o justificar las violaciones a la Ley: sin importar el grado de la falta, trasgredir la Ley nos pone a todos en el mismo nivel.

Señor alcalde William Dau, por respeto a la Constitución pongamos toda nuestra fe en la justicia y en las manos de los jueces, y cesemos los insultos contra el hasta hoy honorable gobernador y los honorables jueces y magistrados, que no merecen ser tratados despectivamente antes de que la Justicia confirme lo que usted, el pueblo y yo sabemos.

No descanse en su lucha anticorrupción, que el objetivo no es ponerse al nivel de los malandrines sino encerrarlos en la cárcel para que paguen por los delitos que cometieron contra el pueblo.

       * Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre

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