Lo bueno, lo malo y lo feo de la Gran Marcha en Cartagena

Definitivamente, si se ha de resumir en pocas palabras lo que fueron en Cartagena las jornadas de protesta convocadas a favor de la vida y la paz y contra el sistemático asesinato de líderes sociales, así como por la anunciada imposición de nuevas medidas económicas en abierto beneficio de unos pocos y perjuicio de la inmensa mayoría, lo que hay que decir es que fue una marcha masiva, pacífica, cívica, alegre; muy caribe. Fue un mensaje claro y contundente de que en la Ciudad Heroica sí es posible ejercer el derecho a la protesta sin atentar contra otros derechos igualmente fundamentales. Y que hay, como en el resto del país, un evidente malestar social, e innumerables ciudadanos se muestran dispuestos a luchar para que el Gobierno comience a implementar medidas que, en vez de continuar favoreciendo a los grandes conglomerados económicos y, en general, a los que más tienen, contribuyan a menguar la desmesurada brecha social existente. 

Pero si se ha de buscar lunares en el desarrollo de la jornada de protesta realizada ayer en Cartagena, muy a la manera de cuando se presenta un balance: mostrar lo malo y lo feo además de informar lo bueno, podría decirse (si acaso, tras buscar con lupa) que entre las excepciones al buen comportamiento ciudadano estuvo el hecho de que un reducido grupo de jóvenes, al parecer estudiantes de la Universidad de Cartagena, pintarrajearan las paredes del Claustro de San Agustín, sede del alma máter. 

Y que lo feo o, mejor: lo horrible, fue el aleve ataque de varios agentes de la Policía a civiles desarmados, totalmente indefensos, que caminaban desprevenidamente por diversas calles, o permanecían en la Plaza de la Paz con familiares y amigos. Podría entenderse que los uniformados tenían la orden de evitar que algunos vándalos atentaran contra edificios públicos o la propiedad privada, lo que explicaría la presencia del Esmad y el uso de gases lacrimógenos en varios casos, pero decenas de vídeos que circulan por Internet evidencian el uso de una inaceptable fuerza desmedida.

A nivel nacional, el ícono que muestra, a las claras, una actitud repudiable sobre la cual amplios sectores ciudadanos esperan una pronta explicación y una condigna sanción, es la fotografía publicada por el diario El Tiempo de un miembro del Esmad pateando en la cara a una joven ciclista, en Bogotá. 

En Cartagena, aunque el comportamiento de la Policía dista de ser igual, los hechos que muestran decenas de vídeos bien podrían servir -deberían servir – para que se adelanten las debidas investigaciones.

“En Cartagena la marcha fue multitudinaria y pacífica”: Pedrito Pereira

El alcalde Pedrito Pereira Caballero, quien desde el Puesto de Mando Unificado y otros escenarios estuvo atento al desarrollo de las jornadas de protesta, calificó la marcha de “multitudinaria y pacífica“. 

Durante el recorrido de los marchantes por la avenida Pedro de Heredia, cerca del mediodía, el mandatario de los cartageneros publicó un vídeo en su cuenta en Twitter con la información: “así avanza, de manera pacífica, la marcha del paro nacional. Resalto, en lo que va de la jornada, el buen comportamiento de las organizaciones sindicales y ciudadanos que participan“.

Horas después, cuando la marcha había concluido y ya el servicio público de transporte comenzaba -poco a poco – a restablecerse, Pereira Caballero expresó también vía Internet: “gracias a los cartageneros que participaron en la marcha por su excelente comportamiento. Cartagena dio ejemplo de que se puede ejercer el derecho a la protesta social sin alterar el orden público“.

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