Presidente Duque, intente salvar la patria; aún está a tiempo

Por Jhonatan Bedolla Pérez *

El talante detonador e incendiario de algunos sectores afines al Gobierno del presidente Iván Duque Márquez, las salidas en falso del mandatario y las de algunos miembros de su gabinete y los desaciertos de importantes gremios tienen, al día de hoy, en queja y rechazo a la ciudadanía sobre la forma en cómo se está gobernando al país desde el nivel nacional.

Hace solo algunos días, luego de la moción de censura, liderada por el Senador Roy Barreras, en contra del jefe de la cartera de defensa nacional, Guillermo Botero, quedó en evidencia la tenebrosa y escandalosa política de seguridad democrática que desplegaron las Fuerzas Armadas por orden del Gobierno Nacional, al disponer bombardear a un grupo de disidencias de las Farc en el mes de agosto, lo que dejó como saldo aterrador ocho menores muertos, que podrían ser dieciocho según denuncias de Noticias Uno, situación que solo se vino a conocer en el mes de noviembre, producto de la moción de censura; es decir, cerca de 90 días después de dicho operativo, el cual el Gobierno Nacional aún no ha sabido explicar con claridad y que le costó el cargo al entonces ministro de Defensa.

Son muchas las problemáticas que tiene hoy por hoy el país, y el rumbo parece no estar claro; el Gobierno Nacional ha sufrido estruendosas derrotas políticas que lo han dejado mal parado; una mal elaborada Ley de Financiamiento, una escueta y mal llamada reforma a la justicia, la poca atención que ha prestado el Ejecutivo a los homicidios de líderes sociales en distintos lugares del país, las débiles iniciativas que luego pasarían a ser políticas públicas en materia de educación, salud, pensión, economía y  cultura, que no han tenido la acogida esperada, ya sea porque son vacías o porque llevan consigo intereses adversos al bienestar colectivo de manera oculta.

Por todo lo anterior, muchos sectores y gremios del país, dentro de los cuáles están estudiantes, profesores, indígenas, grupos políticos opuestos al gobierno, entre otros, levantarán su voz de protesta, al unísono, el próximo 21 de noviembre, en busca de hacer un llamado al Gobierno Nacional para que direccione la forma como se están llevando las riendas de nuestro país.

Y lo inicial es respetar está iniciativa. Sin duda alguna se deben dar todas las garantías de seguridad para que la marcha sea dentro del marco de la sociedad civilizada que nos ufanamos ser. Estrepitoso error comete el Gobierno Nacional y sus simpatizantes en atacar esta expresión social que pretende salir a las calles, esa no es la forma de empezar a convenir ideas para trabajar por Colombia.

El presidente Iván Duque tiene la obligación de encontrar salidas concertadas a las problemáticas que padecemos. Si bien él es quién debe llevar la batuta del país, no puede seguir gobernando desde la oficina en la que gobierna y de la mano de quienes no tienen un sentido de pertenencia por el bienestar de un país que llora y clama por orden y autoridad, pero no una autoridad arbitraria y sometedora sino una que escuche y que adquiera compromisos serios que se puedan trabajar desde el seno desde donde se padecen.

Todos los sectores sociales, políticos y económicos del país pueden y deben trabajar mancomunadamente por los intereses de un país arrollado por la  violencia, la intolerancia política y el desgobierno, esa desazón ocasionada por el olvido al que someten a muchos territorios los gobiernos en sus distintos niveles.

Y la lucha actual no es una lucha de derecha, de izquierda o de centro, es una lucha para acabar con las brechas de desigualdad social en la que  vivimos y es tarea de todos. Esos sectarismos infundados en ideologías inexistentes y auspiciadas por el mundo de las noticias falsas deben acabar.

Quienes pretendan gobernar deben entender a los diversos grupos que componen la sociedad colombiana; no se puede pretender comprender una problemática cuando no se tiene claro la génesis de esta, y eso se conoce llegando a los territorios, untándose de gente, entendiendo que gobernar no es buscar únicamente el beneficio de los que han manejado a Colombia en las últimas décadas, porque ese no es el sentir de unas mayorías que están cansadas de más y más de lo mismo.

Presidente Duque, ponga usted ejemplo de diálogo y respeto, es su deber; y, a partir de eso, construyamos país, porque la historia actual de Colombia lo está recordando en sus primeros quince meses de gobierno como alguien a quien le han quedado grande los retos que sabía usted que tenía el país y por los que se hizo elegir y no ha hecho nada.

El país entero sabrá agradecer a usted la actitud gallarda y noble de cambiar un país que está sometido a odios y luchas innecesarias, en donde lo que más se resalta es cómo han mantenido a gran parte de Colombia en la absoluta  miseria.

* Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas – Sincelejo, Sucre

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