Los desafíos de William Dau en la Alcaldía de Cartagena

Por Daniel E. Flórez Muñoz *

Difícilmente es posible medir el grado de expectativas sociales que una ciudad pueda tener frente a un gobierno próximo a entrar en funcionamiento, pero sin lugar a dudas, a juzgar por los comentarios que podemos encontrar en las redes sociales o las opiniones que surgen de improvisadas conversaciones en filas de bancos y en el transporte público, es posible afirmar que la ciudad tiene una gran expectativa con el tipo de gobierno que adelantará William Dau en la Heroica. Esta expectativa parece a veces estar teñida de esperanza y otras de desconfianza o incertidumbre. Muchos encuentran en él la garantía de una administración transparente y libre de corrupción; por otra parte, otros entienden que estos ideales de campaña son de imposible realización en un contexto político como el que históricamente ha marcado la ciudad.

Esta situación invita a reflexionar en torno a los desafíos que la administración entrante tiene de cara no solo con el sector de la ciudadanía que se movilizó en las pasadas elecciones populares tanto en las urnas como en las calles y plazas públicas de la ciudad, sino también con aquellos sectores que por desconfianza o afinidades electivas optaron por apoyar otro tipo de candidaturas contrarias a la de Dau. La ciudad debe entender que las elecciones ya pasaron y que William Dau es ahora el alcalde de todos los cartageneros, razón por la cual el éxito de su administración será también el éxito de la ciudad.

Es precisamente ese sentir el que debe marcar la actitud de una ciudadanía que asume los aires de cambio como una oportunidad real de hacer algo por la ciudad. Es necesario que los diferentes sectores sociales se movilicen alrededor de la Alcaldía, acompañando, aconsejando pero también vigilando celosamente que las prioridades comunitarias sean satisfechas de forma eficiente y transparente. Si de lo que se trata es de abrir un nuevo tiempo para la democracia en Cartagena, el triunfo de Dau es solamente el primer paso de un movimiento popular que crece políticamente y que asume desde la juventud, las redes sociales y la indignación una plataforma para profundizar la democracia y la participación a todos los niveles de la ciudad.

A Dau le esperan importantes desafíos en especial a la hora de definir de forma fluida y eficiente sus relaciones con las distintas corporaciones que a nivel distrital determinan el éxito de su ejercicio administrativo. Empezando por el Concejo Distrital, donde las discusiones en torno al Plan de Ordenamiento Territorial y al presupuesto del Distrito no serán sencillas. Con las Juntas Administradoras Locales la definición de los alcaldes locales también representará un importante desafío si de lo que se trata es de cambiar las prácticas clientelistas que pululan en la costumbre política distrital. Lo anterior sin mencionar las tensas relaciones que existen con el gobernador electo, cuya casa política ha sido acusada tanto por Dau como por otros actores políticos de representar uno de los principales bastiones de la corrupción en la Región Caribe. La presencia de líderes políticos del Centro Democrático augura una relación quizá más pacifica con la administración nacional, pero también supone un riesgo importante a la imagen de independencia y los aires de renovación que el ‘tractor¿ Dau pretende dar a su administración.

En conclusión, la administración entrante debe hacer importantes esfuerzos por blindarse de aquellos ‘malandrines’ que no se darán por vencidos después de los resultados electorales, y buscarán por todos los medios retomar el control del presupuesto y la institucionalidad distrital.

La mejor forma de blindar la administración es vinculando a las bases, los movimientos sociales, la académica y los diferentes gremios para generar espacios horizontales y transparentes de toma de decisiones. La academia puede brindar los diagnósticos ciertos de la situación real de la ciudad, las comunidades pueden establecer planes para priorizar los programas y un buen equipo de gobierno puede gestionar los procesos para que todo esto llegue a un buen puerto.

El 2020 será un año en que por fin empezaremos a constatar el sentido de nuestras expectativas. Confiemos en que al final Cartagena saldrá fortalecida y la esperanza sea la que guíe el sentir político de La Heroica.

* Docente Investigador, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Universidad de Cartagena. Activista en Derechos Humanos. Candidato a Magister en Estado de Derecho Global y Democracia Constitucional, Universidad de Génova. Estudiante de Maestría en Derecho, Universidad de Cartagena.

1 Comment

  1. Al parecer tiene buenas intenciones- aunque dicen por ahí que le piso del infierno esta hecho de buenas intenciones.

    Lo bueno es que esta reunido de personas honesta y sensibles. Eso está bien.
    A mí me preocupa del ALCALDE son sus pataletas.

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