Cartagena sí está demostrando sus deseos de cambio

Por Rubiela Valderrama Hoyos *

Las personas que hemos estado la mayor parte de nuestras vidas en el activismo, defendiendo diversas causas sociales en Cartagena -Derechos Humanos, Derechos de las mujeres, de la comunidad Lgbti, la Paz, el medio ambiente, lo cultural, la democracia, la lucha anticorrupción, etc. – muchas veces pensamos que el cambio lo verían si acaso nuestros tataranietos, pero haciendo un análisis tranquilo y reposado, y de pronto más lleno de optimismo que de realidad, después de la euforia de las pasadas elecciones podemos decir que Cartagena está demostrando sus deseos de cambio.

Lo decimos teniendo en cuenta los procesos de los últimos cuatro años en los cuales a los ciudadanos nos ha tocado salir a depositar nuestro voto:

1 – El Plebiscito por la Paz en octubre de 2016. Contra toda la maquinaria mentirosa de la campaña del No a los acuerdos con las Farc, la ciudadanía cartagenera salió a votar mayoritariamente a favor de la paz: por el Sí 81.500 y por el No 64.735. Aquí, creo, yo inicia nuestra esperanza; una Cartagena que le apuesta a la paz.

2 – La Consulta Anticorrupción en agosto de 2018. Aunque hubo baja participación electoral (solo el 23,66% de las personas habilitadas), pero la ciudadanía activa también demostró que estaba hastiada: 178.676 personas dieron su voto de confianza a la consulta.

3 – Elecciones a la Alcaldía en octubre 2019. Contra todo pronóstico, maquinarias y financistas, ganó el discurso anticorrupción. 100 mil votos por la opción del voto en blanco (61.250 marcados más 39.083 no marcados que tenían la intención del voto en blanco), 113.627 por William Dau Chamat, más los 53.434 votos de los candidatos autodenominados alternativos, son una muestra del deseo real de cambio de los cartageneros. Además, en esta oportunidad más del 55,25% de las personas aptas para votar cumplieron con su derecho y deber de elegir su mandatario local. En total fueron 267.394 los votos anticorrupción.

4 – Elecciones a la Gobernación en octubre de 2019. En Cartagena ganó el Voto en Blanco a la gobernación, obteniendo 145.986 contra 122.627 que sacó Vicente Blel Scaff. La indignación de la mayoría de la gente en la ciudad contra los actos de corrupción denunciados días antes se manifestó en las urnas. Desafortunadamente, las maquinarias politiqueras, la pobreza, la falta de educación y el sentido común del resto de la población bolivarense posibilitaron que ganara justamente el candidato más denunciado por alianzas corruptas.

Lo que ha venido ocurriendo en estos cuatro años en Cartagena es muy importante, pues nos muestra cómo la gente viene tomando conciencia (aunque sea de a poquito) y cómo la ciudadanía activa logra transmitir un mensaje claro y de esperanza para un cambio en la forma de hacer política, en la manera de administrar los recursos públicos con transparencia, en que la opción de la paz negociada es mejor que la guerra eterna, en que otros y otras puedan gobernar la ciudad sin pertenecer a las familias políticas tradicionales, pues vamos en el camino.

Y aunque el nuevo alcalde no me genere toda la confianza y siga apelando a mi legítimo derecho de la duda, deseo para él toda la suerte del mundo, y para mi ciudad todo lo bueno que se merece.

No obstante, sugiero que el nuevo mandatario debe cuidarse en su actuar y decir, ya que los enemigos siempre estarán al acecho y buscarán un Golpe Judicial, guiado por los poderes instalados y enquistados en las instituciones.

La batalla no la gana un general sin un ejército y, en este caso, la corrupción no la derrota solo un alcalde sino un gran movimiento político y social de carácter popular, que sea ético y eduque a la sociedad.

* Rubiela Valderrama Hoyos. Feminista, Trabajadora Social, Magister en Estudios de Género, Área Mujer y Desarrollo

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