Ni un voto más para los mismos

Por Óscar Eduardo Borja Santofimio *

Si los senadores y representantes a la Cámara llegan a aprobar otra ley de financiamiento o reforma tributaria no pueden ser reelegidos por el pueblo; usted y yo decidimos. El quedar bien con todos está de moda. Como prueba de lo afirmado tenemos el más reciente golpe “de quedamos bien con todos” es la aprobación, y declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley 1943 del 28 de diciembre de 2018, “por la cual se expiden normas de financiamiento para el restablecimiento del equilibrio del presupuesto general y se dictan otras disposiciones”.

La propuesta del polémico ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, le duró poco. El Senado y la Cámara de Representantes, en su afán de trabajar como Dios manda y sin una sola gota de mermelada, aprobó la Ley sin tener en cuenta insignificantes vicios insubsanables, “porque no se llevó a cabo una de las etapas estructurales en el trámite legislativo, como es el debate en la Cámara de Representantes”. No fue culpa de los legisladores, al más experto se le va la liebre, la presión del Gobierno, fin de año, la Ley pasó al mejor estilo de una inocentada para el pueblo, que resultó ser una gran advertencia para el gobierno de Iván Duque y su gabinete.  

Pareciera que la Corte Constitucional, de manera irresponsable, encontrando razones válidas para declarar la inconstitucionalidad de la polémica ley, le da tiempo suficiente al Gobierno para que la presente nuevamente antes del 31 de diciembre.

Es es vergonzoso que algo inconstitucional que viene vigente continúe vigente por dos meses más. La Corte Constitucional ha sido catalogada como la guardiana de la Constitución y los magistrados que la componen pareciera que adoptaran las costumbres de comportamiento de los guardianes del Inpec: yo la cuido pero usted salta por la ventana mientras yo no me doy cuenta (como en el caso de Aída Merlano). La ley es inconstitucional pero le doy dos meses para que repare la embarrada y corrija, y no quede tan mal su gobierno, señor presidente, y nosotros no quedamos mal con usted.

Sin tener en cuenta que no necesitamos más leyes de financiamiento, que no es otra cosa que una reforma tributaria que pretende gravar el IVA a las cervezas y gaseosas, pues la ley eliminó el tratamiento preferencial que tenían esos productos y les impuso la tarifa general del 19%. La ley de financiamiento creó un sistema que grava con tarifas de 35%, 37% y 39% a ingresos superiores a los $35 millones al mes. Para quienes tienen ingresos mensuales mayores a los $100 millones, su tarifa aumentó de 33% a 39%.

La manera más lógica de obtener recursos que permitan financiar los gastos del Estado no es con la creación de nuevos impuestos, es con la vigilancia de los presupuestos, el buen uso de los recursos y la creación de estados eficientes. Se han entregado las empresas de acueducto, energía, las vías y todo buen negocio a los particulares; si estas empresas dieran pérdidas no se pelearían por los contratos ni por operar las concesiones. Colombia entregó todos sus medios de obtener recursos a los particulares, ahora quiere obtener ingresos imponiendo impuestos de manera descarada; la corrupción está presente en todos los niveles y entidades del Estado; la vigilancia, el control y cuidado de los recursos es la única solución, de nada sirve imponer impuestos si la plata se la roban.

Ciudadano, ni un voto más para los actuales senadores y representantes si aprueban otra Ley de Financiamiento o reforma tributaria. Ellos aprueban más impuestos, nosotros decidimos su futuro político. 

       * Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre

 

 

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