Mi voto

Luego de 486 años de fundada, en ocho días en las urnas se legitimarán el poder local y quien gobernará en el período institucional (2020 – 2023) a Cartagena de Indias y su hijo el Departamento de Bolívar.

Los planes de desarrollo inscritos por los candidatos, ante la dura realidad, prometen incidir y superar la persistente dualidad de riqueza y pobreza, formalidad e informalidad, equidad y desigualdad, retos presentes en nuestro desarrollo y en la estabilidad del sistema. Recuperar la institucionalidad plena es el eje central y evitar una nueva interinidad la preocupación. El debate entre candidatos, incluido el ausente, evidencia la inviabilidad del clientelismo en la superación de la crisis, y en lo ideológico se admite que lo nuevo, venciendo la corrupción, parte de construir sobre lo construido. Salvo en el tema anticorrupción no hay posturas de todo o nada y, valga resaltar, la ausencia de polarización y unificación en la necesidad de vencer la exclusión, los índices de pobreza y proteger el ambiente. Los que viven o se han servido del recurso público, cínicos, también afirman querer extirpar el cáncer de la corrupción, bandera de los alternativos. La vergüenza de estar en el ranking de los peores índices obliga a explicar el cómo cauterizar la cicatriz abierta del déficit en vivienda, salud, empleo, ambiente e inversión social. Independiente del elegido se lograrán las metas financiadas si, juntos con la Procuraduría y la Contraloría, la sociedad civil organizada, la pluralidad unida, gremios y ciudadanía, participamos en controlar la inversión y así conseguir que la riqueza y el desarrollo redistribuyan más los beneficios.   

Según encuestas, los $2 billones presupuestados para 2020 y siguientes los ejecutará William García Tirado, quien por ser hijo aventajado de la clase política no genera confianza de que pueda o quiera desarticular el modelo corrupto develado por Vicente Blel Saad, máxime cuando es socio electoral de Vicentico Blel Scaff, seguro gobernador con el voto de Cartagena.

Mientras las empresas electorales se unieron y fortalecieron sus candidatos, ante la alta posibilidad del contrario, los alternativos, en vez de unirse para vencer, construyeron una torre de Babel de minorías que discutieron tres meses sin lograr un proyecto colectivo y la selección de un líder o lideresa con posibilidad de victoria. Intenté ayudar en el proceso y fue frustrante ante el tamaño de los sueños y los egos.

Valoro el esfuerzo y luces de Nabil, Sergio, Adelina, Claudia, Wilman, Jaime, Germán, Armando, y la destacable capacidad de Dau para crecer, no así la que le faltó para liderar la unión. Igual que critico a los demás pondero la seriedad de las soluciones aportadas por Fernando. La democracia es presencia y derecho a la diferencia, la ciudad es un espacio de todos.

Saber que la clase política elegirá a William García y a Vicentico Blel, los candidatos de Blel Saad, y que los alternativos fueron incapaces de unirse para derrotarlos, fundamenta mi decisión individual de protestar votando en blanco.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

 

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