Por una mejor contienda

Por Ruth Lenes *

Motivada por el debate político local frente a las acusaciones de corrupción de los candidatos a la Alcaldía de Cartagena más aventajados en las encuestas, escribo estos párrafos por la forma cómo algunos medios de comunicación nacionales, y no pocos locales, pretenden seducir la opinión de los ciudadanos para que estos replanteen su voto el próximo 27 de octubre y, de esa forma, cambiar la probable elección que harán los cartageneros para el primer cargo del Distrito.

Se esperaría que la contienda actual fuera entre candidatos y candidatas, por ideas, por propuestas, por hojas de vida, por carisma y liderazgo, por capacidad de gestión, entre otros; sin embargo, no siempre se da así; hay otros juegos; se percibe que el elector asume como un hecho cierto que X o Y candidato es corrupto porque lo dicen los medios de comunicación y porque, inmediatamente, un órgano de control le inicia una investigación.

De estos últimos, sobre todo, se esperaría igualmente que evitaran convertirse, en plena época electoral, en “jefes de debate”, de facto, o “entes de control político”, antes que órganos de control disciplinario, fiscal o penal.

Hay que promover, claro que sí, el voto informado, así como el establecimiento de una cultura ciudadana que permita el sano debate e, incluso, la confrontación de ideas y la defensa pública de los intereses legítimos que cada grupo poblacional o cualquier actor político o social aspire a exponer de manera pública, y en ello los medios de comunicación juegan, o deberían jugar, un papel de capital importancia.

De igual formal, es deseable que procuradores, contralores, fiscales y jueces, y en general los servidores públicos adscritos a los entes de control y la Rama Jurisdiccional, actúen con celeridad en los procesos en curso, particularmente aquellos que involucran a personajes que le han fallado a la confianza ciudadana, algunos de ellos administradores o coadministradores de la ciudad. En esto los medios pueden ejercer un importante papel, como forjadores de opinión pública, promoviendo un ejercicio de control social que mueva a que quienes administran justicia actúen dentro de los términos y, garantizando en todo momento el debido proceso, sancione a los responsables y absuelva a los inocentes.

Pero lo que ha venido dándose es un fenómeno distinto. Lo que hoy sucede es que desde distintas orillas, a veces desde las sombras, algunos individuos denuncian por corrupción a unos candidatos y, cuando aún se presume la inocencia de los mismos porque no han abierto siquiera una investigación y mucho menos han sido condenados, pretenden sacarlos de la contienda a como de lugar.

En algunos casos, por lo que fácilmente puede verse, aspirantes que deberían realizar una campaña cara a cara, con la gente, con el fin de generar simpatía con sus propuestas y ganar adeptos con la exposición de sus ideas, a lo que se dedican es a tratar de enlodar el nombre de sus contrincantes, principalmente los que puntean en las encuestas, con el fin de mostrarse como salvadores de una ciudad a la que en ocasiones ni siquiera conocen.

En ocasiones, por lo visto,  lo que buscan es crear la idea de que todo el mundo está encochinado, y usan los grandes medios para confundir, sembrar dudas y aparecer luego como los imprescindibles en el juego de la política.

Y algunos medios, seguramente de buena fe, le apuestan a imponer su narrativa y cambiar la opinión pública.

Pero en esta ciudad la gente no es tonta. El cartagenero, en general, sabe de política y, por conocer quién es quién a nivel local, lo que no siempre ocurre con los medios nacionales, difícilmente pueden hacerle cambiar la decisión que haya tomado en materia de candidaturas.

* Trabajadora Social, Magister en Sistemas de Gestión

 

Comments are closed.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial