El artículo 95

Por Óscar Eduardo Borja Santofimio *

Por mandato constitucional es deber de todo ciudadano  engrandecer y dignificar la nación, claro está que para ocupar cargos públicos, como el de fiscal general de la Nación, procurador general, contralor, defensor del Pueblo, gobernador o alcalde, incluso presidente de la República, no es requisito conocer la Constitución, toda vez que, si así lo fuera, estos funcionarios se dedicarían a engrandecer y dignificar nuestra patria, contrario a engrandecer y aumentar su patrimonio y sus intereses personales, en el peor de los casos, permitiendo que en su cara se apoderen del presupuesto público, quedándose de brazos cruzados.

La corrupción  ha convertido la política en una ramera, descripción corta para la realidad; la empresa criminal se ha apoderado de Gobernaciones, Alcaldías, Ministerios, de partidos políticos, del Congreso. No hay institución que no se encuentre golpeada por este monstruo; no existe cura ni antídoto. No puedo decir que la culpa es de los liberales, de los conservadores o de los de izquierda. Todos los partidos, sin distinción de tendencia filosófica, quieren llegar al poder para satisfacer sus pasiones, las mismas en común: saquear el erario, apoderarse de los recursos.

No existe antídoto ni superhéroe para detener esta tendencia; el remedio está en la conciencia de cada ciudadano. No es necesario alzarnos en armas contra el poder corrupto ni hacer una revolución. No se derrota la tiranía de la corrupción con marchas ni protestas, ni quemando buses, ni levantando a piedra los edificios de instituciones estatales. La solución está en crear conciencia, no votar por los corruptos, todos sabemos quiénes son, son los hijos y hermanos de quienes han afrontado procesos y han sido inhabilitados, heredando a manera de testaferrato las ideas criminales de sus parientes; no los voy a mencionar pero todos sabemos quiénes son; no debemos caer en el error de seguirlos eligiendo; el voto en blanco o el rechazo total.

Antes de sufragar pensemos en nuestro futuro y tomemos una decisión a conciencia, no por conveniencia, pues al final son pocos los que se quedan con los recursos mientras seguimos llenando las arcas con impuestos y tributos, para asegurar la riqueza de los políticos en los próximos años.

Prometo que voy a cumplir con los mandatos constitucionales. Recordemos que nuestra Constitución Política en el artículo 95 dispone:

La calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades. Toda persona está obligada a cumplir la Constitución y las leyes. Son deberes de la persona y del ciudadano:

  1. Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios;
  2. Obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas;
  3. Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas para mantener la independencia y la integridad nacionales.
  4. Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica;
  5. Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país;
  6. Propender al logro y mantenimiento de la paz;
  7. Colaborar para el buen funcionamiento de la administración de la justicia;
  8. Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano;
  9. Contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad”.

Solo el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones podrá destruir a los corruptos.

Si votamos en contra de los corruptos, tendremos un verdadero Estado Social de Derecho como lo describe la Constitución.

* Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre

 

 

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