El uno en el nosotros

El Nuevo Amanecer como la vida que se renueva cada día, es la convicción y decisión de darse, vivificando la existencia de todo y todos, realizando los ideales, cambiando la cultura al andar, construyendo la utopía del progreso incluyente, la felicidad, la superación del estado de necesidad, la lucha por la paz floreciente.

A este fluir de la sociedad se oponen quienes se niegan a transformar la arcaica (in)cultura política excluyente, depredadora y corrupta que les ha sido rentable y punto. Aunque se disgusten y dominen, dignificar lo nuevo y confrontarlos impone una dinámica que, sin pedir permiso, acrecienta y solidifica la democracia.

Es una propuesta pluralista de sociedad y país, de mares, ríos, selvas, bosques, recursos naturales, producción sostenible, ecosistema a proteger. Cientos de educadores y líderes trabajando con delectación de artista en la formación del ciudadano nacido o no en estas brisas. El núcleo cohesionador es el del “uno en el nosotros” que teje con tesón caminos de unión, y con realismo edifica humanismo para participar con voluntad de victoria.

Juntarse, valorarse, dialogar, sincerarse, y unirse en un abrazo que dé esperanza al que sufre ausencia o malquerencia, y que rescatando decencia y armonía se fortalezca para derrotar la enfermedad, el cáncer de la corrupción, la impunidad y el más de lo mismo.

¡Es el nuevo amanecer! La pureza y la transparencia del cuarzo lagunar, el despertar de flora y fauna, recibir con gratitud la ascendente intensidad energizante que nos ofrece el sol naciente.

Es creer con fe renovada que podremos revertir la necroeconomía y la adversidad productiva del hombre sobre la tierra: producir bienes y servicios siendo sostenibles, cuidando la Casa Común, el aire que respiramos. Responsabilidad social y ecológica, la pobreza es demasiada, inocultable e imposible de ignorar, ella es el detonante del fuego que nos consume, y ser en este país, en la Cartagena añeja, necesita transparencia, un credo común, un compromiso de ciudad, ser solidarios, dar de sí generosamente. Es desarrollar el mandato constitucional que nos pide ser hermano del vecino, entender a quién amamos o decimos amar, respetarla y respetarse, preservar el amigo y el árbol, el pájaro que es más bello y alegre cuando es libre, la alegría que desborda cristalina por los ojos de los niños.

Vivir y gobernar exige erradicar la pobreza ética, la indiferencia cómplice, el límite que impone el ego, la falta de creatividad, persistir en el error o el horror a sabiendas de que la dignidad, la eficiencia y la grandeza son artífices del futuro.

En este amanecer no pueden estar quienes con alevosía destrozan la democracia alegando su defensa; imponiendo con soberbia su historia sin pensar en la vida, sangre o la savia que han segado y pretenden seguir derramando.

Esa luz primigenia, sincera, digna, que nunca deja de fluir así la ofendan o nieguen, es a la que te convocamos. Hagan candidatos su acuerdo y unidos votemos por uno o una.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

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