¿Y los debates?

Por Johana Bueno Álvarez *

A sólo 68 días para el ‘Día D’’ de las elecciones regionales, en la ciudad no se ha favorecido el escenario donde los candidatos postulados a la carrera por la Alcaldía de Cartagena den a conocer las propuestas diseñadas en el programa de gobierno que inscribieron en la Registraduría y que equivale a la hoja de ruta para la implementación del plan de desarrollo una vez sean elegidos.

Lo curioso del caso es que en las diferentes encuestas que se han realizado hasta el momento tan solo dos candidatos figuran como los más opcionados para ocupar el cargo político más importante en el Distrito, lo que nos reafirma que en la dinámica electoral el voto programático pasa a un último plano en importancia y que el elector decide depositar su ‘confianza’ por diferentes motivos presentes en nuestra democracia.

Cabe anotar que el voto programático es un principio electoral en el ámbito territorial que se encuentra establecido en el artículo 259 de la Constitución Política Colombiana, y representa un mecanismo de participación ciudadana donde el pueblo decide quienes serán sus representantes en las Alcaldías y Gobernaciones. A través de esta herramienta se moderniza la cultura política y se fortalecen los procesos electorales que posibilitan mejorar la democracia.

En la actual dinámica electoral encontramos que solo un porcentaje del total de los habilitados para votar participan en los procesos electorales. Los registros muestran un abstencionismo del 77% en las pasadas elecciones atípicas, una cifra muy alarmante que pone en riesgo la democracia al considerar que solo una minoría decide el destino de todos.

Es por ello que a fin de aumentar la competitividad electoral se precisa el inicio de los debates políticos, partiendo de una idea de mejorar la participación de los ciudadanos en las próximas elecciones y lograr que el fenómeno que predomine sea el voto de opinión y no el voto de las maquinarias.

Esta práctica la considero de doble propósito, debido a que no solo nos ayuda a tomar una decisión informados sino que se convierte en un instrumento útil que permite constatar si lo que proponen los candidatos es viable y llena nuestras expectativas, e identificar si lo contemplado en sus propuestas va más allá de una estrategia electoral, para que, dado el caso de que no cumplan con su programa, optemos por apelar a la revocatoria de su mandato como mecanismo de participación política.

Hay quienes consideran que los debates políticos no tienen influencia en el voto, sobre todo en nuestra democracia inmadura, pero atravesamos una coyuntura política que me hace considerar esta parte del proceso es muy útil y juega un papel muy importante al momento de decidir el voto por una gran masa de nuevos votantes: en los indecisos, y en menor proporción en algunos indignados.

Es a través de este espacio de confrontación de propuestas y planteamientos donde los aspirantes pueden aumentar la oferta e inclinar la balanza a su favor. Para llevarse a cabo y crear un ambiente fiable, se precisa del conocimiento de las necesidades que hoy aquejan a la ciudad y que su programa esté diseñado para dar una respuesta acorde a los lineamientos técnicos, financieros y jurídicos.

Tanto la academia como la sociedad civil y la prensa deben, con urgencia, coadyuvar estos espacios para el fortalecimiento y la madurez de los procesos electorales.

* Médica especialista en Gestión de la Calidad y Auditoría en Salud.

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