Una tal ideología de género

Por Rubiela Valderrama Hoyos *

Sectores ultraconservadores y de derecha han venido trabajando de manera insistente y por todos los medios posibles para tumbar algunos derechos ganados por las mujeres y la comunidad Lgbti. Esta cruzada la emprendieron desde finales de la década de los 90 en la Organización de las Naciones Unidas -ONU, cuando se opusieron al reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, es decir a la autonomía del cuerpo de las mujeres, pues siempre han creído que nuestros cuerpos les pertenecen. Que las iglesias, los Estados y el marido son los que deben decidir sobre nuestros cuerpos, por ejemplo; cuántos hijos debemos tener, cuándo tener relaciones sexuales, cómo vestir “apropiadamente”, etc.; menos nosotras mismas.

Por ello se inventaron la famosa ‘Ideología de género’: como estrategia para socavar los derechos ganados con tanto esfuerzo por las organizaciones de mujeres en el mundo.

El capítulo Colombia de esta arremetida medieval ha sido bastante perversa, y no solo ha perjudicado profundamente a más de la mitad de la población que somos las mujeres, más la comunidad Lgbi, sino que también se llevó en banda al Plebiscito por la paz. Recordemos que uno de los caballitos de batalla de los enemigos del proceso de paz fue justamente el hecho de que el Acuerdo de Paz incluyera en cada uno de sus puntos los derechos de las mujeres y la comunidad Lgbi. Entonces decían que ese acuerdo estaba plagado de ideología de género.

Estos sectores fundamentalistas y antiderechos acuden a frases u opiniones de algunas feministas y, sacándolas de contexto, las generalizan diciendo que eso es el feminismo. Se equivocan totalmente, desconocen la variedad de la teoría feminista y la gran diversidad de pensamiento y acción que tiene todo el movimiento feminista. No negaremos que pensadoras feministas de gran talante tenga posturas particulares sobre la maternidad, sobre el Estado y sobre el matrimonio, entre otros, pero no somos un movimiento homogéneo; somos un movimiento social, con teoría propia, que tiene como objetivo fundamental luchar por la dignidad y el respeto pleno de las mujeres como sujetos sociales / políticos que somos, y profundamente heterogéneo.

Los sectores antiderechos plantean que el feminismo de la ‘ideología de género’ busca alejar a las mujeres de la maternidad, que quiere destruir a la familia y que además tenemos un plan de acción que se llama Deconstrucción; pues les decimos que sí, que sí queremos deconstruir porque todo está viciado de sexismo; deconstruir las relaciones de poder que nos subordinan; deconstruir la familia para combatir la violencia intrafamiliar y basada en género, la violencia sexual contra las niñas y los niños que ocurre con tanta frecuencia al interior de la familia y generar nuevas relaciones familiares de respeto y reconocimiento de derechos, la diversidad sexual y todos los tipos de familia; deconstruir la reproducción y la sexualidad para que haya respeto por la autonomía del cuerpo y de las decisiones de las mujeres en ese campo; deconstruir la educación para que deje de ser sexista y más bien educar en derechos y en respeto para todas las personas; deconstruir la cultura para que se acabe la tolerancia social e institucional hacia las violencias; y, sí, queremos deconstruir todo a favor del respeto pleno de los derechos humanos que se elimine las prácticas violentas y discriminatorias contras las mujeres y la comunidad Lgbi. Para eso es que queremos deconstruir.

La alianza fundamentalista antiderechos se ha fortalecido en todo el mundo con la unión perversa entre política y la religión. Hoy son un poder político en varios países y desde la esfera del poder tratan de imponer concepciones, visiones y prácticas excluyentes y discriminatorias. Ejemplos como el de Brasil lo dicen claramente: hace un par de meses la ministra de la mujer y la familia de ese país, la pastora Damares Alves, planteó que impartiría la orden de prohibir la película infantil de Disney -Frozen – porque inducía al lesbianismo; tanta estupidez junta nos terminará llevando a vivir en el país de Gilead, el del cuento de la cridada (The Handmaid´s Tale). De allí lo perverso de la alianza de la política con la religión.

Por todo lo anterior es importante que no se traguen el cuento de la ‘ideología de género’, porque no existe, y con esa idea solo pretenden socavar los derechos ganados con tantos años de lucha.

* Rubiela Valderrama Hoyos. Feminista, Trabajadora Social, Magister en Estudios de Género, Área Mujer y Desarrollo

 

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