Cultivarse, luego reproducirse

Por Johana Bueno Álvarez *

La cultura es el activo intangible más valioso del individuo en la sociedad, el cual le permite desarrollarse intelectualmente a partir de sus capacidades plásticas para transformar conocimientos, emociones, pensamientos, sentimientos, creando oportunidades de sana interacción social.

Hemos llegado a un tiempo en que es más fácil generar conflictos en torno a las diferencias de criterios o puntos de vista ante situaciones específicas; esto nos obliga a repensarnos y asimismo hacernos hacia la orilla del debate reflexivo que rompe con esas ‘lógicas’ del absolutismo, pensado desde las pretensiones de un cambio que nos conduzca a evolucionar.

Elevándolo al nivel político y social, como un asunto que forma parte de nuestra cotidianidad y que de cierta forma se relaciona con un tema cultural, Cartagena atraviesa por una coyuntura crítica que la ha llevado a alcanzar un punto de quiebre donde urge la reivindicación cultural como puerta de entrada al desarrollo democrático; este empieza con el cultivo de nosotros mismos, desde lo individual, a través del fortalecimiento del conocimiento que se da cuanto nos instruimos, leemos, estudiamos… y concientizarnos del valor de la humanidad como acervo cultural que merece un esfuerzo constante para luego reproducirse.

Cartagena es una ciudad con una riqueza inmaterial de costumbres, historias, tradición, arte; todo ello inherente al individuo que, pese a tener esas herramientas para un mejor desarrollo personal, profesional y social, no ha podido evolucionar y sigue anclado a una incultura que se refleja al no saber elegir a sus representantes; persiste la forma en que se faculta a una élite de poder político y económico que continúa gobernando y no parece importarle que cada día la brecha de la desigualdad se acreciente.

El voto programático es una realidad muy remota en la Cartagena de hoy; los espacios de poder son ocupados por la misma clase política que ha gobernado durante años a la ciudad; la misma que ha reducido las oportunidades a un grupo de personas que hacen parte de una ‘’rosca’’ en donde nada promete cambiar las cosas.

Para nadie es un secreto que la constante que se ha presentado año tras año en las elecciones es la del predominio del voto por maquinarias y el abstencionismo; este último ha sido crucial y determinante en los últimos comicios y le ha dado la victoria a los que a través de un ejercicio democrático -que además es legítimo –  han ocupado el cargo público más importante en el Distrito.

Por su parte, las fuerzas alternativas e independientes han manifestado una voluntad de ‘cambio’ -a su manera – pero no han logrado acuerdos programáticos donde se vean materializadas realmente esas ganas de transformar la realidad política actual, restándoles credibilidad y  generando que el voto libre e independiente se vea disperso, alejando toda opción de triunfo.

En consecuencia, es fundamental en este proceso electoral promover la importancia de salir a votar; de votar informados y del poder que tiene cada una de las personas en las decisiones de gobierno, debido a que somos los ciudadanos los que le damos poder a los gobernantes, y que se convierta ello en una cultura que nos abra a la posibilidad de generar cambios reales.

* Médica especialista en Gestión de la Calidad y Auditoría en Salud.

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