Tronco de política

Por Bladimir Basabe Sánchez *

En palabras de la tratadista y docente universitaria Beatriz Londoño Toro (1999), “la ética ambiental ha sido desarrollada por y para el hombre, sin haber ofrecido otros espacios”. Esta premisa fortalece las ideas de profesionales y ambientalistas como don Rafael Vergara Navarro, Haroldo Rodríguez Osorio, Jorge Salgado Yepes, entre otros, quienes han manifestado reiterativamente que lo egocéntrico sigue siendo mayor que lo ecocéntrico.

A mi juicio, la expresión de los problemas ambientales en Cartagena y otras latitudes sigue estando anquilosada en los discursos: “mucha demagogia y poca técnica”, como suele decir el comunicador Juan Diego Perdomo. El conocimiento y comprensión del funcionamiento del ambiente y del paisaje se queda en bellas palabras, de esas que solo sirven para quedar bien con todo el mundo mientras el mundo sigue en debacle. Sigo, y seguiré sin comprender, porqué un conflicto socioambiental parece solo importar cuando se ha salido de control: ¿dónde queda la prevención?

El tamaño o impacto de la causa es indiferente a su esencia o deber ciudadano, el cual es urgente y necesario en un deseado fortalecimiento de las actitudes ambientales de protección del entorno. No se justifica, bajo ningún motivo, que Cartagena y muchos habitantes sigamos tolerando todo lo que sabemos que está en contravía de la tranquilidad y a favor de la contaminación. Como si no fuera suficiente y sigamos queriendo más.

Tampoco se justifica eliminar, de un solo tajo y sin consideraciones, elementos del paisaje y del malogrado espacio público cartagenero que sigue en mora, por falta de una verdadera política de ciudad, de poner a Cartagena en el top de las ciudades sostenibles del planeta. Con el corte casi a ras de suelo de un ejemplar de San Joaquín en la avenida Pedro de Heredia, al parecer solo para que fuese más visible una propaganda política de uno de los actuales candidatos a la Alcaldía de Cartagena, refleja la indolencia y el meimportaunculismo de algunos, como si el valor de la propaganda, contaminante por cierto, fuera mayor que el valor ambiental gratuitamente prestado por el árbol caído en combate a manos de quienes necesitan formación en participación ciudadana y protección de nuestro patrimonio natural. Grave.

Muchos quizás dirán que esto es una pequeñez, y que no deberíamos alarmarnos: así, con pequeñeces, comienzan los grandes errores. Tenemos que cambiar nuestras orientaciones políticas de forma drástica en el plano de las estructuras económicas, tecnológicas e ideológicas: el resultado de la operación será profundamente diferente del estado actual. Cartagena no soporta ninguna contravención ambiental, grande o pequeña. ¿Es complicado entenderlo? ¿Los candidatos a las corporaciones públicas lo tienen claro? Ellos son corresponsables de estas acciones, siempre pensadas en los artículos 8 y 79 de la Constitución Política de Colombia, entre otras disposiciones legales.

Adendo: no quiero ver más en el poder alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles sin verdadera formación y respeto por el patrimonio natural. Me cansé de observar lo mismo, y cada vez peor, cada cuatro años en condiciones normales. El voto responsable es causal de un buen gobierno, y no de aquel que sea populista. ¿Seguiremos entonces pensando igual?

* Psicólogo especialista, docente universitario, ambientalista y director de Salvemos Varadero.

 

 

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