Según la vicepresidenta Ramírez, los abucheos a Duque “no fueron espontáneos”

Ayer, como en todas las ciudades capitales y en decenas de otros municipios de Colombia y del mundo, se llevó a cabo en Cartagena de Indias una marcha por el respeto a la vida de los líderes sociales que vienen siendo sistemáticamente asesinados a lo largo y ancho del país.

Convocados por anónimos cibernautas y destacados periodistas y líderes de opinión, entre muchos otros, miles de cartageneros y visitantes realizaron una caminata a lo largo de la Avenida Venezuela, desde los alrededores de la India Catalina hasta la Plaza de la Paz, frente a la Torre del Reloj, con arengas, cánticos, puestas en escena, exposición de letreros y reclamos verbales parecidos, por lo que pudo apreciarse, a los que se dieron en otras ciudades del país.

Pero en la Ciudad Heroica habría de ocurrir un hecho que -definitivamente – marcó la diferencia con las restantes marchas en Colombia y el mundo.

Luego de trinar que su Gobierno reitera el compromiso “con la causa de la protección y defensa de los líderes sociales, víctimas de grupos armados organizados al servicio del narcotráfico o de extracción ilegal de minerales” y de declarar a varios medios que “hoy nos unimos todos en la lucha contra la violencia, en la lucha el narcotráfico, que han sido uno de los combustibles de los grupos armados que han atentado contra líderes sociales en el país“, el presidente Iván Duque decidió sumarse a la marcha convocada por la vida de los líderes sociales.

Y marchó, en efecto, al lado de una inmensa mayoría de dirigentes cívicos, políticos, comunales, sindicales y académicos que promovieron el ‘‘ durante el pasado plebiscito, a pesar de que él -a las claras – fue elegido por los sectores que impulsaron el ‘No‘, lo que pudo ser considerado como un hecho positivo en medio de la galopante polarización que padece el país.

Y lo hizo en Cartagena, luego de presidir una reunión con dignatarios de varias Juntas de Acción Comunal y diversos líderes comunitarios, a quienes reiteró que rechaza “todas las expresiones violentas que han tenido como combustible el narcotráfico, el microtráfico, el crimen organizado, la extracción ilegal de minerales, el contrabando, prácticas de las cuales se valen muchos de los que han acallado las voces de los líderes sociales en nuestro país“. (leer ‘Palabras del presidente Iván Duque en reunión previa a la marcha en Cartagena‘).

Acompañado de la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, y varios funcionarios nacionales, departamentales y distritales, el mandatario de los colombianos se unió a la marcha en los alrededores de la estación de Transcaribe del Centro Histórico y, en medio de arengas a favor y en contra de su presencia, caminó hasta la Plaza de la Paz, donde una muchedumbre realizaba un plantón animado por varios grupos folclóricos.

Pero al llegar al lugar las voces en su contra aumentaron en número, en volumen y en calibre, lo que obligó a su cuerpo de seguridad a desviar su recorrido, inicialmente, a la Plaza de los Coches; posteriormente a la Plaza de la Aduana y finalmente al Parque de la Marina, donde abordó un vehículo que lo alejaría de la multitud.

Allí tomaría la palabra la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, para quien lo ocurrido: las arengas contra el presidente Duque y la protesta de un grupo de manifestantes por su presencia en una marcha convocada contra el asesinato a reclamantes de tierras, defensores de Derechos Humanos, promotores de paz y otros líderes sociales, es “una cosa que estaba organizada; esto no es espontáneo, ustedes son todos demasiado inteligentes y se dan cuenta que estaba organizado”.

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La marcha de Duque, ¿un paso en falso?

De acuerdo con varios analistas consultados sobre el hecho, “hay que recordar lo ocurrido en marchas anteriores para comprender qué ocurrió con esta“, como expresó el director de la corporación ‘El Ojo que Grita’, Mario Salvador Andrade.

Para el joven politólogo, “hay que mirar, por ejemplo, lo que sucedió luego del carrobomba en la Escuela General Santander; se convocaron dos marchas de rechazo a ese cruel atentado, pero una fue uribista, con arengas contra el terrorismo, y la otra fue sobre todo de líderes de izquierda y promotores de paz, con arengas a favor de la vida. Fíjese cómo un mismo hecho, que debió unir a toda la Nación, en la práctica produjo más ruptura“.

El tema es bastante complejo“, advirtió el líder cívico; “si el presidente no hubiese marchado hubiera sido malo, pero marchó y fue peor; lo que pasa es que, por la incoherencia de los partidos gobiernistas, un gran sector de la ciudadanía no les tiene confianza. Fíjese lo que pasó tras la consulta anticorrupción; supuestamente tanto el Gobierno como los partidos aliados iban a respaldar una gran iniciativa legislativa contra la corrupción y lo que hicieron fue, con artimañas, hundir el Proyecto de Ley sobre el tema“.

Yo creo, en definitiva, que como están las cosas fue una metida de pata del Gobierno participar, en la calle, en una protesta que en la práctica es contra su omisión y su falta de determinación en la salvaguarda de la integridad y la vida de los líderes sociales“, recalcó.

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