Un Hogar con Bienestar

Por Bladimir Basabe Sánchez *

Los Hogares Infantiles Comunitarios han sido, probablemente, el programa bandera del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -Icbf. Muchos miembros de la sociedad han pasado tanto por la administración de estos Hogares, como también en calidad de estudiantes o cualquier otro calificativo posible, con una atención y enseñanzas que se han convertido en una bella constante.

Desde finales de los años 60, el país ha venido contando con un conjunto de actividades encaminadas en forma permanente y obligatoria a satisfacer las necesidades de la sociedad, relacionadas con la integración y realización armónica de la familia, la protección preventiva especial del menor necesitado y la garantía de sus derechos. Lo anterior, basados en los preliminares del Decreto 2388 de 1979, reglamentario de las leyes que fundamentaron la creación del Icbf.

Cuando hablamos de Hogares Infantiles, probablemente pensamos que son colegios o instituciones educativas de carácter público. A diferencia de estos últimos en donde tienen orientación de la Secretaría de Educación, un Hogar está administrado directamente por el Icbf, por Entidades Sin Ánimo de Lucro o por medio de contratación por personas naturales de reconocida solvencia moral. Su vigilancia no está a cargo de una Unidad Administradora Local de Educación, sino de un Centro Zonal.

A pesar de lo anterior, los servicios que prestan los Hogares merecen ser fortalecidos: vale la pena observar la calidad del interés de su personal directivo, docente, administrativo y operativo, brindando tiempo y conocimientos en la formación de niños y niñas menores de siete años.

Si bien es cierto que, según el mismo Decreto 2388 en su artículo 61, “la atención al preescolar no implica actividades de escolaridad, sino de preparación ante ellas”, debería pensarse desde Bogotá que, de cara a las necesidades de una mejor sociedad, estos niños y niñas siempre son sujetos de las mejoras en los planes. En la formación también hay educación, complementaria de la recibida en casa, aunque en ocasiones es mejor en algunos casos puntuales.

Sea el concepto que se quiera usar, el Icbf debería robustecer el presupuesto que reciben los Hogares, donde algunos sobreviven con esto más otros dineros a gestionar por vías distintas. No se justifica que exista más de un contrato del Icbf durante el año escolar, con rubros menores, a otras figuras de prestación de servicios que suelen ser privadas. ¿Acaso existe, más allá de un criterio técnico, un interés de acabar con los Hogares?

Considero necesario, y partiendo de la buena experiencia de este programa que es tan antiguo y reconocido por muchos colombianos, que esta figura debe fortalecerse más que nunca por un Hogar con Bienestar. Nuevos proyectos, mayor alcance y posicionamiento. Lo bueno tiene que mantenerse, corregirse en lo necesario, valorarse y defenderse el trabajo de quienes han puesto alma, vida y corazón. Vale la pena.

Nota: en aras del reconocimiento constitucional de Estado laico para la garantía de los derechos fundamentales, y contrario a la idea de un sector directo e indirecto del gobierno para la creación de un Ministerio de la Familia, el cual remplazaría al Icbf, este proyecto se encuentra archivado.

Para algunas entidades de peso en el país, como Profamilia, no les fue claro cómo un ministerio de este tipo pretendía buscar un modelo ideal de familia que no correspondía ni con la realidad poblacional, ni con los principios constitucionales del Estado laico y social de derechos. Que lo que les guste a unos no les incomode a otros. Tolerancia desde el poder, respeto entre las partes.

* Psicólogo Especialista. Creador de Salvemos Varadero. Secretario General de la Corporación Ecotono. Twitter: @bbasabes

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