“¡No tienen madre!” es la voz mexicana para no decir que mandan lo que sabemos, y encaja porque a estas alturas cambiar de alcalde, como pretenden, atenta contra la estabilidad de Cartagena… ¡que es la madre!, y constituye una agresión a la dignidad ciudadana.

Vale saber que la pretensión interesa a dos de las eternizadas casas clientelistas locales: William Montes y Vicente Blel, exsenadores conservadores e inhabilitados por parapolíticos, que aprovechando que el presidente debe designar alcalde interino, deciden contra su voluntad excluir a Pedrito Pereira de la terna que el partido presentó para cerrar el período del inhabilitado Quinto Guerra, avalado por ellos mismos. Otro fuego amigo que Duque tendrá que apagar.

Me explico: estos dos personajes necesitan el control de la Alcaldía porque hay elecciones en octubre, tienen candidatos a Gobernación y Alcaldía, y contratación, especialmente entre noviembre y diciembre, y resulta claro que Pereira no le juega a lo que ellos necesitan, por tal motivo buscan su remoción porque la inestabilidad y el caos institucional sirve a sus propósitos.

Pese a que la senadora Nadia Blel y el representante Emeterio Montes no son directores, el peso nepotista en la Dirección del Partido es contundente. Por encima de su presidente Omar Yepes y del presidente Duque le entregaron una terna integrada por el secretario de Hacienda de Cartagena, William Valderrama, la secretaria de Educación del Distrito, Claudia Almeida, y Nadime Cure. El descaro es claro: van por Hacienda y Educación.

Siendo los conservadores partido de Gobierno, 13 de 17 directores votaron la exclusión de Pereira, mostrando su catadura de clientelistas regionales y desconociendo el manifestado querer de su presidente Duque y de la vicepresidenta Marta Lucía, que ha contribuido apoyando la buena gestión de Pedrito.

Como bien lo anotó el director de El Universal en su editorial ‘Pedrito y los Conservadores II’, “(…) resulta sobrecogedor que ese partido haya desconocido el sentir de políticos de los diversos partidos, entes gremiales, los sindicatos más representativos, líderes populares y comunitarios, dirigentes empresariales, profesionales y periodistas locales y del país”, que unificados piden la continuidad del alcalde Pereira, lo que evitaría el traumatismo de un nuevo empalme a menos de seis meses de finalizar el período.

Indigna el desafío a la opinión de estos dueños de clientelas y su trato a la ciudadanía activa que ha reaccionado, incluso con una marcha de repudio al descaro y respaldo a la decencia, lo que el presidente seguro valorará para rechazar la terna que ojalá no entrañe una búsqueda de dádivas. Otra solución es que renuncie uno de los ternados.

¿Por qué ha de ser obligante el derecho a ternar del que es culpable por dar un mal aval? ¿Es ignorable su irresponsabilidad?

Cartagena de Indias “cargada de anterioridad” protagoniza una gran lección de democracia: el consenso, la unidad en la diversidad, en defensa de quien trabaja por su necesitada estabilidad.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

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