Responsabilidad conservadora

Por Óscar Eduardo Borja Santofimio *

El hecho de ser ‘conservador’ desde que tengo uso de razón no me permite quedarme callado ante la irresponsabilidad de mi partido por las malas decisiones tomadas al momento de avalar candidatos que aspiran a ocupar por elección popular la Alcaldía del Distrito de Cartagena. Parecieran olvidar el gran daño que causó a la democracia y al patrimonio público el haber avalado la candidatura de Antonio Quinto Guerra Varela aun cuando todo el mundo sabía y el Procurador había advertido la existencia de la inhabilidad que se encontraba claramente probada, tanto así que después de la elección fueron pocos los días que duró como alcalde.

Hoy pretenden las directivas de mi partido, sin pensar en el daño ya hecho, proponer al Presidente de la República una terna para que por pocos meses otro conservador esté al frente de la Alcaldía. Tengo vergüenza partidista por el error cometido, razón por la cual decidí coadyuvar la demanda de nulidad electoral que promovió la Procuraduría General de la Nación contra el candidato de mi partido conservador, por el cual no voté.

La obediencia partidista no puede sobrepasar la lógica ni la razón; no puedo olvidar que antes de ser ‘conservador’ soy ciudadano, apasionado con los principios conservadores y tan radical que no me puedo hacer el de la vista gorda, debido a que como buen católico conozco que la mentira es pecado y jamás he estado dispuesto a engañarme a mí mismo.

El Consejo de Estado demostró que la inhabilidad sí existió y confirmó la decisión del Tribunal Administrativo de Bolívar, dejando ver que Antonio Quinto Guerra nunca debió inscribir su candidatura, estando inhabilitado, y mucho menos bajo las banderas del Partido Conservador.

Ante los errores cometidos, el candidato Guerra Varela deberá responder disciplinaria y penalmente, al igual que lo deben hacer los directivos de la colectividad, puesto que la responsabilidad que tienen por mandato legal los directivos de los partidos políticos, según la Ley 1475 de 2011, “Por la cual se adoptan reglas de organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos”, en su artículo 8o. dispone:

“RESPONSABILIDAD DE LOS PARTIDOS. Los partidos y movimientos políticos deberán responder por toda violación o contravención a las normas que rigen su organización, funcionamiento o financiación, así como por las conductas de sus directivos consideradas como faltas en el artículo 10 de la presente ley, (…)  articulo 10  Constituyen faltas sancionables las siguientes acciones u omisiones imputables a los directivos de los partidos y movimientos políticos:   (…)  5. Inscribir candidatos a cargos o corporaciones de elección popular que no reúnan los requisitos o calidades, se encuentren incursos en causales objetivas de inhabilidad o incompatibilidad, o hayan sido condenados o llegaren a serlo durante el periodo para el cual resultaren elegidos, por delitos cometidos relacionados con la vinculación a grupos armados ilegales, actividades del narcotráfico, contra los mecanismos de participación democrática o de lesa humanidad”.

Hay que tener en cuenta que, como toda ley, solo la conoce el que la necesita, o fue hecha para el beneficio de alguien, no es de conocimiento del pueblo, los colombianos no nos preocupamos por estudiarlas, ni tendríamos tiempo con la velocidad de nuestros padres de la patria para crear, modificar y derogar leyes en Colombia; es muy difícil que a quienes se les aplica conozcan la legislación que los regula. Solo la indignación que me genera que los directivos de mi partido se burlen de los principios rectores de la colectividad que se identifica con el azul de nuestros ancestros, me hace aflorar esta protesta, para exigirles que en lugar de preocuparse por escoger una nueva terna, para designar el remplazo del alcalde de Cartagena, pidan públicas disculpas por el aval dado a Quinto Guerra y empiecen a pensar en reponer el daño que se le hizo a la democracia, a la ciudad y al patrimonio público. La platica que se perdió en las elecciones fue bastante.

A mis copartidarios les solicito, en honor a nuestro Partido Conservador, que por ningún motivo propongan sus nombres para hacer parte de una terna para que el presidente elija el alcalde encargado de gobernar el Distrito de Cartagena. El Partido Conservador no puede pasar a la historia como un generador de daños y deterioro de la ciudad por culpa de sus dirigentes.

* Abogado especializado en Derecho Constitucional y Procesal de la Universidad Libre

 

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