El regreso de Daniel

Por Luis Alfonso Ramírez Castellón *

Los colombianos de bien, esos que queremos la paz y que le apostamos a un país sin violencia y reconciliado, saludamos y celebramos el regreso de Daniel Coronell a la revista Semana.

Ese hecho nos parece un acto de infinita grandeza y de mayoría de edad. Tanto la revista Semana como Daniel Coronell representan y encarnan un periodismo objetivo de gran nivel y de gran altura.  Es de las muchas cosas buenas que tiene Colombia.

A fe de verdad, que el retiro de Daniel de la Revista entristeció al país bueno, fueron días de aciago, por lo que representa Daniel y encarna la Revista. Dos expresiones de un periodismo autónomo, respetuoso e independiente que ennoblecen la profesión y que constituyen un verdadero estandarte de los colombianos.

Pasará mucho tiempo para que este país pueda vivir sin Semana y sin Daniel o con Semana y sin Daniel.

Desde la Escuela que yo represento y desde el país que queremos, damos gracias a Alejandro Santos, su director, y a María López, presidenta del Grupo Semana, quienes supieron interpretar el querer de los colombianos y nos devolvieron la esperanza de soñar que sí es posible un país mejor con un periodismo ético como el que ellos representan.

A Daniel, todo nuestro agradecimiento porque sus batallas son nuestras batallas… las de la sindéresis y el equilibrio sosegado y humanístico que necesita este país.

Somos miles de colombianos los regocijados con su regreso, para que con sus escritos y sus columnas, sumados a la de otros periodistas de su talla y de su arrojo profesional y ético, algún día alcancemos el camino de la justicia y el bienestar que estamos anhelando, y para que, por fin, la reconciliación y la convivencia dejen de ser un eufemismo y “los árboles nos permitan ver el bosque”.

Semana y Daniel constituyen un patrimonio tangible e intangible del periodismo de opinión, no solo de Colombia sino de Latinoamérica y del mundo en general, por eso no deben faltar ni el uno ni el otro y mucho menos los dos, como quedó demostrado los días subsiguientes a la salida de Daniel, en los que las reacciones no se hicieron esperar, lamentando el hecho y añorando su feliz regreso para bien del periodismo y del país.

Ojalá el ejemplo de Daniel y de Semana sea emulado por quienes han venido colocándole palos a la rueda de la vida política con actitudes e intereses personalistas que flaco favor nos hacen y que tienen sumido al país en la más profunda crisis de polarización, con unas instituciones desprestigiadas y deslegitimadas que reflejan momentos de las horas más oscuras.

Ese es el periodismo y el periodista que necesitamos: el de convicciones, el que comprenda la naturaleza y la objetividad de su oficio.

Rector de la I.E. Soledad Acosta de Samper

 

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