Asomos de sensatez

Por Germán Danilo Hernández *

Desde hace muchos años la dinámica política de Cartagena ha sido caótica; la ausencia de liderazgos sólidos ha estado acompañada de tumbos y mezquindades de una clase dirigente que, comprometida exclusivamente con sus propios intereses, ha impedido que las fortalezas de la ciudad estén en armonía con la equidad, la inclusión y el bienestar colectivo.

En consonancia con la crisis nacional, los partidos y movimientos políticos locales perdieron desde hace rato su norte y se convirtieron en una amalgama de apetitos amoldados a las circunstancias. Sectores gremiales y empresariales que solían ser severos críticos de la política incursionaron en ella, calcando e inclusive superando sus desafueros.

Adicionalmente, la manipulación que permiten las inequidades sociales, el flujo de recursos limpios o dudosos al servicio de causas non sanctas, y las alianzas entre prestigiosos empresarios, con desprestigiados mercaderes de la política, conllevó a la secuencia de errores electorales que condujeron al Distrito al borde del colapso, con las consecuentes incidencias negativas en su estabilidad económica y social.

Aún en medio de la crisis, la ciudad siguió transitando entre escándalos, sin muestras de rectificaciones por parte de los más cuestionados, con lo que sus propias imágenes, las de sus colectividades, y la de instituciones, como el Concejo Distrital, se fueron socavando más.

Esas complejidades de nuestra realidad política hacían presagiar que la anulación definitiva de la elección de Quinto Guerra como alcalde de Cartagena, y la próxima designación de su remplazo, podrían motivar un nuevo y vergonzante episodio de confrontación voraz entre las diferentes fuerzas. No obstante, en un sorprendente asomo de sensatez, lo que ha ocurrido, salvo minúsculas excepciones, es la alineación de la ciudad en una muralla defensiva de la Administración Distrital en cabeza del alcalde Pedrito Pereira Caballero.

Desde el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, militante de una vertiente política contraria al alcalde (e), congresistas, candidatos a cargos de elección, líderes cívicos, organizaciones sociales y sindicales, periodistas y ciudadanos comunes, coinciden en solicitar al presidente Iván Duque la ratificación de Pereira en el Palacio de la Aduana.

Ese plebiscito espontáneo implica el reconocimiento a una gestión efectiva, que en pocos meses superó la más fuerte crisis administrativa del Distrito, restableció la institucionalidad perdida y recuperó la confianza ciudadana, lo que se evidencia en una nueva dinámica de ejecución de megaproyectos, de múltiples obras en diferentes frentes y de un nivel de transparencia en procesos contractuales.

El asomo de sensatez, que se espera sea emulado por el Presidente, es un buen síntoma, pero no será suficiente; tendrá que ser acompañado de más gestos de grandeza y de sindéresis por parte de su dirigencia política y de la comunidad, para que el ejemplo actual de buen gobierno no solo sea transitorio.

* Periodista, columnista, docente universitario y asesor de comunicaciones

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