“Perderemos la ciudad si no paramos el cáncer que se devora los ecosistemas”: Rafael Vergara

Hasta ayer, según datos de la Policía Metropolitana de Cartagena, durante lo que va corrido del año van 25 personas capturadas por contaminación ambiental, la mayoría tras ser descubiertas rellenando con escombros diversos cuerpos de agua, sobre todo el Caño Juan de Angola y la Ciénaga de La Virgen.

Y aunque es claro que el Ecobloque, el frente interinstitucional creado -justamente – con el fin de combatir la tala de manglares y los rellenos de los cuerpos de agua, aún debe esforzarse mucho más para cumplir cabalmente su tarea (leer ‘Ecobloque, aún con mucho por hacer en materia de control a las invasiones‘), lo que ya viene mostrando merece ser visto con un optimismo que podría ser calificado mucho más que moderado. 

Así lo reconoce uno de los más reconocidos defensores del medioambiente de la Ciudad Heroica, el ecologista Rafael Vergara Navarro, para quien “revivir el Ecobloque fue un paso importante, ya que los titulares de los entes que lo integran, tras admitir que la batalla se estaba perdiendo, por fin se dieron cuenta que no pueden seguir actuando como islas“.

Lo primero que había que vencer fue la incredibilidad no solamente del ciudadano sino también de los funcionarios que forman parte de esas organizaciones“, manifestó Vergara, “ya que, por las dificultades tan grandes que hay de poder recuperar el territorio perdido, ni ellos mismos confiaban en poder lograr su cometido“.

En diálogo con Revista Metro, Vergara explicó no solo las razones del pesimismo inicial sino además cuáles piensa él que son los escollos que aún se deben superar. “Por ejemplo“, dijo, “una familia invadió porque logró rellenar una parte de la Ciénaga, pero, ¿y después?; sacarla de allí significa un proyecto de reubicación, ¿y dónde está ese proyecto? Pero, más allá: lo que aún es mucho más de fondo: ¿qué vamos a hacer con una Fiscalía que sigue sin actuar como debiera, identificando, como es su deber, que los daños a la integridad del territorio son delitos graves, como está calificado en el propio Código Penal por el cambio del uso del suelo; es que no se trata solamente de una zona protegida, ni de que haya un delito ambiental; es que además hay un cambio del uso del suelo. Y es de lamentar que no haya una actitud por parte de la Fiscalía para descubrir quiénes son los que están vendiendo el escombro y cómo es el negocio que tienen tales y tales y tales personas”.

Pero, admitiendo que aún hay mucho por hacer, Vergara es optimista: “sí, todo eso hay que develarlo, hay que llegar al fondo del asunto, pero eso no quiere decir que la estrategia no está funcionando; eso no significa que debamos condenar la estrategia; no podemos decir que esto no sirve; claro que sí sirve; es claro que lo se está haciendo sí sirve aunque haya que pedir que sea más porque no es un juego: estamos ante el hecho concreto de que si no paramos el cáncer que se está devorando los ecosistemas, que son claves frente al cambio climático, claves para la adaptación, pues vamos a perder la ciudad; no es un juego”.

El ambientalista, quien lideró el Ecobloque creado en el 2001 durante el gobierno de Carlos Díaz Redondo, resaltó que la Procuraduría, una de las entidades que conforman el colectivo, haya exigido no solo declaraciones formales sino, sobre todo, hechos. “Por ejemplo, tú haces el análisis de lo que pasó con un sellamiento de un taller ubicado en el Caño de Bazurto, muy cerca del cementerio. Sí, un taller. Llega el Estado a través del EPA y lo sella, pero, ¿basta con sellar?, porque, ¿cuál es el derecho que tiene esa persona en ese lugar, cómo justifica esa posesión, cómo la legaliza? A fin de cuentas, ese lote está sobre ronda hídrica que es indiscutiblemente de la Nación“.

En ese caso en concreto, Vergara teme que no pase nada ya que “no hay un respaldo de la Fiscalía de inmediato. Es muy importante que exista dentro del Ecobloque un auténtico sentido de soberanía, sentido de patria; debe rescatarse el ejercicio de la autoridad que ha estado tan relajado en los últimos tiempos; ahí están los hechos. O si no, analicemos: ¿cuántas órdenes de recuperación ha emitido la Dimar que se hayan cumplido?”

 

No obstante, Vergara insistió en que ve con optimismo el futuro inmediato del Ecobloque. “Muchos lo ven como un vaso medio vacío, pero yo lo veo como un vaso medio lleno; quiero creer que es un vaso que se está llenando, ya que es evidente que existe voluntad por parte del alcalde Pedrito Pereira Caballero, quien ha mostrado un querer, un comprender y un impulsar, y ahora lo que requerimos es que las restantes entidades también estén en ese plan, y a otras que hay que meterlas, como es el tema cuando los invasores hablan de los derechos registrales y uno dice: esa frase tan extraña: “derechos registrales”, ¿eso qué quiere decir?, registro, pero, ¿registro de qué?, ¿de escrituras de posesión?, ¿pero quién está haciendo registros de escrituras de posesión si son posesiones de mala fe porque son hechas en zonas imprescriptibles, inembargables e intransferibles? Hacia allá debemos avanzar”.

Según el concepto de Vergara, “el Ecobloque, como está en el plan de acción, tiene una función múltiple, y una de esas funciones es que los jurídicos de las distintas entidades tienen que hacer una causa común porque la tarea de recuperar los bienes de uso público que están en manos de particulares es una tarea colosal“.

Aquí es mucho lo que le han robado al Estado“, recalcó; “y, además, mucho lo que le han robado con papeles, con coartadas de legalidad que hay que definitivamente que deshacer. En materia de derechos el asunto es claro: si hay una sentencia que cobijó una ilegalidad pero existe una presunción de legalidad por sentencia de un juez, pues lo que toca es proceder jurídicamente contra esta, es decir hay que demandar“.

En su diálogo con este portal, Rafael Vergara puso de relieve “la sentencia de la Corte Suprema que ordenó que Aníbal Olier saliera de un espacio de la Ciénaga de la Virgen. Esa sentencia deja claro que el que se siente con un derecho adquirido no puede alegar el principio de la cosa juzgada, ya que estableció que la caducidad no es alegable porque, sin discusión alguna, la prescripción no es renunciable por parte del Estado. Entonces, lo que el Ecobloque tiene que hacer en casos como el de Olier es cumplir el fallo, cuidar que nadie intente invadir otra vez, reforestar la zona y proceder contra quienes hayan comprado una supuesta posesión, como en este caso un señor Bohórquez“.

Para Vergara, en respaldo del Ecobloque, “el equipo jurídico de la Alcaldía debe proceder a mirar en Instrumentos Públicos y en el Agustín Codazzi todas esas prescripciones, y mirar qué Juzgados las emitieron, e incluso en el Tribunal, ya que esas sentencias eran refrendadas por este, lo que es una vergüenza, y proceder a tumbarlas“.

En el caso de los lotes sobre los cuales se hayan construido edificios para hoteles o condominios, esto sugiere Rafael Vergara: 

 

Contexto:

 

 

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